
- Yo... bueno...- A decir verdad, Harry tenía miedo de decir la verdad, puesto que era evidente que si le contestaba a Hermione que no tenía pensado contarle ni una sola palabra, la chica se enfurecería mas de lo que estaba. Para su suerte, Hermione pareció entender que el silencio del muchacho correspondía a una respuesta afirmativa.
- Bien. Bien.- Hermione suspiró, y cerró su baul. Miró por ultima vez la habitación, para asegurarse de que no se olvidaba nada, y salió de esta para dirigirse a la cocina, donde la Sra. Granger aun estaba ordenando.
- Adios mamá. Cuídate y saludos a papá.- le dijo, dándole un breve abrazo y un beso.- Ya lo sabes, vendré en cualquier momento.
- Lo se cariño. Te estaremos esperando.- contestó cariñosamente la Sra.- Y a ti también Harry, siempre serás bienvenido.- Agregó dándole un abrazo a el también.
- Recuerde que la próxima semana es mi cumpleaños, y que usted y su marido están invitados. Avísenos después si quieren que los pasemos a buscar.- Dijo Harry.
- Gracias es muy amable de tu parte. Bueno... estaremos en contacto.- contestó.
Se dirigieron entonces los tres de nuevo a la habitación. Entre Harry y Hermione tomaron los bolsos y el baul, y se tomaron de las manos. La Sra. Granger les sonrió y saludó con la mano, y ambos desaparecieron para aparecerse, segundos más tarde, en el número 12 de Grimmauld Place.
Capítulo once: Sólo en sueños.
Estaba allí, podía verla. A unos siete metros del piso, brillando sobre el césped frenéticamente. Una cabellera rubia pasó a su lado como un trueno, y Harry comprendió que no sólo él la había visto: Malfoy también había encontrado la Snich. Se zambulló en picada. Sentía el viento en su cara, despeinando su cabello. Había llegado a la par de Malfoy, lo había pasado, faltaban sólo centímetros para estrellarse con el suelo y... Bam! ¡Lo había logrado! La Snich se sacudía en su mano reclamando libertad, y el tonto de Malfoy se había estrellado contra el suelo. Habían ganado el partido. Ahora los simpatizantes de Gryffindor lo llevaban en andas, y gritaban su nombre y el de los demás jugadores. En las gradas, Hermione sonreía acompañada de hermosa mujer de cabellos levemente rojizos y ojos verde esmeralda. Harry sólo la había visto en sueños, una y otra vez, pero ahora estaba allí, a metros de él. Como si hubiera visto la Snich de nuevo, corrió hasta las gradas y abrazó a la mujer en cuanto llegó.
- Bien hecho, hijo.- le murmuró al oido. Y entonces se sintió una estruendosa carcajada, y muchos mas brazos se unieron al abrazo. Harry se separó, y los vio: jóvenes, de nos mas de veinte años, su padre y su padrino le sonreían repletos de orgullo. Harry sentía que no podía ser mas feliz. La vos de Hermione lo llamaba desde algún lado, y sintió un pequeño tirón en el brazo, como si le reclamaran su atención. ¡Pero ¿Qué importaba?! ¡allí estaba con las tres personas que más ansiaba ver! El tirón seguía, y los demás se alejaban, todo se cernía en oscuridad. ¿Qué estaba pasando? Serían Dementores? O... tal ves Voldemort? Una luz lo cegó, y el contorno de una sombra se dibujó ante sus ojos, sombra que de a poco, resultó ser el rostro de su mejor amiga.
- Vamos despiértate. Te he dejado dormir bastante. Demasiado diría yo. ¡Anda despierta nos queda mucho por hacer y Hagrid y Teddy llegarán esta noche!- gritó Hermione exasperada, y salió de la habitación. Harry se dio vuelta en la cama. Sólo un sueño. Simplemente eso. Un sueño una y otra vez. Se sintió estúpido. Estaban muertos. Él lo sabía perfectamente. No había nada que pudiera hacerlos regresar. No de la manera en la que él los quería, no para siempre. Se le escapó una lágrima: mañana cumpliría dieciocho años, y todos sus seres queridos habían sido invitados a la fiesta. Por un momento, Harry pensó que cambiaría a todos los que estaban allí por traer, aunque sea, a su madre y a su padre a la fiesta. O a Sirius. O a Lupin y a Tonks. Se dio cuenta de cuanto extrañaba a los que ya no estaban. Las lágrimas ya eran incontenibles. Sintió la vos de Hermione en el pasillo, llamándolo para desayunar. La chica entró en la habitación con el entrecejo fruncido, dispuesta una vez mas a reprender al muchacho. Pero en el momento en que notó que este estaba llorando, borró toda expresión de su cara, y se sentó a su lado en la cama. Harry trató de secarse con las sábanas. No le molestaba que Hermione lo viera llorar, pero no tenía ganas de hablar. La chica le acariciaba el brazo y lo miraba con gesto preocupado, pero se mantenía en silencio: sabía que si Harry quería contarle lo sucedido, lo haría por si sólo. Pasaron minutos en los cuales el chico no podía parar de llorar por mucho que lo intentara. Hermione se acercó y lo abrazó. Le murmuraba al oido tratando de consolarlo cualquier cosa que se le ocurriera...
Continuara...
By La Belu Punchi!!! ^^


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