lunes, 26 de noviembre de 2007

Final del Capitulo 3 hasta comienzo de Capitulo 6 (SPOILERS!!!!) ^^


Yo también te traje algo- Dijo Ginny, y le dio un vaso de jugo de calabaza.- Tu favorito... no cielo?
- Claro- Dijo Harry con la boca llena de comida, y soltó unos cuantos trozos de emparedado en la remera de la chica.- Oh... lo lamento!
-No es nada. –Respondió ella. Pero su vos no decía lo mismo. Es mas: su cara había adoptado un color que solía relacionarse con una pronta maldición de mocomuerciélagos en la cara de su atacante. Ante esta perspectiva, Harry decidió cambiar de tema:
-Bueno... unos doce libros mas y terminamos. ¿Hablaron con McGonagall?- Dicho esto, miró a Hermione, quien se había pasado toda la mañana planificando una reunión con la Profesora.
-Si, -contestó ella- nos ha dicho que comenzaremos el primero de septiembre, y que haremos una especie de resumen del 7º año, como para que no entremos tan de lleno en la universidad. Así que ahora tenemos unos cinco meses de vacaciones.- Al terminar esto, acercó una silla al banco de Harry y se sentó.- Bueno- continuó.- ¿Qué piensan hacer?
-No tengo muchas alternativas.- Comenzó Neville.- Volveré mañana con mi abuela, y esperaré a que empecemos de nuevo.
-Tu no tienes por que volver. Podrías rendir sólo los E.X.T.A.S.Is y podrás comenzar.- Acotó sabiamente Luna.
-Pues... no me iba muy bien que digamos...¿no?- Contestó tristemente el muchacho.
-Por mi parte, buscare a mis padres. Es lo primero que pienso hacer. Pasarñe algunos meses con ellos... si me perdonan...- Hermione dejó la frase inconclusa, y los ojos se le llenaron de lagrimas.
-Vamos... estará todo bien. Ya lo verás.- Dijo Harry, y tomó las frias manos de la chica en las suyas.
-Si... si Hermione. Todo... estará bien.- Agrgó Ron. Pero este no miraba a la chica, si no a las manos de sus dos mejores amigos que ahora yacian entrelzadas.
-En fin,- dijo Ginny, como para cambiar de tema,- Tendríamos que empezar a preparar las cosas. Mañana saldremos después del desayuno. Que yo sepa Harry no tienes todo muy ordenado que digamos.- concluyó la pelirroja. No buscaba regañarlo, si no que éste dejara de mirar a Hermione.
-Si. Bueno... iré a armar el baúl. ¿Tu ya estás bien?- Le peguntó a la castaña.
-Si estoy mejor. Gracias. Yo también iré.- Dicho esto, con un simple movimiento de varita devolvió los pocos libros a sus respectivos estantes.
Ron la miró enfureciendo un instante, y se contuvo de lo que iba a decir. Terminó su emparedado en silencio, junto con Neville y Luna, que ahora se intercambiaban nerviosas miradas.
“Es una batalla perdida”, pensó Ron aquella noche cuando se recostó en su cama en la torre Gryffindor. Pero luego de unos minutos, comenzó a cambiar de parecer. “No Harry Potter, se dijo a si mismo, me has ganado en todo. Estoy cansado de ser tu segundo. Esta vez... voy a ganarte.”

Capitulo 4: Volver a casa.

Allí estaban. Salidos de la estación de King Cross. Habían atravesado la barrera al mundo muggle, y estaban dispuestos a despedirse, cuando Hermione llamo a Harry aparte.
- No quiero sonar pesada pero... adonde vas a ir?- Preguntó la chica.
- Bueno... ahora podría dormir debajo de un puente si lo quisiera. ¿No te parece? – Contestó Harry y sonrió, para apaciguar las aguas tenebrosas que se veía venir por la expresión de la cara de su amiga.
- No seas tonto. Lo estoy preguntando en serio porque... bueno... a lo mejor no querías ir a la Madriguera, y podías acompañarme a mi... a ver a mis padres.
Harry lo pensó un segundo. Bueno, no quería ir a la Madriguera. Ahora que era novio oficial de Ginny no sabía como se vería si pasaba el verano en su casa, y la verdad es que estaba mas que demostrado que no podían estar juntos todo el tiempo. Había pensado pasar unos meses solo, tal vez viajar, y la idea de viajar con Hermione lo tentaba un poco. Conocer a sus padres también, puesto que los había visto solo unas veces. Pero luego pensó que la chica se merecía pasar un tiempo a solas con ellos, entonces le contestó.
-No, está bien. Ire a Grinmuond Place. El que quiera venir a visitarme, invitado está.- Dijo Harry.
-No... no quiero pensar que me dices que no por Ron.- Dijo entonces Hermione algo avergonzada..
-Por supuesto que no! Pero creo que te mereces ir sola a visitar a tus padres. Vamos...¡Debes estar cansada de mi!- Contestó el chico en tono de broma.
-No se si cansada pero... soportaras cinco meses sin verme.-Preguntó Hermione mirando a Harry risueña. Él sabía que ella lo decía en broma. Pero aún así, no podía negar que la iba a extrañar. Tal vez demasiado.
-Me he acostumbrado muchísimo a ti.- Dijo simplemente Harry.- Si quieres, después de ver a tus padres, puedes venir a pasar el resto del verano conmigo en Grinmoun Place. No tendré problemas de alojarte allí.
-Bueno. Está bien. Iré dos meses con mis padres, y después volveré. En tanto, no debo ni pedirte que me escribas... no es cierto?- Preguntó Hermione con cierto tono suplicante en su vos.
-Oh haz lo que quieras, pero no te prometo nada. Tengo pensado remodelar la casa...
Tengo pensado remodelar la casa. No se... menos cabezas de elfos y mas ventanas. ¿No te parece?- Ambos rieron ante esta idea, y volvieron a reunirse con el grupo.
Harry saludó a Neville y a Luna, y les pidió que fueran a visitarlo. Ambos aceptaron inmediatamente, y prometieron no dejarlo tranquilo. Luego se acercó a los Weasleys, y después de agradecerles las interminables invitaciones a pasar el verano en su casa, abrazó a todos, besó a Ginny, y le prometió escribirle, así como también invitó a todos a su casa.
Abrazó a Hermione, y esta le dijo al oído: “Intenta vivir sin mi, y después me cuentas”. Con una sonrisa, lo besó en la mejilla, y desapareció.
Harry esperó a que se vallan todos, tomó el baúl en una mano y su mochila en otro, y dio un medio giro, hasta encontrarse adentro de la mansión.
Aunque le pareciera lo más raro del mundo... estaba en casa. En SU casa.
unque le pareciera lo más raro del mundo... estaba en casa. En SU casa.
De la nada, una nube de polvo lo cubrió y comenzó a ahogarse. La lengua se le enrollo dentro de la boca, y sentía como el aire abandonaba poco a poco sus pulmones.
-No fui yo quien lo mató profesor.- Dijo Harry, utilizando las pocas fuerzas que tenía. Al instante, su lengua se desenrollo en el interior de su boca, y el polvo se desvaneció.
Harry miró a su alrededor. El lugar necesitaba un cambio inmediatamente.
Tomó su varita, y le realizó un sencillo encantamiento locomotor al baúl, y comenzó a subir las escaleras sin saber muy bien que hacer ahora.
-Em... ¿Kreacher... estás aquí?- Preguntó Harry, e inmediatamente, en un escalon mas arriba, apareció el viejo elfo.
-Veo que han concluido con las refacciones, ¿No amo?- No había rencores en el tono de voz del elfo, pero aún así Harry pensó que pasaría bastante tiempo hasta que se acostumbraran el uno al otro.
-Pues si. Tengo ahora unos meses de vacaciones y... bueno... pensé en venir aquí.- Contestó el muchacho.
-Me alegro entonces de tenerlo en casa. Dígame... ¿adonde va a dormir?- Recién en ese momento, Harry notó que Kreacher aún tenia colgado el falso relicario, tapado con lo que parecía ser un viejo repasador, que ahora le servía al elfo de vestimenta.
-Bueno... no lo sé. Supongo que en la habitación menos sombría y deprimente. O por lo menos en donde nadie me ataque de noche.- Dijo Harry, quien ahora, por primera vez en su vida, hubiera deseado estar en casa de los Dursleys.- Un momento...- Dijo entonces. Había recordado a sus tíos...- Kreacher hasme recordar que hable con el Señor Weasley acerca de los Dursleys.
-Está bien mi amo. Le recomiendo que tome el cuarto de huéspedes principal, es la primer puerta a la izquierda. Nadie ha dormido alli en años, y créame que es lo mejor en esta casa.- Dijo el elfo con tono misterioso., y Harry optó por confiar en él.
Abrió entonces la puerta de su nueva habitación, y descubrió que, para su suerte, ésta tenía dos ventanas con sus respectivos balcones. La cama era muy similar a la de la torre Gryffindor, con la excepción de que portaba unas cortinas y un acolchado verde, que Harry no dudaría en cambiar por uno rojo y dorado de inmediato. Abrió el baul y comenzó a sacar la ropa limpia y acomodarla en los estantes. Comenzó después a desarmar la mochila, y el fondo de ella encontró la capa invisible de su padre. La tomó en sus manos, sintió como la tela se le escurría entre sus manos. Aquello tenía para él un valor mucho mas alto del que podrían haberle dado en Galleons. Esa era una de las pocas pertenencias de su padre que conservava, y hoy tenía un significado que pocas personas podrían haber entendido. Allí, durante nueve años, tres niños habían crecido protegidos de todo mal. Esa capa los había llevado a la cabaña de Hagrid a des-horas un millon de veces, y los había ocultado de enormes peligros, y de tontas travesuras. Harry pensó entonces que ahora podría salir sin esa capa, que ya no la necesitaria, que ahora seria un chico normal entre la multitud. Que no correría peligro alguno, y que la maravillosa capa se utilizaria solo como elemento de distracción. Aquella cicatriz en su frente sería sólo un mal recuerdo, la triste marca que lo remitiría siempre a la noche en que había perdido a sus padres.
-No, -dijo entoces Harry, sentado en su nueva cama, contemplando las miles de chances de ser feliz que ahora se le presentaban, y viendo que por primera vez en su vida, estas cahnces superaban con creces a las de ser infeliz.- No seré nunca un chico normal. Soy un mago... y gracias a Dios por ello.
Se recostó, y siguió durante largas horas planificando lo que sería de ahí en adelante su vida: no había profesias, no había vidas dependiendo de él, y nadie estaba ahora obligado a abandonar su vida por él. Estaba cansado de vivir una vida planeada por cualquiera menos por el mismo. Estaba todo dicho, de ahí en adelante, no habría en lo absoluto planes: las cosas irían surgiendo, y se adaptarían a él. No él a su vida, a su destino, su destino sería el que se adapara a él. Y entre estos pensamientos, el chico de pelo negro incontrolable y de ojos verde esmeralda, se quedó profundamente dormido.

Capítulo 5: Tonterías de adolescentes.

Harry despertó al sentir una suave brisa en su rostro, como si alguien lo estuviera soplando. No entraba ni una gota de luz por las ventanas abiertas, y supuso entonces que era de noche. Buscó sus anteojos, que se le había resbalado, y entonces la vió: una nutria plateada sobrevolaba la habitación, y la voz de Hermione (semejante a la que Harry oia en su cabeza cada vez que su conciencia lo llamaba a la reflexion) salió de la boca del animal:
- “Querido Harry: ya estoy instalada. Comenzaré ahora a recuperarle la memoria a mis padres, quienes por el momento piensan que soy una simple paciente.
“Querido Harry: ya estoy instalada. Comenzaré ahora a recuperarle la memoria a mis padres, quienes por el momento piensan que soy una simple paciente. Quiero pedirte un enorme favor: no saques nada de la habitación de Siruis. No preguntes porque, pero confía en mi una vez mas, pues tengo mis razonables motivos. Sin más que decirte, cuídate mucho, te quiero y nos veremos pronto.”
La nutria desapareció, y Harry pensó que debería contestarle el mensaje antes de morir a manos de su mejor amiga, y condenarla así a una penosa vida en Azkaban.
-Em...- pensó el muchacho. Bueno, no sabía como utilizar el patronus para enviar mensajes.
Pensó en un recuerdo muy feliz. Tomó su varita, y recordó por un momento las lágrimas que habían caído en las mejillas de Dumbledore cuando Harry fue a contarle a su cuadro en el despacho del director que finalmente habían derrotado a Voldemort.
-Expecto Patronum!- Gritó, con esa imagen en su mente, y el ciervo plateado apareció delante de él.- Escucha...- le dijo al animal,- Quiero que ubiques a Hermione y le digas lo siguiente: “yo también estoy instalado. El olor a moho ya ha colmado mis pulmones, y he pensado en mil y un reformas para este lugar. Espero que todo salga bien, ya verás que será asi. Yo también te quiero y... mantenme informado”.
El ciervo se inclinó brevemente, y salió galopando de la habitación, dejando a Harry solo de nuevo, quien volvió a dormirse al instante.

Harry despertó a la mañana siguiente, y sintió como cada centímetro de sus intestinos reclamaba por comida. Así en pijama como estaba, se apareció en la cocina. No había nadie.
- Por supuesto que no hay nadie tonto.- Se dijo a si mismo.- Estás solo. Por primera vez en tu vida.
Se sentó en una de las tantas sillas que habían en el comedor, y comenzó a pensar que haría entonces. En primer lugar, escribir a la Sra. Tonks para ver como estaba Teddy, y para invitarlos a pasar unos días con el. Sentía cada vez mas fuerte la necesidad de contactarse con su ahijado, de saber como era, de conocerlo. Sí, esa era su prioridad. En segundo lugar, remodelar la casa. No podía vivir allí en esas condiciones. A decir verdad, la mansión le daba miedo, y era de esperarse que así sea, ya que por ahora no irradiaba mucha... tranquilidad que digamos. De ahí en adelante, buscar a los Dursleys y saber... como estaban. Tenía un millón de cosas que hablar con Tía Petunia. El recuerdo de Snape le había abierto un sinfín de interrogantes, y le parecía que tal vez ella pudiera ayudarlo un poco. Y después... se vería con los chicos, los invitaría a pasar unos días una vez que hubiera terminado las refacciones, y recién en ese momento estudiaría.
- Kreacher!- Gritó Harry, y el elfo apareció al instante a su lado en la cocina.
- ¿Si, joven amo?- Contestó con una reverencia.
- Buenos días... em... ¿donde consigo comida? Sólo tengo dinero de mago.- Preguntó el chico, mientras sentía que su estomago estaba por estallar del hambre.
- Aquí a tres cuadras hay una despensa atendida por magos. Iría yo pero no se que le agrada comer...
-No, está bien, iré yo.- Dijo Harry, y entendió que el viejo elfo tal vez no le hablara con rencor, pero no por eso iba a servirle como lo hubiera hecho con cualquier otro mago.
Así que Harry se vistió, tomó la dirección del local, y salió a la tibia mañana de primavera. Caminó las tres cuadras mientras miraba un poco el barrio. Las casas eran todas similares a la suya de afuera, pertenecían mas o menos todas la misma época. En la vereda de enfrente del numero 12, había un pequeño parque cercado, y a la vuelta de la esquina un callejón sin salida.
La tienda tenía el aspecto que poseían todas las tiendas de magos. De afuera presentaban la imagen de ser sucias o descuidadas, pero Harry había aprendido con el tiempo que aquello era sólo para que los muggles no se fijaran en ellas. Cuando entró, quedó ciego por unos momentos, ya que el contraste entre el sol y la oscuridad del interior era muy grande. Cuando recuperó la vista, el asombro lo invadió. La habitación no debía ser mas grande que la sala común de Gryffindor, pero sus paredes tenían, por lo menos, 10 metros de alto repletos de estanterías con productos que Harry conocía como arroz, azúcar, harina y demás, pero todos en sus envoltorios mágicos de papel, con figuras que se movían y carteles que cambiaban sus colores. También había productos exclusivamente mágicos, como limpiadores de varita, o comidas casi listas que sólo necesitaban un simple hechizo.
Se acercó al mostrador, donde un hombre vestido de túnica verde botella leía El Profeta, y antes de que le preguntara nada, el hombre le entregó un canasto para que fuera poniendo las cosas, sin levantar si quiera la vista del diario.
Harry lo tomó, y se acercó a los estantes. ¿Qué debia comprar? ¡Nunca había hecho las compras en su vida! Comenzó a meter en el canasto lo que tenía a mano.
Qué debia comprar? ¡Nunca había hecho las compras en su vida! Comenzó a meter en el canasto lo que tenía a mano. Había arroz con pollo listo, al igual que pavo cocido, carne de vaca y de cerdo, y un monton de platos que prefirió no tocar. Luego agarró unas cuantas botellas de cerveza de manteca y de jugo de calabaza, algunos dulces y mucha, mucha tarta de melaza. Convencido de que por unos dias con eso bastaría, y ante la perspectiva de volver cuando quisiera por la cercanía del local a la casa, se acercó de nuevo la mostrador para pagar. Fue entonces cuando por primera vez, el hombre que atendía miró a Harry a la cara. Se estremeció como si acabara de ver a un basilisco, y Harry miró hacia atrás, miedoso de que alguien hubiera entrado en la tienda, pero no había nadie. Sólo Harry y aquél hombre estaban allí. De repente, este ultimo pareció recobrar el habla.
- Eres... eres HARRY POTTER. HARRY POTTER ESTA COMPRANDO EN MI HUMILDE TIENDA!- el hombre señalaba la cicatriz que Harry llevaba en la frente, y éste supo entonces que ya ni había manera de hacerse pasar por otra persona.- Por las barbas de Merlín!
El hombre se acercó y abrazó a Harry como si fuera su propio hijo... y éste se quedó inmóvil, sin saber que hacer, que decir.
- Em... señor... gracias pero yo no.. no merezco...
- No seas modesto muchacho! ¡Que habría sido de nosotros sin ti! No nos salvaste una vez... nos salvaste dos! A todo el mundo mago y al muggle también como si fuera poco. ¡No sabía que fueras tan chico!
Harry no sabía si tomar eso como un cumplido o no, y ante el desconcierto prefirió pedirle al hombre que le cobrara, para poder irse lo antes posible de allí. El hombre insistió en regalarle lo que Harry quisiera, pero él pagó y salió del local.
Caminó largo rato por el barrio, y se sentó en un banco en la plaza de enfrente del número 12. Se había equivocado. Nunca, jamás en la vida, sería un simple chico, un chico normal. Siempre lo mirarían como a un fenómeno, o peor, como a un héroe. El no era ningún heroe, no lo sentía así. Por si sólo, no podría haber hecho nada. Siempre había contado con ayuda, con apoyo, y nunca lo habían dejado sólo.
" No es así, dijo una voz dentro de su cabeza, tu fuiste sólo aquella noche al bosque, tu entregaste tu vida, eso te convierte en un heroe". Bueno, tampoco era por eso. Los detalles de aquel acontecimiento sólo los conocía Hermione, y aunque todos los que habían estado aquella noche en el castillo lo habían visto muerto, de seguro ahora creian que el muchacho sólo lo había finjido.
Y entonces Harry calló en la cuenta de cuanto necesitaba ahora a sus amigos. Necesitaba hablar con alguien, alguien que lo escuche y que supiera que decirle, alguien que no le dijera sólo lo que él quería escuchar. Entró entonces a la casa, y después de deshacerse del espíritu
guardián de la entrada, subió las escaleras y se sentó en su cama.
Nadaba en sus pensamientos, cuando una pequeña lechuza entró en la habitación.
- Hola Pig,- dijo Harry al reconocer al animal como la lechuza de Ron.- ¿ traes noticias de la Madriguera?
La lechuza se posó en la cama, y le entregó la carta. Al instante, Harry se dió cuenta de que provenía de Ginny, por la letra del sobre.
La abrió, y comenzó a leer:
"Querido Harry: ¿como estas? Se que hace horas solamente que no nos vemos, pero ya te extraño, entonces me senté a escribirte para no extrañarte tanto. Aquí las cosas están... bueno, no normales, pero se hace lo que se puede. Mamá llora a cualquier momento, pero es lógico, al perder un hijo. Yo también siento ganas de llorar a veces, pero luego recuerdo que Fred no murió por nada, que lo hizo por una noble causa, y que él no quisiera que estubieramos todos llorandolo. Es envidiable la fortaleza de George. Hoy, por ejemplo, ya volvió a la tienda. No se si es por simple apariencia, o por su caracter, pero parece mentira que pueda conservarse intacto.
El que está demasiado raro es Ron. No se que es lo que le pasa (tiendo a relacionarlo con alguna castaña de cerebro muy grande y corazón muy chico), pero definitivamente no es el mismo de antes.
En fin, mamá dice que en dos semanas Bill organizará un almuerzo en su casa, y que estás invitado. Pero quisiera verte antes. ¿Podría ser?
Espero que asi sea. Te ama.
Ginny."
Si Harry se había sentido culpable en algún momento de su vida, no se comparaba para nada con el peso que sentía ahora. La imagen de la Sra. Weasley llorando por los rincones la muerte de su hijo le retorció el estómago, y sintió que nunca podría compenzar el mal que había hecho a aquella familia. ¿Acaso no había sido él mismo el que la había encontrado aquella noche, hacía más de dos años, llorando en aquella misma mansión sobre el boggart que se transformaba poco a poco en todos los miembros de la familia Weasley muertos?
Con todo el dolor del mundo, Harry contestó la carta.
Con todo el dolor del mundo, Harry contestó la carta.
"Querida Ginny: Me alegra que me hallas escrito tan pronto. Por aquí todo está bien, pero no puedo negar que también los extraño mucho. Por supuesto que iré a casa de Bill, e intentaré ir a visitarlos la semana entrante. No es que tenga mucho para hacer, pero primero quiero encontrarme con Teddy, ya sabes, quiero saber como está. Nos mantenemos en contacto.
Los ama.
Harry.
Pd: mis cariños a tu madre."
La leyó una vez, y se la dió a Pig. No quería hablar de la situación de Ron y Hermione, y tampoco sabía que decir con respecto a Fred. Así que vió a la lechuza partir, y se sumió de nuevo en su soledad.


Capítulo 6: ¿Vida solitaria o pareja de dentistas?

Habían pasado tres días de su llegada al número doce de Grimmauld Place, y Harry ya se había instalado por completo. Sus cosas ya estaba regadas por toda la casa, y había roto un jarrón antiguo al volar con su escoba escaleras arriba. Eso había provocado la furia de Kreacher, que desde ese día había optado por ignorar al muchacho.
Tal vez lo más extraño para Harry había sido su visita al Callejón Diagon la mañana anterior. Había estado unas dos horas para salir del Caldero Chorreante, puesto que los clientes del bar se habían abalanzado sobre él en cuanto lo habían reconocido.
En realidad, Harry sólo había ido a comprar una lechuza nueva. Esto había sido lo mas extraño para él. En verdad extrañaba a Hedwig, no sólo como mascota, si no como compañera. En aquellos tristes veranos en el Privet Drive, la lechuza había sido su único consuelo, además de haberle sido siempre muy leal.
Así que no se detuvo mucho a pensar cual lechuza compraba (un poco por eso, y otro poco por la gente que se amontonaba a su alrededor), y tomó una mediana de pelo castaño.
De regreso al caldero chorreante pasó por un local que no había visto nunca. Era una juguetería para niños magos. Desde afuera, Harry contempló los miles de juguetes mágicos que había en el interior del local: escobas en miniatura, como la que había visto en la foto de la habtación de Sirius, castillos con pequeños fantasmas que los protegían, juegos de mesas de todos los tipos, ladrillos mágicos, y otros tantos que explotaban y, un segundo más tarde, volvían a reconstruirse. La fiesta de colores producto de los miles de juguetes en los estantes, el piso y el techo.
Harry entró, pensando en que tal vez a Teddy le gustarían.
En seguida lo atendió una chica que, casualmente, resultaba ser Alicia Spinet, antigua compañera del equipo de Quidditch de Gryffindor. Intercambiaron saludos, y Alicia (al igual que todo el resto de los magos con los que Harry había tratado), también felicitó y agradeció a Harry por haber derrotado a Voldemort. Después de esto, comenzaron a buscar juguetes para Teddy.
Harry salió una hora después con los brazos llenos de cajas de distintos tamaños, y la jaula de la lechuza en su mano. Había comprado una mini Saeta de Fuego, que no subía mas de dos metros de altura, para que Teddy aprendiera a volar. Tambíen una pequeña varita que realizaba hechizos fáciles e inofencivos, un juego de pociones que escupía luces y humos de colores dependiendo de las sustancias que se mezclaran, muchos libros de cuentos que hablaban y relataban distintas historias solos y una pelota que, no importaba cuan lejos la lanzabas, siempre volvía a ti.
Llegó a Grimmaunld Place, y después de dejar todos los juguetes en la habitación, escribió una carta al señora Tonks.
" Querida Señora Tonks: espero no ser inoportuno, pero presentí que sería mejor enviarle una carta que aparecer en su casa sin avisar. Como sabrá, o tal vez no, su hija y su yerno me habían nombrado padrino del pequeño Ted antes de morir, y tengo la necesidad y la obligación de verlo. Es algo que no podría explicarle, pero siento cierta atracción por mi ahijado, y , le repito, tengo la necesidad de conocerlo lo antes posible.
Desearía que me conteste el día en que podría ir a verlos, que no le sea incómodo para usted, o si tal vez prefiere venir a mi casa, en cualquier caso hágamelo saber.
Mi cariños a usted y a Ted.
Harry Potter."
Intentó hacerla lo mas prolija posible, para causar una buena impresión. Enrrolló el pergamino y lo ató a la pata de la lechuza.
- Bien... vete. Ya te buscaré un nombre.- Le dijo con cierta indiferencia, y la lechuza se marchó.
"De nuevo solo.- Pensó Harry. Pensó entonces en Hermione, y en que no tenía noticias de ella desde su llegada a Grimmaunld Place, y el silencio de su amiga le resultó sospechoso.- Si las cosas hubieran salido mal, me lo habría dicho.- Se dijo a si mismo. Si, eso era verdad, lo mas probable era que, con la emoción de recuperar a sus padres, Hermione se hubiera olvidado de él y de todos.
Se dispuso a enviarle un Patronus, ya que no sabía cuan rápida era su nueva lechuza, y cuanto tardaría en volver. Pensó en el día en que había besado a Ginny por primera vez y grito: EXPECTO PATRONUM!
El ciervo plateado apareció.


CONTINUARA...


By La Belu Punchi ^^

jueves, 15 de noviembre de 2007

Fin del Capitulo Dos y Comienzo del Tres (SPOILERSSS!!!!)


Sentía ahora como cada célula de su piel se aseguraba poco a poco de que el muchacho a su lado era el mismo que durante tanto tiempo solo había abrazado en sueños. Se sentía la persona más feliz del mundo caminando a su lado, y no podía evitar reir tontamente por cualquier cosa que el muchacho le dijera.
Caminaron un rato por el castillo, y decidieron volver a ayudar al resto.
Cuando Harry entró al vestíbulo, la multitud que se encontraba reunida empezó a aplaudir. Allí, en primera fila, estaban Hermione, Ron, Neville y Luna, y unos cientos de personas más que sonriendo y rindiendo homenaje al niño que una vez mas había sobrevivido, al Elegido, al responsable de que ahora pudieran dormir tranquilos de noche, y no tubieran miedo de que sus hijos jugaran en la calle.
Ginny le apretó la mano, y ambos se miraron por un instante. Cuando Harry volvió la mirada, Hermione lo abrazó de inmediato, y le dijo al oido una simple frase que hubiera emocionado a cualquiera: "Nadie se lo merece mas que tu".
Estrechó las manos de todos los que pudo. Le dió el pésame a los que habían sufrido pérdidas, y renovó las gracias para todos.
Cuando terminó, la multitud comenzó a pedir que Harry dijera unas palabras, y éste, después de negarse un rato con el pretexto de que no servía para eso, empezó a hablar.
- Les diría que no soy mas que ninguno de ustedes, como les vivo repitiendo desde hace ocho años. Pero hoy no voy a hablarles de mi. Voy a dirigirme a los que incondicionalmente me apoyaron en la lucha que desde mi nacimiento tube que enfrentar.
"A ti Hagrid, mi grnadulón amigo.- dicho esto le dirigió una mirada al semigigante, quien obviamente no podía retener las lágrimas, y que ahora se secaba los ojos con un pañuelo a lunares.- Serás para siempre en mi alma el símbolo del rescate. Recuerdo como si fuera ayer mi decimo primer cumpleaños, cuando te apareciste en aquella cabaña en el medio del mar para decirme... para decirme la verdad. Para traerme a éste mundo al que pertenezco como a ningun otro. Tu me abriste las puertas a mi verdadero destino, y rompiste con las dudas y las mentiras con las que me había criado durante once años. Nunca me negaste tu ayuda, ni dejaste de escucharme. Y no puedo sentirme más orgulloso de que hoy seas parte indispensable de mi mundo, de que aquel gigante que muchas personas miran con fea cara, sea para mi como el hermano mayor que nunca tube.
"A todos los Weasleys.- Ahora dirigió su mirada a las cabelleras pelirrojas que se divisaban en la multitud.- La muerte de Fred me duele tanto a mi como a cualquiera de ustedes. Ustedes creyeron en mi. Me abrieron las puertas de su hogar y de su familia, a sabiendas del peligro que esto les traería. No me alcanzará la vida para darles las gracias por todo lo que han sacrificado por mi, por ser fieles a mi, por creer en este chico adolescente, y por depositar en mi su confianza a toda hora. Molly y Arthur... han sido para mi un apoyo y una fuerza insustituíbles... y lamento desde el fondo de mi alma la cantidad de penas que he traído a sus vidas. Bill, Charlie, Percy, George, Ginny y Ron. Infinitas gracias a todos ustedes por ser lo que son en mi vida.
" A Luna y a Neville. Porque nunca me abandonaron y continuaron nuestra lucha costara lo que costara. Porque han sido trascendentales en estos ultimos años, y porque han sufrido atrocidades por mi culpa. A ellos dos, merecen tanto reconocimiento como yo mismo. Porque permanecieron al margen, pero nunca dudaron en acudir a mi llamado.
" A Ginny. Que durante estos meses significo mi fuente lejana de consuelo. A ella quien me esperó incondisionalmente todos estos años, y a quien hoy puedo dedicar mi vida.
" A todos los que hoy no estan con nosotros. A Sirius, a Dumbledore, a mis padres, a Lupin y a Tonks, a Fred, a Dobbi, a los miles de anonimos quienes se unieron a esta causa, a los que me protegieron y dieron su vida por mi. A mis mentores, a mis protectores, a los que hoy ocupan el lugar en donde yo estaría si no fuera por cada uno de ellos. A ellos, quienes no moriran mientras que los recordemos. Ellos, quienes tal vez no llegaran a figurar en un libro de historia, pero que nosotros, que los conocimos y los queremos aun, los tendremos presentes cada vez que contemos esta historia.
" Y por ultimo... a las dos personas que no dejaron a este chico ni un segundo solo durante ocho años. A ellos que arriesgaron su vida una y otra vez por defender la mia, y acompañarme en las mil y un aventuras que se nos propusieran. A ellos les daría mi vida por verlos felices, porque son para mi lo mas cercano a una familia que podria llegar a tener. Ellos me fueron fieles, leales, no me defraudaron jamas, y le dieron a la palabra "amistad" un significado que, hasta el momento de conocerlos, mi vida no habia sabido encontrar. Ellos son tan vercedores de Voldemort como yo. A Ron, mi incondisional compañero de aventuras, quien siempre regresa, sin importar cuales sean las peleas o los motivos q nos separen. Y a ella.
Ron, mi incondisional compañero de aventuras, quien siempre regresa, sin importar cuales sean las peleas o los motivos q nos separen. Y a ella. A TI.- Miró a Hermione y durante unos segundos sus ojos se cruzaron. Harry sintió entonces que nunca encontraría las palabras adecuadas para agradecerle.- No recuerdo un sólo día en estos años en que no me hallas protegido, que no te encontraras a mi lado para brindarme tu apoyo. Me siento hoy la persona más afortunada del mundo al poder estar con vida. Y eso te lo debo en gran parte a ti. Y a todos ustedes.- Ahora miró a todas las personas que se había congregado a ayudarlo...- GRACIAS UNA Y UN MILLON DE VECES POR TODO LO QUE HAN HECHO POR MI. Y ahora, a reconstruir la escuela.
Y después de un breve abrazo grupal, similar al que los equipos deportivos realizan antes de empezar un partido, comenzaron cada uno con sus respectivas tareas.
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Cap. 3: Tiempo de vidas normales.

-No lo se amigo. Es ella la que no me mira. ¿¡Qué quieres que haga!?- Ron acomodaba los libros de la biblioteca que se habían desparramado por los golpes que había sufrido sus paredes. Estaban ya terminando con aquello, y por ende terminarían con la restauración de su tan amado colegio. Habían pasado dos meses. Habían volado dos meses.
Harry terminaba con los libros de pociones de la sección prohibida en sus estantes, después de que Ron les hiciera un sencillo encantamiento de limpieza. Neville, que se había roto una pierna restaurando el sauce boxeador, estaba sentado en una silla de ruedas muggle y escuchaba atentamente la conversación de sus dos amigos.
- No lo se Ron,- dijo Harry- sabes que prefiero no meterme en los problemas que puedas tener con Hermione. Son mujeres, que puedo decirte. Y es Hermione, tu la conoces tanto como yo.
-Oh no! No lo creas. La semana pasada se enojó porque me preguntó cual era su olor favorito y no lo supe contestar. ¿Sabes que me dijo? "Ocho años de amistad y no contestas esa simple pregunta".
- Bueno- Continuó Harry,- no era tan dificil, sabes?
- Vas a decirme que tu la sabías!- replicó Ron.
- Si. Olor a pergamino nuevo y a cesped recién cortado.- dijo Harry un poco temeroso.
- ¿¡¡Y COMO CARAJO HACES PARA SABER ESO!!?- Gritó un Ron que ya estaba perdiendo la paciencia.-
- Bueno... lo comentó en 6º en una clase de pociones. Cuando pasó por al lado de un caldero con poción para el amor.
- ¿Ves lo que te digo? Ella espera que a su lado halla un hombre... con cerebro!. Bueno, te tengo novedades: NO TENGO TANTO CEREBRO!- dicho esto, Ron se sentó en un banco de la biblioteca.
Ni Harry ni Neville sabían que decirle. Harry se había tomado la firme determinación de no interferir en la relación de sus amigos. Si, está bien, él era el que más los conocía a los dos, pero no podía tomar partido por ninguno de los dos lados, no debía hacerlo. Ultimamente, en secreto, se encontraba más de acuerdo con lo que Hermione decía, pero no pensaba ponerlo en el tapete. Sus amigos se había llevado de maravillas la primer semana de su noviazgo (el cual durara menos de un mes), pero luego las diferencias que siempre habían existido habían salido a la luz, y ante la primer pelea, Harry se había visto consolando a una deprimida Hermione y a un encolerizado Ron. Sin embargo, en este ultimo tiempo, Harry se sentía la persona mas egoísta del mundo. Aquel mes en que sus amigos habían estado... comprometidos el uno con el otro, él se había sentido la persona más solitaria del mundo. Se la había pasado con Ginny las 24 horas del día, y aquello había provocado mas de una pelea en la joven pareja. En simples terminos, Harry y Ginny no sabían convivir. Sí, siempre terminaban arreglando sus diferencias, pero Harry ya no estaba seguro de como seguirían las cosas en adelante. No quería apresurarse, claro que no, pero si Ginny seguía celandolo y acaparandolo no sabia que terminaría por hacer.
Despues de aquel incómodo silencio, en el cual los tres amigos habían navegado en un mar de pensamientos, Neville tomó la palabra.
- Mira Ron no seas tan duro contigo mismo. Yo creo que lo ultimo que Hermione necesita es un chico con cerebro. No digo que tu no lo tengas!- Se apuró a añadir Neville al ver que Ron ya estaba dispuesto a replicar.- A lo que voy es que... tu tienes que ser tu, como eres siempre, y a lo sumo cambiar los defectos que tengas. Pero si ella te quiere, te quiere con todo lo que tienes. Seas mas o menos inteligente.
Dicho esto el chico volvió a mirar la ventana, y tanto Harry como Ron se intercambiaron miradas de asombro.
- Gracias Neville- dijo Ron conteniendo la risa.
En eso entraron Hermione, Ginny y Lunas que les traían el almuerzo.
- No trabajen tanto chicos, se pueden lastimar.- Dijo la primera, y le entregó a Harry un emparedado de pollo.- Con tomate y sin lechuga, como a ti te gusta.
-Gracias,- Dijo Harry, y sin dudar, se metió la mitad del sandwich en la boca.
- Yo también te traje algo- Dijo Ginny, y le dió un vaso...



Continua...



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martes, 13 de noviembre de 2007

Continua Fanfic... Capitulo Dos... (Spoil!!!)

Ni Harry miraba a Luna, ni ella lo miraba a él, pero ambos entendían perfectamente lo que se estaban diciendo.
- La diferencia está en que cuando nadie apostó por nosotros, nosotros mismos si apostamos.- Contestó Luna.- Y si vamos al caso, cada uno aporta algo. Tú, bueno, eres el líder general. Hermione... ambos sabemos que la mente del grupo. Ron bueno... le aporta el entretenimiento Ginny... no lo se, pero siento que tiene una fuerza incontenible, como si hubiera demasiado poder mágico dentro de su cuerpo. Neville... es como el buen amigo de todos. Y yo hago lo que puedo. - Concluyó la muchacha con una sonrisa.
-Y tu,- agregó Harry,- aportas tu amplio conocimiento en criaturas mágicas.
-Tal vez seamos como los thestrals. A lo mejor sólo pueden ver la clase de personas que somos luego de que ocurre algo malo. Pero yo sé que clases de personas son... y cada uno lo sabe. Eso es lo que cuenta al final, ¿no? –Preguntó Luna, y esta vez si miró a Harry a los ojos.
-No podrías haberlo dicho mejor. Me quito el sombrero.- Contestó Harry, y juntos se quedaron largo rato buscando los Mooncalfs, y hablando de cualquier cosa que se les ocurriera.

Era tarde cuando Harry se despertó a la mañana siguiente. Había vuelto al despacho pasadas las seis, y se sentía tan cansado como si hubiera cargado un hipogrifo cuesta arriba.
Miró su reloj y comprobó que eran las doce, así que se levantó y, como pudo, se encaminó al gran comedor.
Quedaba poco de lo que había sido aquel viejo salón. El piso estaba destruido y el techo, que antes reflejaba el cielo por arte de magia, ahora lo reflejaba en los cientos de orificios que los maleficios habían provocado.
Divisó a la profesora McGonagall y se encaminó para hablar con ella. Esta juntaba con su varita una enorme pila de tierra, y la depositaba en los jardines, utilizando uno de los agujeros de la pared.
-Buenos días profesora.- Dijo Harry gentilmente
- Buenos días Potter.- Respondió ella y se volteó una vez que la pila de tierra se hallaba segura en su lugar.- Kinsgley te estaba buscando. Quiere charlar unas cosas contigo. Volverá esta noche, ahora debía solucionar unas cosas del ministerio.
- Gracias profesora. Digame... ¿Qué puedo hacer?- preguntó el muchacho que quería empezar ya a trabajar.
- Le he dicho a la señorita Granger y al Señor Weasley que deberían descansar. Comer, dormir, bañarse... ¡Lo que sea! Y que cuando se sientan realmente en condiciones de trabajar, se acerquen.- No le ordenó nada, pero utilizó ese tono de vos de la profesora McGonagall que raras veces acepta negativas.
- Yo me siento perfectamente bien, como para comenzar ya mismo. Éste es mi hogar profesora... no puedo quedarme sentado sin hacer nada.
- En ese caso, acérquese a las cocinas donde sus dos compañeros están desayunando, pues ninguno ha aceptado mi oferta. ¡Un año sin mis clases y ya pierdo toda autoridad sobre ustedes!.- Le sonrió, y continuó con su trabajo.
Harry bajó entonces a las cocinas y se sorprendió al ver la cantidad de gente que había allí.

Ron estaba sentado leyendo el profeta, y Hermione (quien estaba parada detrás) leía sobre el hombro del chico y le acariciaba distridamente la cabeza. Más lejos, Neville charlaba con la profesora Sprout y Fleur, acerca de los daños que había sufrido el bosque prohibido y cuales eran las alternativas para mejorar la situación del mismo. Bill charlaba con sus padres en el otro extremo de la cocina, y unos veinte estudiantes estaban sentados en las mesas que antiguamente se ubicaban en el Gran Comedor y, un poco apretados, desayunaban.
Antes de que Harry se diera cuenta de la notable ausencia de una peli roja, alguien lo tomó de la camiza y lo obligó a salir de las cocinas. Y entonces, apareció el rostro que el muchacho más había añorado en todos aquellos meses: Ginny le sonreía de manera complice, y los rayos del sol le iluminaban el rostro de una manera esplendorosa.
-No tienes una idea de cuanto te extrañe.- Dijo la muchacha, y antes de que Harry pudiera siquiera comenzar con su "Yo también", ella le tomó la camisa por los hombros y comenzó a besarlo.
Harry no podía ser más feliz. Voldemort no existía y ahora podía darse el lujo de ser tan alegre y dichoso como se le cantara. Podía irse de vacaciones con los chicos sin correr peligro alguno, podía estar con Ginny sin temer que alguien la lastimara, y podía portar la cicatriz de su frente sin pensar si quiera en que esta le volviera a doler.
Ginny lo soltó, y él rodeó su cintura con sus brasos. Notó que la chica estaba mucho mas delgada, y luego de comenzar una divertida discución sobre eso, comenzaron a caminar por el castillo y a hablar de las mil y un vanidades que se les ocurrieran.
Ella no podía creer que él estubiera sano y salvo, despues de que por un momento lo había visto muerto en los brasos de Hagrid. Sentía ahora como cada célula de su piel se aseguraba poco a poco de que el muchacho a su lado era el mismo que durante tanto tiempo solo había abrazado en sueños.


Continua...


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sábado, 10 de noviembre de 2007

Final del Capitulo 1 y Comienzo del 2 (SPOILERS!!!!!!!)

Podían ahora preocuparse por las banalidades del mundo de los adolescentes y dejarles las verdaderas preocupaciones a los adultos a cargo. Sí, ya habían sufrido bastante.
Y, aunque ese era su mayor anhelo, algo les decía que no se acostumbrarían tan fácilmente a la vida sin peligros y sin acción que se les presentaba ahora.
Y siguieron abrazados largo rato. En ese típico abrazo en el que uno sólo piensa en abrazar al otro, en demostrarle una décima parte del cariño y el agradecimiento que siente por él.
Todo habría seguido igual si Peeves no hubiera irrumpido en la habitación, que era ahora bañada por una tenue luz dorada.
- Sir Potter Pipí en el pote, admirable defensor del mundo mágico y muggle, y la Honorable Sangre Sucia Come Libros de quien no recuerdo ni el apellido... los declaro marido y mujer.- dicho esto les lanzó unas dos toneladas de confeti, y salió despedido nuevamente por la puerta haciéndoles su respectivo gesto obsceno.
Harry y Hermione rieron. La muchacha se secó los ojos y se incorporó para luego decir.
- Descansa ahora. Te vez HORRIBLE! Nunca fuiste demasiado guapo, pero bastante aguante todos estos meses viendo tu masacrado rostro.
- Espera... ¿Y que de todas las veces que me lanzaste flores y dijiste que estaba mas guapo que nunca"?- Preguntó Harry con una mirada irónica.
- ¡Te creía mas listo! Era sólo para molestar a Ronald.- Dijo Hermione haciéndose la exasperada.
- ¡Lárgate de aquí! Vete a colaborar con tus amigos los elfos!- respondió él. Y la puerta se cerró de un azote.
Faltaría mucho tiempo para que todos pudieran ser completamente felices, pero al menos ya estaban encarando el cambio.

Capítulo dos. “De ahí en adelante.”

No sabía exactamente que hora era, pero supuso que como mucho debían de ser las tres de la mañana. Era estúpido estar acostado si no podría dormir. Tal vez un baño le hiciera bien, así que tomó unos jeans y una camisa y salió en busca del baño de prefectos. Sabía que no era apropiado bañarse ahí, pero no creía que a McGonagall le fuera a importar demasiado.
Allí estaba un muchacho de 17 años caminando por los desolados pasillos de su amada colegio. Había algo raro en el aire, como si se respirara una tranquilidad inusual en aquel edificio. Testigo de la histórica lucha entre el bien y el mal que entre sus muros se había sucedido, las paredes y loas techos portaban tantas cicatrices como los mismos luchadores.
Harry pensó que llevaría poco reconstruirlo, pues había aprendido que la magia todo lo puede, pero recordó luego la magia milenaria que había protegido a su colegio, y se dio cuenta de que tal vez nunca volvería a ser tan seguro como antes.
A través de las ventanas y los cientos de orificios de las paredes, penetraba la luz de una luna que días mas atrás habría asustado al licántropo que ahora ya no debía preocuparse por su... anomalía.
Dobló en una esquina y se encontró de repente con una cabellera rubia. Demasiado rubia y demasiado larga. La muchacha se dio vuelta y unos ojos soñadores sonrieron cordialmente.
- Hola Luna.- Dijo Harry, y se posó a su lado en el borde de la ventana.- ¿Qué haces despierta a estas horas?
-Bueno es muy lógico sabes? Esta es la hora preferida de los Mooncalfs. Sólo salen en luna llena. Y durante los meses de verano, como ahora. Así que pensé... bueno, dormir podré dormir mas trade, pero no debía dejar pasar esta oportunidad. ¿Y tu que cuentas?- preguntó ella y volvió su mirada a los terrenos del colegio, mirando cada milímetro de césped como si tuviera unos lentes de rayos X.
-Yo... no lo sé no podía dormir y quise salir a tomarme una ducha.- Contestó Harry y miró hacia la cabaña de Hagrid que tenía todas las luces apagadas. Continuó entonces con la charla.- Además llevaba encerrado un día entero en el despacho de McGonagall. Necesitaba salir. Es extraño... el castillo me refiero. ¿No lo notas?
- Por supuesto. No puedes pretender que después de todo lo que ocurrió aquí este lugar permanezca totalmente erguido...- Detuvo enseguida su discurso porque una figura extraña acababa de salir del bosque. Era una especie de caballo con alas, que ambos reconocieron como un thestral.- Sabes,- continuó la muchacha- ahora seremos montones los que podremos verlos. Después de todos los que vimos morir me refiero. No seremos tan especiales.- Su vos no denotaba para nada alegría, si no que podía percibirse cierta frustración, que viniendo de Luna era predecible.
- Siempre pensé que entre nosotros (o sea tu, yo , Ginny, Hermione, Ron, Neville... los chicos en general) no había muchas coincidencias como para ser grandes amigos. Pero después de todo nadie apostaba nada a éste grupo de fenómenos, y creo que los sorprendimos. ¿No lo crees?- Ni Harry miraba a Luna, ni ella lo miraba a él, pero ambos entendían perfectamente lo que se estaban diciendo.


Continua...



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jueves, 8 de noviembre de 2007

Continuacion del Fanfic... (SPOILERS!!!!!)

I will always be with you :)

-Entenderé si quieres que esperemos a Ron.- añadió la chica ante el repentino silencio del muchacho.
- No, no es eso...- se apresuró a agregar Harry,- es más, no quisiera parecer... desagradecido, pero a veces creo que tu me comprendes mas... será por tu sencibilidad femenina?
- Jajaja! Si, tal vez... recuerda que Ron tiene la sencibilidad de una...
-Cucharita de té- dijeron los dos al mismo tiempo, antes de estallar en una carcajada.
- Basta! No seamos tan injustos con él! Ahora pienso... no se que dirás de mi cuando no estoy cerca!- La muchacha le dirigió una mirada examinadora como si quisiera practicar la Legeremancia con la mente dle chico.
- Que... que eres una insoportable sabelotodo pero que aún así nos haces las tareas.- Harry puso su mejor cara de víctima.
- Me halagas Harry... Gracias.- Dijo Hermione con una sonrisa.
- De nada. En fin. No sé por donde comenzar...
- Pués... después de la muerte de Snape...- Un escalofrío recorrió le cuerpo de la muchacha, como si el recuerdo le produjera repulsión.-... ¿qué... qué contenía el recuerdo? Aquel que te dió en la botella...
- Contenía, en pocas palabras, lo que estaba pautado para mi.- contesto simplemente el muchacho, y sintió como si un delicado peso abandonara su cuerpo. Si, pensó, Hermione era la persona indicada para hablar de esto.
- Bueno... no era una gran novedad no es así? Quiero decir, "Ninguno podrá vivir mientras el otro sobreviva"... no deja mucho a la interpretación.- Hermione fruncía el seño, gesto que indicaba que sus neuronas estaban trabajando a la máxima potencia que podían, y que pronto comenzaría a salir humo por sus orejas.
- Pero sabrás perfectamente que no hay nada más impredecible que la magia.- Contestó él habilmente.
Ella lo miró por unos segundos expectante, esperando a que continuara
Harry empezó a comtar detenidamente lo que recordaba. Pensó que habría partes que no podría confiar a nadie, y sin embargo, la mirada de sincero interéz de Hermione lo invitaba a contarle todo. Las palabras fluían y con ellos el peso de los acontecimientos de aquella noche perdía calibre poco a poco.
Y contó las escenas del pensadero. El suplicio que Snape había pasado en todos esos años de amar a su madre sin ser correspondido, y el de jugarse la vida por ella. Harry hasta se animaba a añadir los propios sentimientos que ahora, con la mente mas tranquila, aquellos aconteciemientos habían desencadenado en él. Se sentía culpable, mediocre, por haber sido tan injusto con Snape desde el primer momento en que lo había visto. Siempre se había puesto del lado de su padre, siempre había seguido el juego del profesor, aquel juego infundado en los reconcores por el simple hecho de que James había sido, al final, el eterno ganador del amor de Lily.
Después de todo, y por orden transitivo, Snape había sido tan guardían de Harry como el propio Sirius. Un guardián silencioso, un propio "anti heroe" en comparación con el "heroe" que había sido Sirius.
Y le contó lo de la Snich. Y sintío que no había ninguna necesidad de esconder las lágrimas que se atropellaban por salir, que no habñia necesidad del ser el chico fuerte capaz de cargar con el peso de sus sentimientos sin soltar una sola lágrima. ¡Vamos! Hermione lo había visto reir, sangrar, gritar, poseído, miedoso, hambriento, sin los huesos de toso un brazo, nervioso, enamorado, y un millón de cosas más.
Y, a pesar de que sintió que se moriría de la vergüenza, le contó lo de su... fiesta con Dumbledore. (Nota de la autora: no les parece q ahora q hemos descubierto q el profesor era homosexual, esto queda... descolocado? jajajaja)
Lo que comprendía de lo que había pasado después también lo explicó, pero no hizo alusión alguna a las confidencias que el anciano le había contado, pues eso si le pareció que era ir demasiado lejos.
Y ella escuchó. Y los ojos le brillaban de las lágrimas y del incontenible orgullo que habitaba ahora en su pecho hacia el adolescente que estaba sentado enfrente de ella. A ese que ella misma había ayudado a estudiar tantas veces, ese que con todo el miedo del mundo había corrido en busca de la piedra filosfal. Aquel que había sido como el hermano que no tenía, que la había elegido todos esos años como su compañera y concejera. Ese que le había confiado con toda ingeniudad los detalles de su primer beso, y quien (sin mucho resultado) intentaba siempre esconderle las notas de sus examenes por simple... vergüenza.
Y ahí estaban... sentados. Él llorando como un nene de 8 años a quien le habían arrebatado su pelota. Y ella.... la madre amorosa que lo consolaba y le decía que mñana irían a comprarle una mejor.
Y no lo soportó más. Se acercó al muchacho que lloraba a lágrima tendida, y lo abrazó hasta sentir como las lágrimas de éste mojaban el hombro de su sweter.
Estaban salvados. Podían ahora ser los chicos normales que, por destino uno, por elección la otra, hasta el momento no habían podido ser.


Continuara...


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martes, 6 de noviembre de 2007

Me comería un hipogrifo por saber de que se rien...


CONTINUACION DEL FANFIC... ATENCION SPOILERSSSSSSS!!!! SABEN QUE HACER...



(...)- Por supuesto, - contesto Harry- pero nadie podrá contar esta historia tan bien como nosotros dos.-
- Ah vamos! ¿No hablaras en serio?- La chica le golpeó el hombro mientras le decía esto.- ¿Vas a decirme ahora que soy tan... protagonista como tu?
- ¡Por supuesto! No sería capaz de decirte lo contrario.- Aunque así no lo quisiera, Harry no podía evitar sonrojarse. ¿Porqué era tan estúpido por Dios! ¿Acaso no era capaz de agradecerle a la persona que lo había acompañado incondicionalmente todos estos años? Suspiró, y al notar que Hermione esperaba algo mas como respuesta, continuó- Mira, recuerdo que la única vez que no estuviste conmigo, estabas petrificada en la enfermería... ¡Y aún así fuiste de vital importancia! Lo que quiero decir es que... bueno... no habría logrado nada de esto sin ti.
- No voy a discutir contigo... pero yo también tengo que agradecerte. Cuando llegué aquí... no tenía a nadie a mi lado, nadie confió en mi, todos huían de la insoportable sabelotodo que no sabía callarse. Y entonces, me salvaste la vida. Tú y Ron me la salvaron. No sólo me salvaron de aquel Troll aquella noche de brujas, si no que apostaron por mi, y me hicieron sentir que por muy lejos que estuviera de mi familia, aquí había formado una nueva. Y bueno... ambos eramos muy iguales. Por alguna extraña razón, todo el mundo nos veía como fenómenos, a mi por ser la maldita sabelotodo y a tí bueno... ya sabemos tu historia. Y entonces comprendí que todos lo demás no importaban, que sólo importabamos nosotros, y aquel destino que a todos nos había tocado: a ti, el de derrotar a Voldemort... y a nosotros, el de seguirte y serte incondicionales. Y se que nunca voy a figurar en ningún libro de historia... pero nunca busqué eso. Sólo quise que... que salieramos todos con vida, sea cual sea el precio. Aunque éste sea abandonar a mi familia, pasar hambre, frío, miedo, cada vez que dije "estamos juntos en esto" lo dije en serio... de corazón.
A estas alturas, era evidente que Hermione estaba llorando, y Harry supo en ese momento que ella realmente era todo en su vida. El amaba a Ginny, o al menos eso creía, y Ron era su mejor amigo, de eso no tenía dudas. Pero Hermione... era lo mas cerca a una madre que había tenido en su vida. A un madre verdadera, a aquellas que no sólo te abrazan y te cocinan delicias, si no a las que te apoyan, que te acompañan, que te entregan su vida a cambio de que la tuya este bien. Y recordo aquella Navidad pasada en el cementerio del Valle de Godric, y pensó que ese día había estado más cerca de su madre que en toda su vida: no aquellos restos que yacían enterrados, si no la incondicional compañera, la leal y fiel amiga que lo había abrazado en silencio.
Rodeo los hombros de ella con su brazo, y le beso la cabeza. Ella lo abofeteó en cara con un gesto bromista.
-Lo había olvidado! Te traje comida de verdad... no esos hongos que hace meses que venimos comiendo!- Le sonrió y le entregó un importante trozo de tarta de melaza en un plato, junto con una botella de cerveza de manteca.- Tus preferidos, si mal no recuerdo.
- Definitivamente te mereces un premio. ¿Que puedo comprarte? ¡Ya lo sé, algo mucho mejor todavia.- Harry se incorporó y se dirigió a la biblioteca de McGonagall. Buscó el libro mas viejo y grande que pudo encontrar, y volvió al sillón- Toma. "Historia de Hogwarts". Debes sentirte mal, hace como un año que no lo lees.
- ¡Eres de lo peor!- Dejó el libro a un lado, y lo miró fijo a los ojos color esmeralda- Harry... ¿Puedo preguntarte algo? No tienes que contestarme si así lo prefieres, pero ya que dijiste que nadie contaría esta historia como nosotros dos... ¿puedes contarme que sucedió en el bosque?
Definitivamente, Harry no esperaba que nadie preguntara aquello. Pensaba guardarlo celosamente para todos, sería un recuerdo entre Dumbledore y él, nadie mas lo sabría. Y sin embargo, cuando sus ojos se cruzaron con los de la castaña, sintió que realmente se merecía saber, como mínimo, un resumen de los acontecimientos.
-Bueno...- dijo después de unos momentos de meditacíon.- ... entenderás, como siempre lo haz hecho, que tendría mis motivos para no contarte.
-¡Por supuesto!... Perdón Harry no quise... no quise incomodarte, está bien.- Estabas por pararse, cuando el muchacho la tomó por el codo.
- Ves lo que digo? ¡Nunca me dejas terminar de hablar!- Sonriendo, la chica se sentó ahora mirando directamente Harry, previniedo que éste comenzaría en cualquier momento con su relato.- Lo que quise decirte, es que hay cosas que no contaré, detalles por llamarlos de alguna manera, pero eras completamente digna de escuchar todo lo demás.
-Ya creía yo que te afloraría el lado amable y caballeroso que pocas veces usas conmigo. - Contestó habilmente Hermione, y dicho ésto le sacó la lengua.
Internamente, ambos se sentía culpables por denotar tanta alegría, y tal vez por eso, se callaron unos instantes, hasta que Hermione volvió a tomar la palabra.
-Entenderé si quieres que esperemos a Ron.


Continuara...

By La Belu Punchy

lunes, 5 de noviembre de 2007

Fanfic Harry Potter 8...


Bueno creo esta entrada para hacer medio como publicidad a una amiga... que esta escribiendo como una continuación del mago mas famoso del mundo HARRY POTTER... sus dotes como escritora son bastante buenos y voy a ir agregando las partes del fic a medida que ella los vaya escribiendo... espero que les interese a los poco que visitan mi blog...


ATENCIÓN!!! SI NO LEYÓ EL 7MO. LIBRO DE HARRY POTTER, A SABER LAS RELIQUIAS DE LA MUERTE, DETENGASE YA MISMO Y SALGA DE ESTA ENTRADA!!! ALTO CONTENIDO DE SPOILER!!!



Reir o llorar... he ahi el dilema.

Recostado sobre un almohadón de tela escocesa, Harry rememoraba una vez mas los sucesos de aquella noche. Y los de hacía una semana. Y también de unos siete años.
No podía creerlo. Ese era el término. No podía creer que, finalmente, había derrotado al mago que durante casi 18 años había sido la causa de todo el dolor, el sufrimiento, y la soledad de su vida.
Pero... ¿a qué precio? ¿Cuántas familias ahora estaban destruidas? ¿Cuántos padres lloraban a sus hijos, y cuántos hijos tendrían ahora que soportar la carga que él mismo había acarriado por 18 años?
Voldemort ya no existía. A partir de ese momento, sería sólo un recuerdo, uno doloroso de seguro, pero es preferible el recuerdo del dolor que el dolor en sí mismo, y tal vez, dentro de unas semanas, el mundo mágico se atrevería a decir su nombre, a hablar de lo que todos habían tenido que soportar, algunos mas, otros menos, pero todos al fin.
Y hablarían de Dumbledore, por su puesto. Su nombre seguiría apareciendo en todos los libros de mágia habidos y por haber. Y si bien Rita había intentado manchar su nombre, Harry sabía ahora que quienes hubieran tratado alguna vez con Dumbledore sentirían, como minimo, un notable respeto.
Se sentía profundamente halagado por haber hecho sentir orgulloso al mago mas grande de todos los tiempos, y mas aún al darse cuenta de que tal vez solo Harry sabía en ese momento lo que el profesor había tenido que soportar en todos sus años.
Y sintío un vacío en el estómago que no era para nada parecido con el del hambre. En ese instante, Harry recordó aquella bendita prefesía por la cual la pequeña cicatriz en forma de rayo recidía en su frente.
"Ninguno de los dos podrá vivir mientras que el otro sobreviva."
El había sobrevivido. Entendía el porqué, y no podía dejar de sentirse la persona más afortunada del mundo en ese sentido. Pero su vida había costado la de cientos de personas, algunas de las cuales ni siquiera había visto nunca, y otras a las que conocía y consideraba sus compañeros, sus amigos, y hasta su familia.
Fred estaba muerto, aquel muchacho a quien parecía imposible despegarle la sonrisa de su cara ahora yacía inerte, y sus padres y sus hermanos, que habían acompañado a Harry como si la misma sangre Weasley corriera por sus venas, se sumían ahora en un dolor inexeplicable con palabras. Y a Dobby, quien había luchado tanto por su libertad y la de todos sus hermanos elfos, las mismas manos que lo torturaron durante décadas le habían quitado la vida simplemente por serle fiel a Harry. Y Lupin y Tonks... quienes nunca verían crecer a su hijo y transformarse en lo que sería seguramente un hombre de bien, considerando los antecedentes de sus padres.
Todos ellos habían sido para Harry aquella familia que el destino le habia arrebatado, pero que la vida le había devuelto.
Y pensó en Teddy... condenado ahora a sufrir el irremediable destino de crecer sin sus dos maravillosos padres. Y sintió lo que no había sentido hasta ese momento: Harry debía ser para Teddy lo que Siruis había sido para él... y más. No iba a dejar que nada le faltara, no habría lágrima que no fuera a consolar, no dejaría que se sintiera solo, o que le faltara una gota de cariño. Después de todo, ¿quién podría entender más su dolor que su propio padrino, quien tampoco había conocido jamas a sus padres? Si, eso era lo minimo que Harry podía hacer en memoria de Remus y de Tonks.
Y entonces se habrió la puerta, y se asomó por ella la primera cara en horas. La melena de Hermione penetró en el despacho de McGonagall, y Harry pretendió hacerse el dormido.
- Después de todo este tiempo... ¿te crees que puedes engañarme y hacerte pasar por dormido? ¿A mi quieres engañarme? Pensé que, mas allá de ser tu mejor amiga, me considerabas la... ¿cómo lo dijiste? ¡Ah, sí!: "La bruja de mi edad mas inteligente".- Le sonrió, y se sentó a su lado en el sillón.
Harry se incorporó y algo parecido a una sonriza se dibujó en su cara. Pero no demoró mucho en desvanecerse, porque en cuanto miró a su amiga sintió una punzada de solo mas fuerte que cualquiera de las de su cicatríz.
No quedaban casi rastros de aquella chica que lo había seguido incondicionalmente aquellos siete años. Su cara estaba surcada por múltiples cicatrices, y su pelo era sencillamente incontrolable. Pero igualmente, ella sonrió, y sus ojos se llenaron de un brillo que le devolvió algo de vida a su rostro. Y entonces, como hacía siempre después de un prolongado silencio, Hermione comenzó a hablar:
- No te preguntaré como estás, pues imagino que no tendrás una respuesta, y eso sería sumarte dolores de cabeza. Ron está abajo con sus padres y Ginny. Desde luego que los dejé a todos porque bueno... por mucho que nos quieran, no somos su familia en realidad. Ron querrá contarle todo a sus padres, y creo que debemos dejarle que por una vez tenga el protagonismo... ¿No te parece?
- Por supuesto, - contesto Harry- pero nadie podrá contar esta historia tan bien como nosotros dos.-

CONTINUARÁ....


By La Belu Punchy!!!