miércoles, 6 de agosto de 2008

Capitulo 19...


Capítulo diecinueve: siempre vendrán tiempos... peores.-

Años después, Harry recordaría esa etapa de su vida como una mancha en el hermoso tapete de la felicidad que, durante varios meses, había sentido. Y que sentía. Porque, mas allá de los problemas, su relación con Hermione no había cambiado. Ni Ron ni Ginny les habían vuelto a dirigir la palabra, pero eso ya se había tornado rutinario. Y, al menos, ahora Harry y Hermione no debían esconderse. Pasaban la mayor parte del tiempo juntos, y la idea de ser libres de hacer lo que quisieran les parecía una mentira. En el fondo, sabían que extrañarían esos encuentros furtivos, sorpresivos. Harry temió que Hermione se acobardara ante la idea de perder a Ron y a Ginny tal vez para siempre, y que de ésta manera se arrepintiera de lo que estaban haciendo. Pero aquellos temores eran sólo eso, miedos, miedos tontos que nunca llegaron a realizarce. Podría decirse, en todo caso, que las circunstancias habían fortalecido la realción. Y aunque les pareciera imposible en un principio ser mas unidos de lo que ya eran, a medida que los meses pasaban se daban cuenta de que nunca terminaban de conocerse, de que se vivían descubriendo, y de que esos factores acrecentaban el amor mutuo que se tenían. Harry sabía, cada día y a cada segundo, que Hermione era el amor de su vida. No se imaginaba un futuro sin ella, porque la idea de separarse de su mayor fuente de alegría y consuelo era simplemente aterradora.
- ¿Crees que vas a casarte conmigo?- Le preguntó una tarde, mientras ella estudiaba y el limpiaba la escoba.
- Creo que no nos queda otra opción. Tu no has aprendido a plancharte las camisas. Así que en todo caso, eres tu el que no tiene otra opción.- Le contestó ella, bromeando. Harry la miró, tratando de entenderla, y se le acercó.
- Dime que si. Dime que te casarás conmigo.- Le murmuró, arrodillado, mirándola la los ojos.
- Si. Estoy segura de que así lo haré. Y se que el día en que eso ocurra... seré la persona más feliz del mundo.- le contestó ella, y lo besó.
Pero, en definitiva, aquellas charlas no podían ser tomadas en serio. Y a medida que pasaba el año, Harry se daba cuenta de que en cualquier momento comenzarían a llegar las propuestas de trabajo para ambos, y sobretodo para Hermione. Y así ocurrió cuando, en la tarde de un sábado previo a los exámenes finales, la Profesora McGonaggal los citó en su despacho.
- Bueno... se alegrarán de saber que han recibido ofertas aun antes de haber siquiera cursado sus exámenes.- Les comentó mientras les servía un te. Hermione sonrió, y Harry también. Era evidente que no podían ocultar su orgullo.- Usted, Señor Potter,- continuó la Profesora,- ha sido convocado por el departamento de Aurors. El mismísimo Ministro Kingsley le envía esta carta en donde lo invita a unirse en cuanto a usted le parezca conveniente.-
- Eso... es genial! ¡Fantástico!- Le dijo Hermione abrazándolo.
- ¡Si, lo se! Es lo que siempre quise.- Contestó él, tratando dede no sonar tan contento consigo mismo.
- Por su parte, Señorita Granger, ha recibido tres propuestas laborales distintas. Le han ofrecido un cargo como asistente del Ministro, otro como secretaria en el Departamento de Criaturas Mágicas, y por último como representante de Inglaterra en el bloque juvenil de la Confederación Internacional de Magos.- Explicó McGonaggal y, esta vez, el orgullo se hizo evidentemente visible en los ojos de la Profesora.
- ¿Tres puestos? Yo... yo no se que decir. No se si... ¿tres cargos? ¿Está segura?- Hermione había caído presa de su propia incredulidad. Tenía la vista fija en el borde la mesa, y sólo la quitó cuando Harry se acercó para abrazarla.
- Es genial cariño, tendrás para elegir. ¡Te felicito! No hay dudas de que harás bien cualquier trabajo que te propongas.- le dijo Harry.
- Tienen una semana para decidirse a contestar sus propuestas. Piensenlo bien. Sobretodo usted, Señorita Granger.- Agregó la Profesora cuando los chicos se retiraban del despacho.
- ¿Y bien? ¿Cual crees que vas a elegir?- Inquirió Harry cuando, ya sólos, comenzaron a dirigirse hacia los jardines.
- No lo se. El de la Confederación Internacional es el que mas me agrada pero...-
- ¿Pero que? ¡Es perfecto para ti! Creo que lo harías genial y ademas...-
- Si, pero el problema...- lo interrumpió ella,- es que las oficinas de la Confederación Internacional están... en París.- culminó, mirándolo brevemente.
- ¿En... en París?- preguntó Harry, tratando de captar la idea.
- Si. En París. Tendría que mudarme.- Contestó ella. No quería mirarlo, no podía hacerlo.
- Bueno... pero aun no lo has decidido, quiero decir... tenemos tiempo. ¿No? Y... tal vez te lleguen otras propuestas... y no tengas que... no tengamos que separanos.- dijo Harry, tratando de restarle importancia a la cuestión.Pero ambos sabían que aquello era de suma importancia, y que de nada valía dejarlo a un lado para charlarlo más tarde. Esa tarde fue una de las más incómodas que Harry había pasado en su vida, y su mente estaba centrada sólo en una idea: cómo hacer para que Hermione y él no tuvieran que separase.
A medida que la semana pasaba, el muchacho barajaba las posibles opciones. Todas sus esperanzas estaban puestas en que Hermione no eligiera el trabajo en Paris, o que le llegaran nuevas propuestas. Pero cuando en la tarde del viernes, después de la clase de Transformaciones, McGonaggal los invitó a pasar a su despacho, Harry comprendió que la lucha estaba perdida.
- ¿Qué es lo que van a hacer?- les preguntó, mientras los observaba por detrás de aquellos anteojos con cierto brillo en los ojos.
- Bueno,- dijo Harry,- aceptaré el puesto en el Departamento de Aurors. Es lo que siempre quise.
- Has decidido bien, Potter, te lo aseguro.- contestó la Profesora, tendiéndole la mano para estrechársela. Volvió a sentarse y miró a Hermione.- ¿Y tu, Hermione?
- Yo... quisiera que Harry se retire para... poder charlar con usted.- murmuró ella. Harry la miró: aquello sólo podía significar que Hermione iba a aceptar el puesto en la confederación internacional. Harry contuvo la respiración, expectante. La profesora los miró por un segundo, y le dirigió un gesto afirmativo al muchacho, indicándole que se retire. Sólo cuando Harry cerró la puerta detrás de él supo que aquella era la prueba mas grande que su relación con Hermione debería afrontar. Caminó distraídamente hasta las escaleras y se sentó en los primeros escalones, con las manos en la cabeza. Oyó el sonido de una dura puerta de madera abrirse para volverse a cerrar, y el ruido amortiguado de pasos que se acercaban por el corredor. El inconfundible perfume de Hermione la presidió. Harry levantó la vista y no pudo contener el impulso de abrazarla. Se paró para colocarse frente a la chica, y la rodeó con sus brazos, pero Hermione se apartó inmediatamente, mirando al piso.
- Antes... antes que nada debes saber que... acepte el trabajo en Paris.- murmuró, cerrando los ojos. Harry la miró por un segundo, y se sentó de nuevo en la escalera.
- Bueno... ¿eso que significa?- inquirió el muchacho. Hermione se sentó a su lado y lo tomó de la mano.
- Debo irme a vivir a Paris. No podré vivir mas contigo.- contestó.
- Y... ¿cuándo nos veremos? ¿Que haremos de ahora en adelante? ¿Cómo seguirá todo?- preguntó Harry, sin mirarla.
- No lo se Harry, no lo se. Pero esta es realmente la oportunidad de mi vida y no quiero desaprovecharla.- respondió ella, tratando de justificarse.
- Te entiendo... te entiendo perfectamente. Es solo que... te amo. No puedo vivir sin ti.- susurró él, y volví su mirada hacia la chica. Una lágrima recorría su mejilla, y Harry vió reflejado en los ojos de Hermione el mismo dolor que él sentía.
- Yo también te amo pero...
- Dime... dime que puedo hacer para que las cosas sean diferentes. Puedo... puedo rechazar el trabajo, puedo mudarme contigo a Paris y... buscar trabajo allí.- barajó Harry. Hermione se paró y se apoyó en el borde de la ventana.- No tenemos porque decidirnos ahora, podemos viajar, y esperar un año a dos y no se...
- Basta.- susurró la chica.- no quiero que dejes tu trabajo, ni que... no quiero...- levantó la mirada y se sorprendió al ver que Harry se había acercado a ella. El muchacho la miraba decididamente, como nunca la había mirado, y Hermione notó que le temblaban las manos. Harry entrelazó sus dedos con los de Hermione y soltó un suspiro.
- Cásate conmigo.- le suplicó. La chica lo miró incrédula, esperando que Harry se echara a reír y le dijera que todo aquello era una broma, una broma de mal gusto. Pero cuando estaba por comenzar reírse, Harry volvió a mirarla y repitió: - Por favor. Cásate conmigo.- las rodillas le temblaron, y calló sobre los fríos escalones de mármol. Miró a Harry. El tono de súplica de la vos del muchacho y la mirada expectante que le dirigía hicieron que la palabra “Sí” fuera la única que se cruzara por su mente. Pero increíblemente, no podía decirla.
- No me lo pidas. No ahora, no seas injusto. Soltó, sin poder creer que su boca fuera la que estaba diciendo aquellas palabras, y no la de otra persona.
- ¿Porqué no? Te amo, me amas, y algún día de nuestras vidas íbamos a casarnos. ¡Hagámoslo ahora!- sugirió Harry, casi risueño.
- Porque es... no Harry. No seas... no puedo. Es la primera vez en mi vida que voy a hacer algo por mi, por que me gusta.- contestó Hermione parándose nuevamente, tratando de hacer que Harry entrara en razón.- tenemos 18 años, no podemos...
- Si podemos Hermione, hemos hecho mas cosas que todos los chicos de 18 años juntos...



Continuara...


By La Belu Punchiii!!! ^^

6 comentarios:

Anónimo dijo...

already waitin for the next!

Anónimo dijo...

quiero mass!!

Anónimo dijo...

cuando vas a actualizar el nuevo capitulo ?

Anónimo dijo...

hola hace pocas semanas encontre esto por favor segui escribiendo esta muy bueno tenes una gran creatividad

Anónimo dijo...

cuando lo vas a actualizar??

Unknown dijo...

ya actualizalo ...