
Luna, Fleur, y las Sras. Tonks, Weasley y Granger estaban reunidas en torno a Teddy, mirando con ternura como éste mezclaba sus pociones de juguete. El Sr. Granger y Bill sostenía una conversación sobre la economía, y el señor Weasley seguía obnubilado con el televisor, puesto que Harry le había enseñado como cambiar los canales. Soltaba una carcajada cada vez que pasaba a un canal nuevo, y ahora miraba un programa de cocina, asombrado por como la cocinera usaba la licuadora. Ginny hablaba con Neville, Dean y Seamus, que habían sido los últimos en llegar. Fue sólo entonces cuando Harry se percató de que ni Hermione ni Ron estaban en la habitación. Se preguntó donde estarían, y si su mejor amiga estaría en problemas, pero antes de que pudiera salir a buscarlos, Hermione entró de nuevo en la habitación, seguida por Ron, quien no podía ocultar la evidente furia que sentía, puesto que tenía el entrecejo fruncido y las orejas mas rojas que nunca.
- Mamá, me marcho.- Murmuró a la Sra. Weasley, y desapareció.
Harry miró de inmediato a Hermione. Esta le sonrió tristemente, y volvió a mirar a Teddy. Harry hubiera deseado poder practicar la Legeremancia para saber que había pasado.
Harry sabía que en ese momento Luna le estaba hablando, puesto que veía a la chica sentada a su lado, dirigiéndole la palabra. Pero, en realidad, no la escuchaba: prestaba más atención a cierta castaña que charlaba animadamente con Bill y su padre. Los tres se reían a carcajadas, y la chica miró distraídamente en dirección a Harry. Este bajó su mirada, y fingió seguir escuchando a Luna.
Capítulo trece: ¿Y ahora qué?
Eran casi las cinco cuando Neville y Luna, los últimos que quedaban, se fueron. Hagrid dormía en el sillón, y Harry, pensó que era mejor dejarlo ahí. La Sra. Tonks y Teddy dormían desde hacia rato, y cuando Harry volvió a la cocina, encontró a Hermione encantado las copas y los platos para que se laven solos. Harry se puso a su lado y comenzó a secar las vasos en silencio. La chica le dirigió una tímida mirada, acompañada de una sonrisa.
-¿Te comió la lengua el gato?- Preguntó con tono bromista.
-No... no claro que no.- Respondió Harry.
-Mejor así. Me iré a acostar, esto se terminará solo.- dijo Hermione, y le dio un beso en la mejilla. Estaba por llegar a la puerta, cuando se volteó para ver a su mejor amigo, y agregó.- Harry... ¿puedo pedirte algo?
-Si. Claro.- contestó el muchacho mientras seguía limpiando la misma copa distraídamente.
-No le des tanta importancia. En serio. Tómate el tiempo que necesites, no te presiono para nada, y no quiero que te sientas incómodo.- Dijo Hermione tratando de que su vos suene lo mas despreocupadamente posible. Harry solo se limitó a asentir y bajar la cabeza, y cuando volvió a mirar, su mejor amiga ya no estaba.
Ya era prácticamente de día cuando se metió en la cama. Estaba cansado, pero su cerebro funcionaba tan rápido que no podía conciliar el sueño. Las preguntas volaban en su cabeza a la velocidad de a luz, y ni siquiera la mitad podían llegar a ser contestadas. La imagen de Hermione con su vestido verde besándolo se le dibujaba una y otra vez. Harry recordaba entonces como habían sido sus otros primeros besos, con Cho y con Ginny, y en ambos había tenido la misma sensación: como si se sacara un peso de encima, una carga, una duda. Pero el beso de Hermione era completamente distinto: sentía ahora esta especie de adrenalina y un deseo ferviente de correr a la habitación de ella y despertarla, para besarla de nuevo y sentir... lo que sea que había sentido. Pero entonces, algo lo detenía. Era como una fuerza superior que lo mantenía acostado en su cama, y no le dejaba levantarse. ¿Qué ocurriría si las cosas no funcionaban? ¿Volvería a ser todo como antes? Ni con Cho, ni con Ginny por el momento, las cosas habían terminado bien. Y sin embargo... Hermione era distinta. Para todo. Ella era mucho mas comprensiva... y leal... y compañera...
Y ahí estaba, corriendo por el laberinto de las paredes de arbustos de nuevo. Izquierda, derecha, otra vez derecha, su corazón latía deprisa, y le dolía el costado. Estaba a punto de quedarse sin respiración, sin fuerzas. Pero tenía que llegar al final. No importaba si moría en el medio. Dobló a la derecha, y ahí estaba. En el medio del laberinto, tirada en le piso, inconsciente. ¿Inconsciente... o muerta? Se acercó, la tomó en brazos, y miró sus ojos castaños que ahora estaban vacíos de vida. Había llegado tarde. ¿Quedaban esperanzas? Entonces aparecía Malfoy de entre los arbustos, y reía a carcajadas al ver la escena. Gritaba cosas como “Eres un inservible Potter, ni siquiera pudiste salvar a la sangre sucia".
Continuara...
By La Belu Punchiii!!! ^^


1 comentario:
See Here or Here
Publicar un comentario