lunes, 23 de junio de 2008

Doble Fragmento... Fin capitulo 16 y comienzo del 17 =)


Harry se sentó a su lado, todavía tratando de descifrar que era lo que acababa de ocurrir. Pasó un brazo por sobre los hombros de Hermione, y ella recostó su cabeza en el hombro del chico. Ambos suspiraron al mismo tiempo.
-¿Sabes? Prefería cuando nos peleábamos hace unos segundos.- Comentó Harry. Hermione lo miró unos segundos y, asintiendo, comenzaron a reírse. Lo bueno de aquellos errores era, principalmente, que los cometían juntos.
En el momento en que las ventanitas iluminadas del castillo irrumpieron a lo lejos en la escena, Harry se dio cuenta de lo estúpido que había sido considerar la idea de no volver a Hogwarts. Por lo menos al principio, sabía que extrañaría su vida anterior, pero terminaría acostumbrándose. Posó su mano mecánicamente sobre la de Hermione, tratando de acariciarla. La chica la retiró al instante, y con una mirada para nada discreta, señaló a Neville y a Luna, que compartían en carruaje con ellos. Los dos chicos habían dejado de hablar, y miraban fijo al lugar en que segundos antes las manos de Harry y Hermione habían estado a punto de entrelazarse. Hermione carraspeó.
- ¿Qué estabas contando de tu verano Neville?- Preguntó la chica mirándolo dulcemente.
- ¿Qué?- Se sobresaltó el aludido, volviéndose a Hermione, quien había dejado su dulzura atrás.- Ah... oh. Si mi tío Archie me llevó al Sur en busca de...
- ¿Saben que? No lo entiendo.- Lo interrumpió Luna.
- ¿Qué no entiendes? ¿Lo de los árboles sin gravedad? Porque puedo explicártelo...- se entusiasmó Neville.
- ¡No tonto, no eso! No entiendo porque... se esconden.- Volvió a interrumpirlo Luna, mirando con el ceño fruncido a Harry y a Hermione, alternativamente.
- ¿Esconder que?- Inquirió Hermione tratando de adoptar un tono sorprendido poco creíble.
- ¡Vamos Hermione recuerda con quien estas hablando! ¿Qué acaso Harry te estaba peinando cuando entré en el compartimiento?- replicó Luna. Los ojos le brillaban como si hubiera descubierto una nueva y alucinante criatura capaz de convertir el agua en oro. Hermione adoptó aquella típica mirada suya que precedía a una larga discusión, pero luego de tomar aire tres veces sin saber que decir (lo cual Harry consideró como un momento histórico), dirigió su mirada hacia el ojiverde como pidiéndole ayuda. Harry carraspeó, y miró a Luna, quien seguía luciendo su mejor cara de “sabes que tengo razón”.
- Lo que... lo que sucedió... no es... no era lo que parecía... en realidad solo estábamos...- no importaba cuanto Harry tratara de controlar su voz, esta permanecía ronca por los nervios de verse obligado a dar explicaciones cuando sabía perfectamente que no había manera de que Luna hubiera mal interpretado lo que había visto. La mirada asesina de Hermione no lo ayudaba para nada, y menos aun la extraña expresión de Neville, de suma concentración, como si estuviera leyendo un libro que no entendía. Permanecieron en silencio mirándose unos a otros.
- Valla, no lo entiendo.- se lamentó Neville.- ¿Qué puede ser tan malo como para que quieran ocultarlo?- comenzó a reírse.- ¡Ni que los hubieras encontrado... besándose o algo por el estilo!- concluyó mirando a Luna.
- Eso es exactamente lo que he hecho.- contestó esta, restándole importancia. Los ojos de Neville adoptaron el tamaño de dos platos de fiesta, y Hermione soltó un suspiro.
- Gracias Luna.- murmuró la chica, y se tapó la cara con las manos.
- Pero... pero tu... y el ... y ustedes. ¡No puede ser! No... deben estar bromeando.- soltó Neville consternado comenzando a reírse, pero en el momento en que percibió las caras de horror de Harry y Hermione, y la expresión de triunfo de Luna, comprendió que aquello no era una broma.
- Creo que tenemos derecho a saber. No veo porque no pueden confiar en nosotros.- agregó Luna sonriendo tímidamente.
Harry miró a Hermione, tratando de captar si esta quería o no que los demás se enteraran de todo, pero ésta tenía su cara hundida aún entre sus manos. Harry tomó aire, y comenzó a explicarles.
- Deben saber en primer lugar que nadie...-enfatizó esta última palabra, y los miró de manera asesina,- y cuando me refiero a nadie digo absolutamente nadie, debe enterarse de esto. En segundo lugar... no hay explicaciones Luna. Ni justificación alguna. Amo a Hermione y supongo... que ella me ama también.
- No seas tonto, claro que te amo.- murmuró la aludida desde las profundidades de sus manos.
- Y eso,- continuó Harry como si Hermione no lo hubiera interrumpido, pero con una expresión mucho mas alegre a causa de las palabras de la chica,- eso debería alcanzarles como excusa suficiente. Les repito... les suplico... no se lo digan a nadie.- concluyó.
- Por favor.- agregó Hermione en tono de súplica, mirando a sus amigos. Hubo un silencio en el cual Neville miró hacia el suelo, aun con los ojos como platos...

Capítulo diecisiete: de regreso al Valle de Godric.

A decir verdad, el primer mes en el colegio había transcurrido de lo mas normal. Uno hubiera pensado que después de lo ocurrido con Voldemort, a Harry se le haría imposible caminar por los pasillos. Pero lo real era que Harry no era por esos días el único considerado como un héroe. Hermione, Ron y Neville cosechaban tantos aplausos en los pasillos como el mismo Harry, y muchas veces los alumnos menores los miraban con tanta fascinación como al “niño que vivió”. Al principio, Hermione se había mostrado encantada, aunque no lo reconociera. Pero dos semanas después del inicio de clases, su paciencia se vio puesta a prueba cuando un niño de primero la interrumpió en una traducción de Runas Antiguas que estaba realizando en la biblioteca. De ahí en adelante, su popularidad decayó bastante. Harry, por su parte, había disfrutado mucho de aquel primer mes. Le habían ofrecido nuevamente el puesto de capitán del equipo de Quidditch y, aunque lo había aceptado, le parecía que aquello pertenecía a una vida que ya había abandonado, una vida que se había visto obligado a dejar atrás para dedicar sus días a la persecución de Voldemort. En definitiva, lo que acaparaba su atención más que nada era Hermione. Le parecía increíble que se llevaran tan bien, que se quisieran tanto y que, aun así, tuvieran que esconderse. Según Hermione, aquellos encuentros secretos y ocasionales que podían llegar a tener hacían que la relación fuera mas “interesante”, pero Harry sabía que ni siquiera ella creía en esa teoría. Tenía que reconocer, sin embargo, que se las estaban arreglando bastante bien. En gran parte, gracias al mapa del Merodeador, que le permitía saber a Harry a todo momento en donde se encontraba Hermione. Así había sido como, en las primeras semanas, la jovencita se había asustado mas de una vez cuando una mano invisible salía de la nada y la arrastraba hasta algún pasadizo secreto detrás de un tapiz mugriento. Después de tener que acostumbrarse a la fuerza, era obvio que aquellos encuentros le parecían de lo más entretenidos.
Esa mañana el sol brillaba tan fuerte que arrancaba destellos dorados del lago. Harry acababa de terminar con el entrenamiento de Quiddich, y esperó que todo el equipo se fuera para sacar el Mapa del Merodeador. Se sorprendió cuando encontró a Hermione sentada en los jardines, y no en la biblioteca como esperaba verla. Se subió a su escoba y se dirigió hasta ella.
- Buenos días.- le dijo sonriendo y, después de mirar escrupulosamente en busca de curiosos, la besó.
- Buenos días,- contestó ella, y comenzó a abrir su mochila.
- ¡Juro que si sacas un libro de ahí me marcho ahora mismo!- soltó Harry, mientras se tumbaba a su lado. La chica lo miró con el entrecejo fruncido por un momento, como si Harry fuera una especie de programa de televisión poco interesante, y sacó de su mochila un termo enorme y un revoltijo de servilletas, que resultaron ser unos gigantes emparedados de pollo.- ¡Definitivamente eres la mejor!- dijo Harry tratando de reivindicarse, y la besó en la mejilla.
- ¿Adonde estuviste anoche? Me quedé hasta las doce esperando que vuelvas.- indagó la jovencita con un dejo de enfado.
- Acostado. Sabía que tenías que estudiar, y el entrenamiento empezaba temprano, asi que me fui a la cama después de la cena.- contestó Harry con cierta dificultad, puesto que se había metido un emparedado entero en la boca. Tragó rápidamente, y tomó el termo de jugo.
- ¿Qué tal el entrenamiento?- preguntó Hermione, mucho más tranquila, apoyándose en el tronco del árbol.- ¿Ron y Ginny?
- Normal. Murmuran a mis espaldas, pero ya me estoy acostumbrando.- respondió Harry encogiéndose se hombros, restándole importancia.
- Anoche estuve hablando con Neville sobre ese tema. Está bastante cansado de la situación. Según él... Ron sospecha de lo nuestro.- agregó Hermione en un susurro. Harry se atragantó y escupió la mitad del jugo que tenía en la boca. La chica le dio unas palmadas en la espalda.
- ¿Cómo diablos se enteró?- soltó Harry mirándola con enfado.
- No te molestes conmigo, porque si lo recuerdas, yo no tengo la culpa.- replicó la chica ofendida. Harry la miró por un segundo consternado, esperando que ella continúe. Le hizo un gesto con la mano, y Hermione resopló.- Neville dice que Ron no deja de interrogarlo acerca de nuestras... “desapariciones”.- explicó la chica, enfatizando su última palabra.
- Pero... si... ¡tendría que estar observándonos todo el tiempo para darse cuenta de que... “desaparecemos”!- replicó Harry.
- No lo se. Sería demasiado descarado de nuestra parte pensar en eso. Lo que quiero decirte es que... debemos tener más cuidado.- dijo Hermione en tono suplicante.
¡Es injusto!- se quejó él.-


Continuara...


By La Belu Punchi!!!! ^^

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