
Capítulo dieciocho: aclaraciones.
Caminaba lentamente por el borde del lago, mirando como el sol se ponía en el horizonte. Tal vez fuera su imaginación o su hambre, pero sentía el inconfundible olor de la comida de Hogwarts en el ambiente. Se detuvo. Mas que la comida e irse a la cama, lo que mas ansiaba era verla. Sentía que sus días no valían la pena si no la tenía cerca. Y debía admitir que cada vez se le dificultaba más esconder la relación, especialmente porque se pasaba el día entero pesando en ella, en lo que le diría cuando se vieran, en lo que harían juntos. Nunca se había planteado en su vida objetivos a largo plazo, ni había planificado su futuro. Pero en esos últimos meses todo eso había cambiado: sabía perfectamente lo que quería, y mas que nada, a quien quería como compañera. Se sobresaltó al oír el inconfundible sonido de alguien que se acercaba pisando la hojarasca.
- ¿Qué haces aquí? Estaba preocupada por ti.- inquirió con cierto tono de reproche esa tan conocida vos que le provocó un escalofrío en la espalda.
- Necesitaba pensar.- se limitó a contestar él, volteándose y acercándose a la muchacha. El viento le había sonrojado las mejillas.
- ¿pensar en...?- preguntó ella acomodándole el cuello de la camisa.
- En la falta que me hacía estar contigo. Así como ahora.- respondió encogiéndose de hombros, y tomándola de la cintura.
- Ten cuidado, pueden vernos.- murmuró ella mirando a los costados, pero sin separarse.
- Descuida, el sol ya casi se pone del todo, y todo el mundo debe estar comiendo. Somos los únicos locos que estamos congelándonos aquí afuera.- contestó el sonriendo. Hermione también sonrió. De nada valía que se hiciera la preocupada por el resto del universo, cuando en realidad nada le interesaba más en ese momento que el muchacho que tenía en frente. Se acercó más y lo rodeó también con sus brazos.
- - Te extrañé.- le susurró, suspirando.
- - No lo digas dos veces.- Respondió él.- Estoy cansado de esta situación. No lo soporto más. Quisiera... gritarlo...- se soltó de la chica, y se alejó unos pasos hasta una roca cercana. Se trepó al a roca y comenzó a gritar.- ¡Escucha esto Ron Weasley o cualquier estudiante de Hogwarts que tenga problemas con que esta hermosa jovencita y yo nos queramos! ¡Ya no me importa! ¡Lo único que quiero es que lo sepa todo el mundo... que sepan que la quiero! ¡Que ya no me importa lo que piensen!- Hermione se acercó riendo, y se subió también a la piedra. Cuando estaba por besarlo, se oyó un ruido entre los matorrales cercanos. La chica se pegó a Harry, asustada. Una figura alta y flacucha se asomó y la cabellera pelirroja resplandeció ante los últimos rayos de sol.
- - Bueno, lo lograste. Me acabo de enterar.- Dijo la vos de Ron Weasley, crispada por el cólera.
- - Ron, espera... vuelve...- Gritó Hermione, tomando a Harry del brazo, para que la siguiera. Se bajaron de la piedra, pero los pasos del pelirrojo se perdían, y su silueta ya se había dibujado en el haz de luz de la puerta entreabierta del castillo.
- - Genial. Perfecto. ¿No se te ocurría otra manera mas idiota de hacer que se entere, no?- Le dijo la chica a Harry, con tono enojado, pegándole en el brazo.
- - ¿Y como diablos iba a imaginarme que Ron estaría escondido escuchando?- respondió él, apurando el paso para alcanzar a la chica, que ya subía la escalinata del castillo, hecha una furia.
-
- Cenaron en silencio, respondiendo con gruñidos a las preguntas que Neville les hacía. Ni Ron ni Ginny estaban en la mesa, y Harry supuso que su hermano ya debía de haberle contado lo que había escuchado. Hermione se paró y, acomodándose la pollera, le echó una mirada asesina a Harry, por lo que el chico también se paró. Hacía meses que no la veía enojada de esa manera. Años tal vez. Tenía ganas de... reírse. ¿Reírse? ¡Sí, de reírse!
- - ¿Se puede saber porqué diablos te estás riendo? No encuentro un sólo detalle en toda la situación que me parezca gracioso.- Indagó Hermione, y giró a la derecha para entrar en un atajo y llegar así más rápido a la torre Gryffindor. Harry decidió que era mejor guardarse las ganas de reírse. Pasaron por el retrato de la Dama Gorda, y entraron a la sala común que estaba totalmente vacía.
- - No están aquí.- Comentó Harry.
- - Es obvio que no están aquí, a menos que sepan transformarse en sillones.- Contestó Hermione. Se paró en el primer escalón de la escalera hacia los dormitorios de los chicos. Harry s quedó abajo, mirando por la ventana,- ¿Y bien?- soltó la chica después de un segundo.
- - ¿Que?- preguntó Harry totalmente desconcertado.
- - No harás nada? ¿Te quedarás ahí cruzado de brazos?- le gritó con vos chillona.
- - ¡Y que pretendes que haga! Ni siquiera se adonde están.- se defendió el muchacho.
- - ¡Oh está bien! El hecho de que tengas el único mapa del mundo que te muestra la ubicación exacta de todas las personas en este colegio no nos sirve de nada.- Respondió ella con sarcasmo.
- ¡Oh está bien! El hecho de que tengas el único mapa del mundo que te muestra la ubicación exacta de todas las personas en este colegio no nos sirve de nada.- Respondió ella con sarcasmo. Segundos después, Harry bajaba a zancadas la escalera. Se frenó frente a Hermione y, tomándose el costado mientras recuperaba la respiración, contestó.
- Están... en la Torre de Astronomía.- Murmuró, mientras le echaba la capa de invisibilidad sobre los hombros. Salieron por el retrato y se encaminaron tan rápido como la capa les permitía a la Torre. Los pasillos comenzaron a llenarse de alumnos que, llenos y somnolientos, conversaban animadamente mientras se dirigían a sus respectivos dormitorios. Harry sentía la agitada respiración de Hermione a su lado, y como poco a poco la marcha de ésta iba bajando su ritmo.
- Falta poco.- Le murmuró, tratando de entablar conversación.- Sólo debemos girar a la derecha y entonc..-
- ¡Ya se que falta poco, y se que debemos girar a la derecha, y luego a la izquierda para subir la escalera! ¡Por si no te habías dado cuenta, yo también he vivido los últimos ocho años de mi vida en el castillo!- Respondió Hermione, tratando en vano de controlar su vos. Harry la miró. En el fondo, muy en fondo, el sabía la verdad: la ira que Hermione tenía para con él era la manera en que la chica disfrazaba el miedo de tener que enfrentarse a Ron y a Ginny. Y Harry lo entendía porque en ese momento... el también estaba asustado. Se detuvo, y la capa lo descubrió. Hermione también se detuvo, y se volteó para mirarlo inquisitivamente, momento que el muchacho aprovechó para tomarla de los hombros.
- Escúchame, yo también estoy nervioso. Pero no lograremos nada peleándonos, y menos aún si vamos a explicarles las cosas con este humor.- Le dijo, mientras la chica miraba al piso. Esperó que Hermione acotara algo, pero al no hacerlo, el muchacho continuó.- Te pido por favor que respiremos hondo, nos tranquilicemos y pensemos en que vamos a decirles.
- Creo que no debemos hablar con los dos juntos. Es mejor que tu hables con Ginny y yo hable con Ron. Y así... hay menos posibilidades de que él trate de hacerte daño.- Observó Hermione luego de unos momentos de silencio. Harry la miró. El tono preocupado que le chica había utilizado le hizo entender que su enojo para con él se había apaciguado.
- Está bien. Así en vez de hacerme daño a mi, te lastima a tí. No hay problema.- Contestó Harry con ironía. Hermione se limitó a mirarlo amenazadoramente, y Harry entendió que no había discusión: el debía explicarse ante Ginny. Subieron en silencio el último tramo de las escaleras, ya sin la capa puesta, y se frenaron frente a la gruesa puerta de roble, que se hallaba cerrada. Harry le echó una última mirada a Hermione, quien asintió con la cabeza, y el muchacho abrió la puerta. No había nadie en la sala, y las dos sombras de los Weasleys entraban a la habitación por la puerta que conducía al balcón. Parecía que no habían notado que no estaban más solos. Hermione carraspeó, para hacerse notar, y Harry se aferró a su varita, que estaba guardada en el bolsillo de su campera. Miró primero a Ron, y después a Ginny. Por algún extraño motivo, Harry se imaginó que la chica estaría llorando cuando ellos llegaran, pero la expresión de la pelirroja era de una ira inconmensurable, para la cual las lágrimas no son solución.
- ¿Qué hacen aquí?- Preguntó Ginny, con tono amenazador, mirando a Harry.
- Vinimos... a hablar con ustedes. A... explicarles las cosas.- Contestó Hermione tratando de sonar tranquila, como si hubieran ido a visitarlos para tomar el te y charlar de Quidditch.
- ¡Claro! ¿Supusieron que nos encantaría saber como en estos meses nos han engañado? Pues bien, se equivocaron.- Dijo Ron, cruzándose de brazos.
- Miren, no hemos venido a discutir. No queríamos que... que se enteraran de esta forma, no era nuestra intención... nosotros..- Comenzó Harry, pero Ron lo interrumpió, gritando a vos en cuello.
- ¡¡¿¿Que no querías que me enterara de esa manera??!! ¡Perfecto! ¡Entonces iba a enterarme cuando me llegara la invitación a su casamiento! ¡O cuando tuvieran el primer bebe!
- Ron por favor escúchanos, te lo ruego...- Dijo Hermione con aquel tono suplicante en su vos que Harry tanto odiaba escuchar.
- ¿Porqué debemos escucharlos? ¿Porqué? ¿Acaso ustedes nos escucharon en esos meses en que estábamos peleados? ¡¡NO!! ¡Se limitaron a pasear por ahí, comprar televisores, hacer fiestitas! ¡Nunca una carta para Ron y Ginny! ¡Nunca una tarde de te, una respuesta, NADA! ¡Silencio! ¡Se los podría haber tragado la tierra que no nos hubiéramos enterado!- Replicó Ginny perdiendo la compostura.
- ¡No voy a permitírtelo! ¡No voy a permitir que nos eches la culpa sólo a nosotros cuando sabes que la culpa es compartida! ¡Vinimos aquí a explicarles porqué las cosas se dieron como se dieron, y porque los consideramos nuestros amigos, aun después de todo este tiempo! ¡Pero no voy a bajar la cabeza por el simple hecho de que me levantes la voz!- Le contestó Harry, gritando por sobre los alaridos de Ginny.
- ¡Fuiste un hermano para mi Harry! ¡Y sabía que la amaba, que la amaba con locura! ¿Como pudiste? ¿Como te atreviste?- Murmuraba Ron, mirándolo con los ojos cargados de furia. Hermione no le sacaba la vista de encima: estaba segura de que Ron intentaría hacerle algo a Harry.- ¡Y tu, habla! ¡No te quedes callada tratando de pasar desapercibida!- le gritó el pelirrojo a la chica.
- No intento hacerlo, sólo que me parece que ya somos lo suficientemente grandes como para mantener una charla adulta, y no estar discutiendo como niños de primer año.- Respondió la chica, defendiéndose. El resto hizo una pausa. Harry exhaló un suspiro, y miró a los Weasleys, esperanzado. En el fondo, aquella reacción era de esperarse. Intercambió una mirada nerviosa con Hermione, quien parecía a punto de llorar.
- No... no vinimos aquí a discutir. Si quieren escucharnos, saben adonde estamos. Si no... lo único que puedo decirles es que nos perdonen por la manera en que hicimos las cosas. Pero, al menos yo, no estoy arrepentido de... de haberme enamorado de Hermione, de amarla como la amo. Lo siento. Lo siento mucho. Pero no podemos cambiar lo que sentimos. O al menos... lo que yo...
- Y lo que yo también siento. Lo lamento... en serio que si.- Lo interrumpió Hermione, y trató de mirar a Ron.
- Entonces no pueden pedirnos a nosotros que no nos sintamos de esta manera. O que cambiemos lo que sentimos.- Contestó Ron, sin mirar a nadie.- Voy... a pedirles que se retiren, que nos dejen solos.
- Si. Claro.- Murmuró Hermione, y tomó a Harry del codo, arrastrándolo hacia la puerta.-
Continuara...
By La Belu Punchiii!!! ^^


2 comentarios:
a la madree!!! jajaja mas!!! me dejan con ganas d mas! ...
y el siguiente capitulo? cuando!!!???porfavor!!
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