jueves, 27 de marzo de 2008

Fin Capitulo 13 y comienzo del 14... Dedicado a una de nuestras fervientes lectoras y amiga... Blanca =)


Oh... esta bien. Y... ¿Qué vamos a hacer ahora?- preguntó Harry.
- Lo mismo que hacemos desde hace años, solo que un poco diferente.- contestó sonriendo Hermione.
- Me parece bien. Perfecto.- asintió el chico.- Y, dígame Srita. Granger... ¿quiere que prepare algún otro manjar? ¿Qué le lea un libro? ¿Qué vallamos a la playa?- Preguntó, tomándola de las manos.
- La verdad es que tenía pensado... quedarme un rato mas aquí, contigo. Si es que no tienes nada mejor que hacer.- respondió ella, entrelazando sus dedos con los del muchacho.
- Créeme, que no hay otro lugar en el universo en que quisiera estar mas que aquí.- Contestó sonriendo, y la besó nuevamente.
Ese era el principio de sus nuevas vidas. Y, mientras el sol de la mañana entraba por las nuevas ventanas a la cocina, mientras que Teddy bailaba en su silla al compás de su programa de TV, mientras que cientos de personas se despertaban para salir a sus respectivos trabajos, y otras tantas recién se acostaban a dormir, Harry James Potter y Hermione Jane Granger se dedicaron a quererse todo lo que no se habían querido en siete años. Y el mundo entero ignoraba que, en ese momento, eran los dos chicos mas felices del universo.

Capítulo catorce: Señor y Señora Potter.

La lluvia azotaba las ventanas del número doce. En el interior, una chica de unos diecisiete años se arropaba en su cama, muerta de frío. Su cabello castaño estaba peinado con un lazo verde, y cerraba los ojos con expresión de dolor. Una tenue luz penetraba por las rendijas de la ventana cuando Hermione se despertó. Se sentía pésimo. Se tapó con la cobija hasta arriba de la cabeza, y los libros que reposaban sobre la cama cayeron al piso provocando un ruido seco. Oyó entonces que la puerta de la habitación se abría, y sonrió.
- ¿Está despierta Sra. Potter?- Murmuró la voz de Harry desde el umbral de la puerta.
- No me llames Sra. Potter, porque aun no lo soy. Y creo que estoy enferma.- respondió Hermione sin sacarse las sábanas.
- ¿Enferma? ¿Qué tienes?- Preguntó el muchacho, y la chica sintió que la cama se undía por el peso de él. Se destapó la cara, y vió al chico de ojos verdes y pelo alborotado sentado a su lado en la cama.
- No lo se. Creo que es una gripe.- contestó la chica. Harry se acercó y le dio un beso en la frente. Hermione sonrió.- ¿Tiene algo para la fiebre Sr. Potter?
- No tengo medicamentos.- Dijo el chico apenado, mientras le acariciaba el pelo con gesto preocupado.
- Puedes pedirle a mi madre.- contestó Hermione en un bostezo. Se sentía realmente mal, pero no quería preocupar a Harry. Cerró los ojos. El chico la besó, y antes de que los volviera a abrir, sintió que el peso desaparecía de la cama.- Cámbiate primero, deberás aparecerte en el consultorio...- Agregó, pero al abrir los ojos, Harry ya no estaba. Sonrió al pensar el susto que se llevaría el muchacho, y se acomodó de nuevo en la cama, mientras acariciaba a su gato que acababa de acurrucarse a su lado.

A pocos kilómetros de distancia, un chico apareció de la nada en la cocina de la familia Granger. Las luces de toda la casa estaban apagadas, y Harry se dio cuenta de que no había nadie allí. Miró el reloj que reposaba sobre la chimenea. Eran las diez de la mañana, y los Sres. Granger debían de estar atendiendo el consultorio. Bajó las escaleras hasta la planta baja, y tocó el timbre del portero eléctrico.
- ¿Quien es? – resonó una vos malhumorada desde el parlante.
- Soy... Harry Potter. Necesito ver a alguno de los Sres. Granger de inmediato. Soy... el... amigo de Hermione, ella está enferma...- antes de que pudiera seguir explicándose, una especie de chicharra eléctrica sonó en la cerradura, y la puerta se abrió. Harry entró entonces en una especie de lobby, lleno de cómodos sillones que daban a la calle. La misma vos que había sentido en el portero lo sacó de su asombro.
- ¿Quién dices que eres?- Preguntó con vos aburrida una señora pequeña y flacucha que lo miraba desde un escritorio en el otro extremo de la habitación. Lo examinaba con sus anteojos como si le hubieran pedido que emitiera un juicio sobre el aspecto del muchacho. Harry calló en la cuenta de que estaba en pijama, y se sonrojó muchísimo.
- Soy Harry Potter, el mejor amigo de Hermione. No se si la conoce, es la hija de... los doctores.- contestó casi murmurando y tratando de ocultar en vano su vestimenta.
- ¿Qué si la conozco? Oh muchacho no te imaginas como. La vi dar sus primeros pasos en esta misma habitación. Así que te eres el famoso amigo de Hermione. EL Harry.- dijo la señora, y le echo una elocuente mirada.- ¿Y para que quieres ver al Doctor?


Continuara...



By La Belu Punchi!!! ^^

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