
La sala común estaba vacía, puesto que aun era muy temprano. Harry se acomodó en una de las butacas por las que se veían, a través de la ventana, los jardines del colegio bañados de sol. La gente empezó a despertarse, y la sala se fue llenando de “buenos días” y murmullos de excitación por le pronto viaje a Hogsmade. Hermione bajó minutos después, con la cara hinchada por el sueño, y le dirigió una sonrisa a Harry.
- Estás muy linda.- le susurró él.
- ¿En serio cada vez que me ponga esta camisa vas a hacer ese comentario?- indagó ella sonriente, casi sin mover la comisura de su boca. Bajaron a desayunar con el resto, y luego se dirigieron al hall, donde Filch revisaba la lista de los alumnos con permiso. Harry tomó a Hermione por la muñeca una vez que llegaron al sendero, y la condujo detrás de un árbol. Le echó la capa para hacerse invisible por arriba, y la chica rodeó con su brazo la cintura del muchacho. Siguieron caminando debajo de la capa hasta que llegaron al pueblo. Decidieron hacer las compras después, si les quedaba tiempo. Caminaron bajo la capa hasta llegar al límite del pueblo, donde el sendero se perdía entre la inmensidad del campo.
- ¿Lista?- le preguntó Harry al llegar a una bifurcación. La chica asintió, y se tomó fuertemente del brazo del muchacho. Sintieron como sus pies se despegaban del suelo, y aterrizaban segundos después en otro un poco mas duro. Harry abrió los ojos. Tal vez porque era sábado en la mañana y aun era bastante temprano, o porque el ritmo del pueblo solía ser así todos los días, las calles estaban tan desiertas como aquella Nochebuena en que lo habían visitado por primera vez. Hermione metió la capa en su bolso y, tomados de las manos, caminaron lentamente por aquella calle familiar. El cosquilleo de ansiedad de Harry se acrecentaba, y quería correr hasta la verja que ahora veía, justo al lado de la pequeña iglesia, y pegar un salto para cruzarla. Apuró el paso en los últimos metros, y soltó a Hermione, quien continuó caminando al mismo ritmo. Abrió la pequeña puerta de madera, que soltó un chillido, y siguió el sendero con más determinación que la primera vez, puesto que ahora ya sabía el recorrido. Miró de soslayo la tumba de Ariana y Kendra... y otras dos de mármol blanco surgieron, resplandecentes por la luz del mediodía. Ahí estaban. A centímetros. Dos pasos mas, y se encontraría con ellos de nuevo. Pero se detuvo en seco. El chirrido de la puerta le dio a entender que Hermione ya había llegado hasta el cementerio. Sintió sus pasos amortiguados acercarse, y el inconfundible perfume floral que tanto le gustaba a Harry. La mano de la chica se entrelazó una ves mas con la suya, y Harry tomó coraje para acercarse a la tumba. Era mucho peor que la primera ves. Todo lo que había ocurrido después había hecho que Harry valorara más su propia vida, y se sintiera enormemente agradecido por estar con vida, por ser feliz, por darse el lujo de respirar, caminar, y amar a su novia cada día de su vida. Calló de rodillas, y apretó los ojos tratando de imaginarse a sus padres... abrazándolo. Pero era en vano. Sus restos yacían fríos bajo la tierra, y eran sólo una simbología desagradable. Hermione se arrodilló a su lado, y en ese momento Harry lo comprendió todo. Lo único real en el mundo era Hermione. Su tibia mano sumergida en las profundidades de la del muchacho, su suave vos murmurando cosas que Harry no escuchaba, y la luz del sol arrancándole destellos de su cabello. Ella era todo. Ella hacía valer a cada segundo el sacrificio de James y Lily, y le daba a Harry un motivo para agradecer cada mañana que sus padres se hubieran sacrificado por él. Harry deseó mas que nunca juntarlos a todos, abrazarlos, decirles cuánto los amaba, lo mucho que significaban para él. Abrió los ojos. ¿Porqué había ido? No necesitaba estar en ese lugar para estar con sus padres. Los llevaba a cada lugar adonde iba. ¿Cuántas veces le habían dicho que era igual a su padre? ¿En cuantas ocasiones le habían repetido que tenía los mismos ojos que su madre? ¡Y él no había entendido para nada el sabio significado de esas palabras! Se sentía mas cerca de sus padres que nunca, pero no por el hecho de estar en el lugar en que sus restos reposaban, si no porque había entendido que sus padres habían muerto, pero nunca lo habían dejado.
Se incorporó y miró a Hermione a los ojos por un segundo.
- Lo lamento... no quería que ... no era mi intención que te sintieras mal..- murmuró la chica, abrazándolo. El suspiró, y le sonrió.
- En realidad... me siento mejor que nunca.- le contestó. La chica frunció el entrecejo, pero una sonrisa se dibujó en su rostro. Harry señaló el sendero de regreso al pueblo. Caminaron entre las antiguas tumbas, cruzaron la verja, y Hermione se detuvo en seco.
- ¿No quieres... ver la casa?- indagó, señalando la calle a su izquierda. Harry dudó un segundo y, abrazándola, contestó.
- No... volvamos a nuestra casa.-
Continuara...
By La Belu Punchiii!!! ^^


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