
chica miró a su amigo. Este tenía una mirada tierna que ella nunca le había visto usar. Se sentó a sus pies en el sillón, y para su sopresa, el puso sus manos sobre los hombros de la chica. Hermione sonrió: hacía tiempo que nadie tenía ese tipo de consideraciones para con ella.
Y ahora la chica se sumergió en sus pensamientos, mientras miraba un video de un concurso de deletreo al que ella había asistido en tercer grado. ¿Qué le estaba ocurriendo? En aquel momento se sentía la persona mas feliz del mundo. Allí, en el living de sus padres, observando las miradas de orgullo y ternura de ellos y de Harry, sintió que nada superaría aquel momento. Era como sentarse a ver una linda película en familia, y la chica deseo para sus adentros que aquel momento no terminara nunca.
Le parecía mentira que el que ahora la tomaba por los hombros por un momento había yacido muerto en brazos de Hagrid. Más aun se sorprendia de que los adultos de la habitación hubieran comprendido tan facilmente le porqué de su partida, y que la hubieran perdonado con tanta facilidad.
No podía ser más perfecta su vida. O, tal vez solamente si alguien la amara, la amara en serio como nunca nadie lo había hacho. Victor había sido un simple amorio de juventud. Así lo veia ahora. Con la madurez que había adquirido en aquellos meses de ser perseguida junto con su mejor amigo, ahora evaluaba la situación, y llegaba a la conclusion de que su romance con el famoso jugador de Quidditch habia sido una idiotes de adolescente.
Y bueno... también estaba Ron. A veces creía que si lo queria, que hasta lo amaba, y por momentos pensaba que Ron había sido solo un "algo en que creer", era como tener esperanzas de que algo la esperaría despues de Voldemort, que sería completamente feliz. Ahora entendia que con quererse no bastaba. Ella no dudaba del amora de Ron. Ni siquiera del de ella. Pero simplemente no podían estar juntos. Eran completamente incompatibles. No como con Harry. Y ahi entraba a comparar a los dos muchachos. Y se sentía la peor persona del mundo. ¿Quien era ella para comparar a nadie? Y mas aun decretar quien era mejor o quien peor. No, no debia hacerlo jamas. Sobretodo porque... porque en aquellos momentos en que se olvidaba de lo moralmente correcto, Harry siempre terminaba ganando la terna.
El video había concluído y Hermione despertó del ensueó al escuchar la vos de su padre hacer la ultima pregunta que ella hubiera querido escuchar.
- Y dime Harry... ¿consideras que Hermione fue... fundamental para ti?
- No fue fundamental.- Contestó el muchacho, y miró a Hermione ahora. Los ojos verde esmeralda y los pardos se cruzaron. La chica sintió una punzada de dolor al pensar que su amigo no la valoraba, pero antes de que se lo ocurriera contestar algo, Harry desvió su mirada a los Sres. Granger que ahora lo miraban con sorpresa, y agregó.- Todavia lo es, y lo será siempre.
Sonriendo, apretó sus manos en los hombros de la muchacha, y ella le sonrió con los ojos llenos de lágrimas.
- Entiendo ahora porque él es tu mejor amigo.- Contestó la Sra. Granger, y tanto ella como su marido se quedaron por un segundo contemplando como su hija unica miraba con adoración y cariño al chico que durante meses la había alejado de sus brazos. Aquello iba mas alla de una simple amistad, por mucho que los adolescentes no se dieran cuenta.
Ya era de noche. Harry estaba sentado en la terraza de Hermione esperando a que esta se despidiera de sus padres que se iban a dormir. La vista desde aquel sitio era increible. Las cientos de luces de los edificios de Londres transmitian una energia inexplicable, y sin embargo la calma y la quietud lo abarcaba todo. Escuchó pasos en las escaleras, y vio a Hermione subiendo con dos vasos de chocolatada fria.
- Esto es sencillamente hermoso.- Dijo el chico, haciendo referencia a la vista que había desde la terraza.- Comprendo cuando veo este tipo de cosas porque los magos se extrañan tanto con los muggles. Esto también parece por arte de magia. ¿No lo crees?
- Hay muchas cosas que me trasmiten eso. Cosas simples pero que a su ves son indispensables. La magia va mas alla de las varitas y los encantamientos, hay magias que no pueden ser controladas. ¿Comprendes?- Preguntó la chica que ahora se había recostado en una manta en el piso.
- Claro que si. Los sentimientos de las personas son un ejemplo. Son tan... impredesibles.- Dijo Harry, quien ahora pensaba en mas profundidad lo que Hermione le acababa de decir.
- Yo creo que el ser impredesibles los hace mas bonitos o mas feos, de acuerdo con el sentimiento en si. Por ejemplo, cuando uno siente amor, asi de un momento a otro, y tiene la necesidad de saber si la otra persona se lo corresponde... eso es muy bonito. Pero cuando ese amor de pronto termina... por que si digamos, sin explicaciones, es demasiado horrible.
- ¿Lo dices por algo en especial?- Indagó Harry
- Sabes porque lo digo. Tu no puedes decir mucho, despues de todo, a ti te paso lo mismo con Cho.-
Contestó astutamente Hermione. Se giró entonces para mirar directamente al muchacho a los ojos, y agregó: - O con Ginny.
Harry la miró extrañado. Si no hubiera conocido tan bien a su mejor amiga, en ese momento hubiera creido que ella era capaz de practicar la Legeremancia. Esa era el tipo de actitud de Hermione que la hacia un poco extraña. No le molestaba. Al contrario, a veces era mejor que ella tuviera esas habilidades, asi el chico no debia expresar oralmente las cosas que lo perturbaban.
-No se como haces para saberlo todo.- Dijo simplemente el muchacho, y desvió su vista hacia el cielo de nuevo.
-¿Esa es tu manera de decirme que tengo razón en lo que dije?- Preguntó ella, que ahora se había incorporado buscando la mirada perdida de su amigo.- ¿Qué pasa Harry? ¿Quieres contármelo?
-Si y no.- Dijo Harry.
-Esta bien. Entiendo que te sientas incomodo hablando de esto conmigo. A veces odio mi incertidumbre. ¿Por qué diablos tengo que saberlo todo?.- Contestó la chica, hablándose a si misma.
Harry comenzó a reir con ganas.
-No entiendes nada.- Le dijo, secándose las lagrimas de los ojos, y mirando la cara de extrañes de su amiga.- En primer lugar, tu incertidumbre te hace, en buena parte, la maravillosa persona que eres. En segundo lugar, no pienso contarte nada de Ginny porque tu no me cuentas nada de Ron.
-Pero Ron es tu mejor amigo! Seguro que diez segundos después estarías contándole todo.- Dijo ella con cara enojada.
-Y Ginny es la tuya! ¿adonde está la diferencia? Ademas, ustedes son peores que nosotros.- Contestó Harry aun sonriendo.
-No seas idiota. Ginny no es mi mejor amiga. Lo era, pero desde hace tres meses que no me habla. Y no me preguntes porque, porque a mi también me encantaría saberlo.
-Oh... bueno... pero no sabría que decirte.- Dijo Harry tratando de cerrar la cuestión, pero la cara de su amiga le decía claramente que esperaba algo mas como respuesta.- Yo la quiero, es obvio que la quiero. Y ella... es muy importante para mi. No dudo de ninguna de las dos cosas. Pero no creo que... que seamos el uno para el otro. No lo siento asi. No podemos vivir juntos mas de dos o tres dias porque comenzamos a aburrirnos, a tratarnos mal, a pelearnos. Y nos faltan muchas cosas por conocer el uno del otro, pero si no podemos tolerarnos, ¿cómo vamos a hacerlo?
-Menos mal que no sabías que decirme.- Contestó una Hermione que lo miraba ahora realmente sorprendida.- en verdad creí que las cosas entre ustedes estaban algo raras, pero que al final todo estaba bien. No creí que la cosa fuera tan... seria.
-Si... bueno en realidad lo he pensado pero no demasiado. Y no se lo he dicho a nadie mas que a ti. Así que... siéntete honrada.- concluyó el con una semi-sonrisa en los labios.
-No creas que lo mío con Ron es muy distinto. Debo reconocer que yo no soy para nada fácil, ¡pero él es tan cambiante! Me parece increíble a veces que sea la misma persona. Y entonces debo despertarme cada mañana y preguntarme que persona será hoy para saber como reaccionar ante el , como tratarlo para evitar peleas. Y muchas veces se pone... agresivo, y plantea discusiones sin importancia, pero dice cosas que a mi me lastiman. En definitiva, sigue siendo el mismo Ron de siempre, pero yo albergaba la esperanza de que aunque sea por nuestra relación ceda en algunas cosas. Yo lo hice, yo deje de lado mi... mi petulancia, como él la definía, y por lo menos intenté ser mas dulce con él. Y dejé de escribirle a Víctor, hace mas o menos un año y medio que no contesto a ninguna de sus cartas porque sabía que a Ron le molestaba. Pero no puedo encontrar la manera de que se sienta completamente cómodo conmigo, siempre queda algo que no le agrada. No se que hacer.- Concluyó la chica bastante apenada.
Harry la miró. Por un segundo, olvidó completamente que Ron era su mejor amigo, y se enfureció tanto con el prelirojo, que de no ser porque su reloj ya marcaba la medianoche, se hubiera aparecido en la Madriguera y le hubiera undido la cara en un golpe. ¿Porqué tenía que ser tan tonto? ¿Acaso no se había pasado años peleando con Hermione por estupideces, y ahora no era capaz de dejar sus caprichos de lado para hacerla a ella feliz?
- Lo que mas quiero en el mundo es tener una vida tranquila, normal. Feliz, si se puede.- Dijo Harry rompiendo el momentaneo silencio, y al mirar a Hermione se dio cuenta de que una lágrima caía por su mejilla. El la secó, y continuó diciendo.- Y quiero verte feliz. Te lo mereces, realmente te lo digo. Y a Ron también. Se que se quieren, no se en realidad cuanto, pero si sientes que te hace mal, no sigas haciendote peor. Es tan simple y tan complicado como eso.
Él le sonrió, y ella tomó la mano que el muchacho había puesto en su mejilla. Era extraño, pensó Hermione, como siempre, la final de cuentas, Harry era el único que se preocupaba por ella, por verla feliz.
Sus manos cuadraban a la perfección, y se miraron por unos instantes sin saber que decirse. Hasta que Hermione tomo la palabra:
- Hacía mucho tiempo que no me divertía como lo hice hoy. Y quería agradecerte por eso, y por venir aquí, en verdad es muy importante para mi que tu... estés presente en todos los aspectos de mi vida.- Dijo la chica, que ya había terminado de llorar, pero aun así aferraba la mano de su mejor amigo como si su vida dependiera de ella.
-No hace falta que me agradezcas. El placer es mío. Y tus padres son geniales. De verdad que si.- Dijo él con una sonrisa. Le dio un pequeño apretón a la mano de Hermione, y se paró.- Bueno, debería irme. Ya es bastante tarde.
-Si tienes razón.- Dijo ella, y también se incorporó.- Prométeme que me tendrás al tanto de todo, sobretodo de la cuestión de Teddy. Me interesa mucho a mi también. Y que te cuidaras con las comidas, y...
-Si mamá me portaré como es debido. Déjame irme ahora.- Contestó el riendo. Y entonces, al contrario de lo que generalmente ocurre en aquellas ocasiones, Harry abrazo a Hermione antes de que esta lo abrace a él. La chica se sonrió. Aquel tipo de reacciones eran las que mas le gustaban de su mejor amigo. Él la soltó, ella le dio un beso en la mejilla, se dijeron adiós, y con un suave “Plop!” Harry desapareció.
Hermione se volvió a sentar en la manta del suelo, mirando a las estrellas. Sintió entonces que desde hacía tiempo no era tan feliz como en aquel momento. Y el único responsable de aquella felicidad era Harry. Con aquellos pensamientos, se quedó dormida.
A pocos kilómetros de distancia, el muchacho de ojos verdes se metía en la cama, y colocaba su nueva gorra en la mesita de luz, sin poder evitar sonreír. Se quedó largo rato mirando al techo, y entonces se dio cuenta de que estaba feliz. Muy feliz. Hacía varios meses que no se sentía así, y pensó que Hermione se merecía el cielo por haberlo puesto de aquella manera. Y rememorando aquel día, tratando de grabarlo en su memoria, el también se quedó dormido.
Capitulo 7: tomemos el té.
Habían pasado tres días desde que Harry había ido a Londres a visitar a Hermione. Por algún extraño motivo, amaba su nueva gorra. Nunca había tenido una, y aquella tenía además la carga de haber sido confeccionada especialmente para él por su mejor amiga. Si a eso se le sumaba que la gorra ocultaba su cicatriz, aquel se transformaba inmediatamente en al regalo perfecto.
Harry estaba desayunando algo de pollo que le había sobrado de la noche anterior, y se sonrió al pensar lo que Hermione le habría dicho si lo hubiera visto desayunando aquello. Pero su pensamiento se interrumpió al ver la inconfundible silueta de una lechuza que se acercaba a su ventana. Harry se paró sobresaltado, puesto que hacía días que esperaba la contestación de la Sra. Tonks. La lechuza se fue acercando, y Harry se dio cuenta de que no era otra si no Pig, la mascota de Ron. La sonrisa se borro bastante de su cara, y se apartó de la ventana para que Pig pudiera entrar.
Ésta dejó la carta sobre la cama, y sobrevoló la habitación buscando donde posarse. Eligió la parte superior del ropero de Harry, y se quedó mirándolo. Harry tomo la carta, y la abrió. Se dio cuenta de que la caligrafía no era ni la de Ron ni la de Ginny, si no que le parecia conocida, pero estaba escrita muy rápidamente por lo que Harry no recordaba de quien era. Pensó que la manera mas facil de averiguarlo era leyendo la carta, así que comenzó.
"Querido Harry: Espero que estés bien. Imagino que debes sentirte muy solo, y que ademas esa casa no debe fomentar mucho tu buen humor. Te preguntaras tal vez porque te envío esta carta, y la verdad es que mas alla de que estoy preocupada por ti, los que mas me preocupan son mis hijos, Ginny y Ron. Desde que volvieron de Hogwarts, se la pasan todo el tiempo cada uno en su habitación, no dirigen la palabra a nadie a menos que se les pregunte algo, y tienen un aspecto enfermiso que no me agrada. Lo que quiero entonces es pedirte un favor: que vengas mañana a la tarde a tomar el te a casa. Ya invite a Neville, a Luna y a Hermione. Tanto Neville como Luna han respondido que vendrán, y me gustaría entonces que tu y Hermione vengan. Tengo que pedirte ahora lo siguiente: no se como estan las cosas entre ustedes cuatro, pero recuerda Harry que si lo haces lo haras por mi, porque quiero ver a mis hijos bien, despues de todo lo que tuvieron que pasar.
Avisame cuando puedas, mis mas sinceros cariños.
Molly."
Harry lo pensó solo un instante, tomó su pluma y escribió al reverso: "Por supuesto que ire, y llevare algo de comer. Mis cariños a Usted. Harry."
Llamó a Pig, le dio la carta, y la vio partir hasta que se perdió en el horizonte.
Se tiró en la cama, y se sintió la persona mas egoísta del mundo.
Continuara...
By La Belu Punchi!!! ^^


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