
Iban del brazo puesto que Hermione aun estaba un poco mareada, y en cuanto pisaron el jardín, la señora Weasley salió a su encuentro.
- ¡Que bueno que han podido venir!- Dicho esto, les dio un beso en la mejilla a cada uno.- Hermione, cariño, estás algo pálida... ¿estás enferma? ¿Qué te ocurrió en la frente?
- Nada tube un pequeño accidente esta mañana. Aun estoy un poco mareada, pero nada que me impida tomar un buen te y comer algunos panecillos de anís que le salen tan ricos a usted.- Contestó Hermione con una sonrisa.
Se dirigieron al interior de la casa, y se encontraron con Neville y Luna en la cocina. Después de intercambiar amistosos saludos, se sentaron a esperar que la Sra. Weasley despertara a los agasajados de la siesta, puesto que ni Ginny ni Ron tenían conocimiento de la visita de sus amigos.
Luego de unos instantes, los dos pelirrojos aparecieron en la habitación, con caras de suma extrañeza. Ginny corrió hacia Harry y le dio un fuerte beso que tomó por desprevenido al muchacho, y después saludó cariñosamente a Neville y a Luna, y solamente le tendió la mano a Hermione. La castaña la miró con un dejo de tristeza, pero permaneció sentada sin hacer acotaciones. Ron, por su parte, se acercó a ella y dudó un instante. Luego le dio un beso en la mejilla y sus orejas tomaron un color rojo sangre. Hermione le sonrió timidamente, y por algún extraño motivo, intercambió una mirada con Harry que el muchacho no supo interpretar.
- Me encanta tu remera Hermione. Es realmente muy bonita. Muy personal.- Dijo Luna rompiendo el silencio del que, probablemente, no se había ni persacatado.
- ¡Gracias Luna! Me la... me la regalo Harry.- contestó Hermione terminando casi en un susurro. En aquel instante, tanto Ron como Ginny miraron al moreno.
- ¿Se han visto ustedes en estos dias?- Preguntó la pelirroja.
- Si. Fui a conocer a los padres de Hermione. Es que estaba bastante aburrido en la mansión y ella me lo propuso. Así que fui a Londres y bueno... le debía el regalo de navidad.- Contestó Harry hablando muy rápido y sin mirar a su novia. Pensó entonces que más tarde se enojaría con Hermione por su sinceridad, pero que ese momento la chica presentaba una mirada muy triste como para hacerle algún reclamo.
- Que... interesante.- Dijo Ron.- ¿Cómo están tus padres?
- Fascinados. A decir verdad, han tomado todo mucho mejor de lo que yo esperaba. Pero ahora estan con mucho trabajo, asi que me la paso sola en mi casa.- Contestó la muchacha mirando con una sonrisa a Ron, sonrisa que él no le devolvió. A decir verdad, ni siquiera la miraba. Hermione volvió a bajar la cabeza con gesto triste. El pequeño volcán que se había formado en el pecho de Harry en aquellos días de enfado hacia su mejor amigo estaba pronto a hacer erupción, y se alegró bastante cuando decidieron salir a caminar en vez de quedarse alli sentados compartiendo sus miserias. - Harry aprovecho el momento de desconcierto del resto, y tomó por un segundo la mano de Hermione para darle un apretón. Esta le sonrió sin siquiera mirarlo, y Harry pensó que la muchacha estallaría en llanto en cualquier momento.
Salieron a los jardines bañados por el sol otoñal. Neville aun estaba con muletas, puesto que no se había recuperado del todo de su lesión. Así que él y Luna iban más despacio, y esta le relataba una fascinante historia sobre una lucha de hipogrifos que había presenciado de pequeña. Ginny había tomado a Harry de la mano, y le estaba contando de sus vacaciones, pero Harry no le escuchaba: Ron y Hermione les habían sacado mucha ventaja, y de un momento a otro, se metieron en el bosque que había a un costado del camino. Ni Ginny ni Neville ni Luna se percataron de aquello, puesto que todos estaban muy ocupados en sus conversaciones, pero Harry aprovechó la distracción de sus amigos, y los condujo hasta el bosque sin que ellos se dieran cuenta. Un pequeño sendero se filtraba entre los árboles, y comenzaron a caminarlo. Luna y Neville ya los habían alcanzado, y ahora hablaban con Ginny de lo que sería el próximo año escolar con McGonaggall como directora. Harry estaba altamente concentrado tratando de escuchar las voces de sus dos mejores amigos. Queria... necesitaba saber que era lo que estaba pasando. Ahora él era el que se había adelantado, despues de que disimuladamente se había soltado del brazo de Ginny. Se adelantó dos metros, tres, cuatro, dobló y ya no los veía, iba prácticamente corriendo. Sintió que Ginny lo llamaba, pero no respondió. Tenía que encontrarlos, era la unica manera de enterarse de lo que estaba pasando. Hermione le contaría, estaba seguro de eso, pero si podía verlo por si mismo sería mucho mejor. Y entonces, los oyó.
- Yo no se que es lo que quieres que haga Ronald, estoy cansada de tener que descifrarte para saber que es lo que pretendes de mi.- la vos de Hermione estaba cargada de angustia, y tenía un tono suplicante que a Harry le revolvió el estómago. Nadie se merecía tener que suplicarle asi a una persona. Harry se adentró más en el bosque, y vió un claro en el cual sus dos amigos estaban parados. Ron le daba la espalda a Hermione, y esta tenía el rostro bañado en lágrimas.
- ¿Qué pretendo? Que me seas sincera, eso quiero. ¡Claro no tienes tiempo para ocuparte de mi pero para andar de compras del brazo con Harry te sobra!- Contestó Ron furioso.
- ¡No metas a Harry en esto! Él fue el único que se preocupó por mi en estos días.- Dijo Hermione más furiosa aun.
- Claro, el perfecto Harry Potter, defensor de las mujeres. Yo no lo meto en esto, ¡tu lo haces al buscarlo siempre a él, al correr hacia él en ves de venir por mi!
- No voy a estar persiguiéndote Ronald Weasley. Que el me respete mas que tu no es su culpa, en todo caso, es la tuya. Yo no voy a tomar más iniciativas, eres tu el que debe jugársela ahora.
- Escúchame bien. Te hemos acostumbrado a que siempre tienes la razón y nadie puede contradecirte.- Ron se fue acercando y la tomó fuertemente por el brazo, haciendo que Hermione de callara, puesto que ya estaba dispuesta a replicar.- Lo único que pienso decirte es que no ganaras esta discusión.
- Eres tu el que discute! Solo te pido que me digas que es lo que quieres, y metes a Harry en esto. Te diré una cosa: ¡Trágate tus estúpidos celos, estoy harta de ellos! Basta de hacerte la victima, y por una ves en tu vida decide realmente que es lo que quieres. He dejado un montón de cosas por ti, pero no dejare a mi mejor amigo por tu autoestima bajo. ¡Yo no soy un premio que hay que ganar, no soy una copa de Quiddich o algo por el estilo! Soy una persona Ronald, una que sufre tanto como tu o como cualquiera. ¡Y si esto fuera una competencia, comportándote de esta manera llevas todas las de perder conmigo!
- Muy bien... muy bien. Quédate con tu tonto Harry Potter. Quiérelo, cásate con él. Pero por si no te has dado cuenta no eres para nada parecida a las chicas que él frecuenta.
- ¿Qué es lo que estas queriendo decirme?- Dijo Hermione, y nuevas lágrimas saltaron de sus ojos.
- Bueno que no tienes precisamente la... altura a la que Harry está acostumbrado.-
Harry no aguantó mas y saltó de los arbustos donde estaba escondido. Ron se sobresaltó y soltó a Hermione. Harry se metió entre ambos, y apuntando a Ron con su varita, le dijo con la vos mas amenazadora del mundo:
- Nunca... nunca mas trates asi a nadie. En especial a Hermione.-
- No te metas en esto Potter.- Contestó Ron, mirando preocupado la varita, y buscando la suya en vano: la había dejado en su habitación. Hermione lloraba desconsoladamente, y aunque Harry no la veía porque estaba de espaldas a ella, sintió como la chica se fue acercando, hasta aparecer a su lado.
- Basta Ronald. Terminemos con esto. Si hay alguien que arruinó todo fui yo. Has lo que quieras con tu vida, y llámame cuando me necesites.- Se secó las lágrimas y agarró su varita. Harry comprendió al instante lo que la chica iba a hacer. Tomó su mano antes de que ella pudiera soltarse, y desaparecieron.
Segundos mas tarde, estaban en la terraza de la residencia Granger. Hermione lloraba de una manera en la que Harry nunca la había visto. Se acercó y la abrazó lo mas fuerte que pudo. No sabía que decirle, o si decirle algo. Si quedarse ahí parado abrazandola, o si soltarla y dejarla sola.
- Herms... por favor deja de llorar. No... no puedo verte asi.- Le daban ganas de llorar a él al verla sufrir de esa manera.
- No tienes... no tienes que esta aquí Harry no debes involucrarte más de lo que... de lo que ya lo hiciste.- la chica se soltó de Harry y se puso de espaldas a él.- Ron es tu mejor amigo y pelearse con él por esto sería... una insensatez. En cinco segundos te arrepentiras de lo que acabas de hacer y te enfrentaras con la realidad de que si no corres ahora a pedirle disculpas, nunca mas te perdonará.
- No digas tonterías. Estoy aquí contigo. No me arrepiento de estar aquí. Es en este sitio, a tu lado, donde realmente debo de estar. Dejame por una vez en la vida demostrar que haría lo que sea por ti, que sacrificaria las cosas como tu lo hiciste.- Harry la tomó por los hombros y la giró para poer verla a los ojos.- Haré lo que quieras, loque sea si me prometes que dejarás de llorar. ¿Quieres que te cante una canción, que te lea un libro, que... veamos una película? Nunca leí Historia de Hogwarts podríamos empezar ahora, no tengo nada mejor que hacer.
Hermione levantó la vista y miró a Harry a los ojos, este seguía proponiendo un millón de cosas que a la chica le interesaban, pero ella no le prestaba atención. Ahí estaba Harry Potter... pero no el Harry Potter que todo el mundo conocía, no el salvador del mundo mágico, ni el niño que vivió. Ahí estaba su mejor amigo, ese que sólo ella conocía de esa manera. Se sintió feliz, muy feliz, y no pudo reprimir el impulso de abrazarlo. Pasó sus manos alrededor de la cintura del muchacho, y apoyó su cara en tu pecho.
- Limítate a abrazarme.- dijo la muchacha, ante la cara de incertidumbre de Harry. Y agregó.- No prometo dejar de llorar, sabes como soy en estas cosas.
- El simple hecho de que me dejes quedarme, ya es un avance.- contestó el muchacho, y la rodeó con los brazos también.
Capitulo 8: ira pelirroja.Lo primero que sintió Harry al despertar fue una suave brisa en su brazo, y un aroma floral que le llenó los pulmones. Abrió los ojos, y divisó una cabellera castaña apoyada en su pecho. Estaban en el living de los Granger, y se habían quedado dormidos en el sillón, mirando una película. Harry miró el rostro de su mejor amiga que dormía recostada en su pecho. La brisa que sentía era la respiración de ella. Sus ojos estaban hinchados después de haberse pasado el día anterior llorando, y la chica se sonreía en sueños. Harry se dio cuenta de que tenía muchas ganas de ir al baño, pero no quería despertarla. Así que con todo el amor del mundo, lentamente la fue recostando en el sillón. Miró su reloj, y vio que eran las once de la mañana. Pensó entonces en los Sres. Granger, que estaban en una conferencia y volvían al mediodía, y se dio cuenta de que eso había sido un punto a favor. Cuando volvió del baño, Hermione aun dormía, por lo que Harry se sentó a ver televisión.
La muchacha despertó, y vio a Harry sentado en el piso, al lado del sillón. Este no se había dado cuenta de que ella ya estaba despierta, y miraba con interés un programa de deportes. Hermione se quedó unos instantes mirándolo, hasta que decidió que no se aguantaba más las ganas de hablar con su mejor amigo. Entonces se dio cuenta de que no sabía que decirle. Se sintió muy avergonzada por lo que había ocurrido el día anterior, puesto que a ella no le gustaba que la gente la viera llorar. Y entonces recordó las veces en que ella había consolado a Harry, en que lo había acompañado, y sintió por primera ves que lo merecía, que merecía que el muchacho estuviera ahí con ella. Sintió como una especie de orgullo que la hizo sonreír, y posó su mano en el hombro de Harry, quien se sobresaltó.
- Buenos días. Veo que estás de mejor humor.- contestó el muchacho al ver que ella sonreía.
- Gracias a ti. Te prepararé el desayuno.- Dijo Hermione, y se incorporó.
- Estaba pensando en que podríamos salir. No se ir a dar una vuelta al parque o algo asi.
- Bueno si es lo que quieres, iremos. Hay uno muy lindo por esta zona.- dicho esto, se metió en la cocina. Harry se desperezó, y se dirigió a la cocina para ayudarla. De pronto, una lechuza entró volando por la ventana, y dejó un sobre rojo sobre la mesita del living. Harry y Hermione la miraron extrañados, y cuando se acercaron mas, se dieron cuenta de que no era nada más ni nada menos que una Vociferadora. En cuanto se dio cuenta, Harry corrió para tomarla antes de que esta comenzara a hablar sola, pero no llego a tiempo, por lo que la carta comenzó a gritar.
- ¡QUE HAS HECHO HARRY JAMES POTTER! ¿COMO TE ATREVES A INSULTAR ASI A MI HERMANO EN MI PROPIA CASA?- No hizo falta mucha investigación para darse cuenta de que la carta provenía de Ginny.- Y POR SI FUERA POCO POR ESA SANGRE SUCIA DE LA GRANGER. ME HAS DESILUSIONADO COMPLETAMENTE, Y PASARÁN SIGLOS HASTA QUE YO O MI HERMANO TE PERDONEMOS.- el sobre explotó, y Harry de acercó para limpiar la mesa. Tomó las cenizas, y al darse vuelta vio una nube castaña que se dirigía rápidamente a su habitación. Previendo lo que sería una nube de lágrimas por parte de su mejor amiga. Harry caminó lentamente hasta la habitación de Hermione, quien asotó la puerta. El muchacho tocó, y esperó en vano la respuesta de su mejor amiga para dejarlo pasar.
- Por favor Hermione déjame entrar o... o sal de ahí. O solo deja de llorar.- Harry escuchaba los sollozos que se filtraban por la puerta. Hermione no contestaba, y el estaba entrando a desesperarse. Tomó su varita y abrió la puerta, y se encontró a la chica tirada en su cama, llorando desconsoladamente. Se acercó despacio, y se sentó a su lado en la cama.
- Vete ya de aquí. Ha sido un error enorme por mi parte dejar que te quedes. He arruinado tu amistad con las dos personas que mas quieres en el mundo, y eso nunca me lo perdonaré. Ya basta quiero estar sola, sola. No quiero ver a nadie, no quiero que me molesten.
Continuara...
By La Belu Punchy!!! ^^