
Se acomodó los redondos anteojos, y sus ojos verde esmeralda relucieron detrás de los vidrios. Caminó hasta el sillón desperezándose, como había hecho el gato minutos antes, y se sentó en una silla al lado de él.
- Hola Crookshanks.- Murmuró, y posó su mano en el lomo del gato, quien ronroneó, puesto que había logrado su cometido. Se quedó largo rato mirando a la chica con gesto dulce, como quien mira una hermosa pintura, o lee un pasaje que es realmente de su agrado. Suspiró, y miró de nuevo al gato.- Voy a darle un beso, y si no se despierta, me haré el enfadado con ella. Hoy tengo ganas de molestarla. ¿Tu que dices?- le preguntó al felino, que lo dirigió su cara aplastada hacia el muchacho, sin producir sonido alguno. Harry sonrió y se acercó lentamente a Hermione. La besó, ante la mirada atenta del gato, y la chica sonrió en sueños, pero no se despertó. Como consecuencia, el chico tomó su varita, que estaba encima de la mesa, y atrajo una olla y una cuchara que reposaban en el fregadero. Como si la olla fuera una especie de tambor, comenzó a golpearla con la cuchara, provocando un ruido fuerte como el de un gong. La chica se despertó sobresaltada, y el gato voló asustado, y con una mirada furiosa y los pelos del lomo parados, corrió a refugiarse quien sabe donde.
- ¿Acaso estás demente? ¿Sabes el susto que me acabo de pegar?- gritó Hermione por encima del ruido que Harry hacía. Ante la indiferencia del muchacho, tomó uno de los libros que tenía a mano y se lo arrojó, pegándole fuertemente en la cabeza. Harry se detuvo, y se dio vuelta para mirarla, con los ojos llorosos a causa del dolor.
- Si vas a lanzarme cosas, Granger, al menos dame tiempo para que me proteja.- replicó Harry haciéndose el ofendido, y empezó a preparar el desayuno. Hermione bostezó, y se acercó a la mesa, donde tomó un enorme libro para sumergirse de nuevo en el estudio. Harry la miró por sobre su hombro.- ¿Qué lees?- Preguntó.
- Botánica de segundo año.- contestó la chica, como si fuera lo más natural del mundo. Harry la contempló un segundo con cara de incredulidad.
- ¿Estás diciéndome que en todo el día de hoy no vas a pasar ni un segundo conmigo por leer botánica de segundo año?- Inquirió Harry tratando de controlar la voz.
- Bueno... si voy a pasar tiempo contigo. Vivimos en la misma casa, es imposible no pasar tiempo contigo.- respondió ella sin levantar la vista del libro.
- Perfecto.- murmuró Harry, y siguió preparando el desayuno, mientras balbuceaba ofendido frases in entendibles. Hermione lo miró por un segundo, y se acercó a él. Lo abrazó y posó su cara en la espalda del chico.
- ¿Sabes? No estaba dormida cuando hablabas con el gato. Te escuché.- dijo, y el muchacho sonrió. Se volteó para mirar a la chica.
- Entonces... ¿quieres pasar el día conmigo lejos de este comedor y de todos estos libros que te tienen ocupada desde hace una semana?- inquirió Harry, mientras le acomodaba el cabello.
- Esto es muy importante para mi y lo sabes.- respondió Hermione.
- Bueno, está bien. Tendré que ir yo sólo a comprar los libros y pergaminos al Callejón Diagon. Ni que hablar de que prometí a Teddy que iríamos esta tarde a visitarlo. Se llevará una desilusión tremenda cuando no estés ahí. Pero bueno, no hay problema iré yo sólo.- contestó Harry poniendo su mejor cara de víctima. Hermione lo miró con el entrecejo fruncido.
- ¿Realmente vas a hacer todo eso... o sólo quieres manipularme?- preguntó severamente.
- Realmente voy a hacerlo. Vamos Hermione te ves terrible. Hace una semana que no ves la luz del sol. Prometo que en cuanto volvamos te dejaré sumergirte de nuevo en el estudio.- dijo Harry con tono suplicante.
- Bueno... está bien, te acompañaré. Pero más te vale que en lo que queda antes de que volvamos a Hogwarts no me toques un solo cabello porque juro que no me haré cargo de mis propios actos.- respondió ella sonriendo.
- Sabía que no podrías resistirte a mis encantos. Cámbiate así partimos lo antes posible.- dijo Harry. Hermione lo besó y desapareció, dejándolo con el desayuno.
Minutos después, la chica apareció ya limpia y arreglada, y se sentó en la mesa a comer el desayuno que Harry había preparado.
- ¿Cuándo llegaron las cartas del colegio?- preguntó vagamente al chico, que leía el Profeta mientras engullía una tostada.
- Esta mañana más temprano. Están en mi mesa de luz, ni siquiera las abrí.- contestó el con la boca llena. Hermione se levantó, y se apareció en la habitación de Harry.
- Dios... esto es un desastre. Tendrás que escucharme Potter.- murmuró en cuanto vio la cantidad de ropa y basura que Harry había esparcido por todos lados. Encontró al instante las dos cartas selladas con el inconfundible escudo de Hogwarts, y bajó a la cocina para abrirlas con él. Le tiró la carta a Harry, quien la miró sorprendido por la reacción violenta que la chica acababa de tener.
- ¿Qué... que te ocurre?- preguntó, abriendo su carta. Pero Hermione no contestó: miraba con asombro una brillante insignia dorada que tomaba entre sus manos. Harry se dio cuenta enseguida de que se trataba, puesto que había visto una igual en el pecho de Percy: habían elegido a Hermione como Premio Anual. Tan asombrado como ella, se acercó hasta donde estaba sentada la chica, que ahora lo miraba radiante de felicidad.
- Soy... me nombraron Premio Anual.- contestó Hermione con un chillido, y lanzó sus brazos alrededor del cuello del muchacho, sin poder ocultar su felicidad. Harry la rodeó por la cintura, y por un segundo los pies de ella flotaron a centímetros del suelo.
- Estoy muy orgulloso de ti. Es fantástico.- le dijo Harry, luego de besarla, radiante él también de felicidad. Aquello era muy distinto a la vez en que la habían nombrado Prefecta y a él no: por algun motivo, la envidia que había sentido en ese momento era ahora inexistente.
- ¡Ni siquiera recordaba que se entregaban ahora!- agregó ella, mientras escribía rápidamente una carta a su madre en el reverso de un pedazo de pergamino escrito.
- Yo tampoco.- se sinceró Harry, quien todavía la rodeaba con su brazo por sobre los hombros.- Te mereces un muy buen regalo. El que tu quieras. No lo se... algún libro pesado que yo no entenderé, o una túnica de gala, o... lo que se te ocurra.- agregó.
- No hace falta que me regales nada. Aunque si insistes mucho, puede que me convenzas de comprarme el Diccionario avanzado de Runas Antiguas que la profesora me recomendó.- respondió ella sonriendo, y colocó su insignia en el interior de su mochila. Harry volvió a su silla, y terminó de abrir la carta. Segundos después, sintió un peso en sus piernas, como si algo hubiera caído del sobre. Al mirar, se encontró con nada más ni nada menos que con una insignia igual de brillante que la de Hermione. El chico soltó una carcajada, y la jovencita levantó la vista, y corrió hacia él para abrazarlo.
- ¡Pero... si nunca fui buen alumno en la escuela! ¿A quién se le ocurriría nombrarme Premio Anual?- Preguntó, aun riendo, y buscando la carta que certificara que aquello no era un error.
- No es cuestión de ser o no ser un buen alumno. Creo que más bien... esto no tiene nada que ver con eso.- contestó ella, que ahora repasaba la lista de los libros que tenían que comprar.
- ¿Te refieres a que... bueno... que nos nombraron Premios Anuales por lo que pasó con Voldemort?- indagó el chico, mientas que limpiaba las cosas del desayuno.
- No tengo la menor duda. Y, si vamos al caso, nos lo merecemos igual. ¿No es así?- quiso saber Hermione.
- Bueno... digamos que nunca pensamos en esto cuando... no buscábamos recompensas. A eso me refiero.- respondió él.
Continuara...
By La Belu Punchiii!!! ^^


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