viernes, 28 de marzo de 2008

Continuamos Cap. 14... Doble Fragmento...


- Her... Hermione está con fiebre, no se que es lo que tiene. Me envió aquí porque... ella está viviendo conmigo por unos días, y yo no tengo medicamentos. Me dijo que sus padres de seguro iban a tener.- explicó el muchacho rápidamente, puesto que quería volver lo antes posible al numero doce, primero porque quería ver como seguía Hermione, y segundo porque se sentía incómodo mostrando su pijama.
La secretaria tomó el teléfono, marcó un numero, y esperó.
- Jane,- dijo unos momentos después.- Harry está aquí. Dice que tu hija está con fiebre y que lo envió a buscar medicinas. ¿Lo hago pasar? Está bien.- colgó el telefono, y señaló la puerta a su izquierda.
- Gracias.- murmuró Harry, y se encaminó hacia el lugar que le señalaban. Abrió la puerta, y se encontró con un pequeño corredor que conducía a tres puertas. Dos de ellas tenían letreros dorados que decían “Dra. Jane Granger” y “Dr. Lucas Granger”. Antes de que pudiera tocar alguna de las puertas, la Sra. Granger salió de una de ellas. Harry, quien se esperaba como mínimo una cálida bienvenida o un preocupado interrogatorio, se asombró cuando la mujer lo saludó con frialdad, y se movió para hacerlo pasar.
- ¿cuánta fiebre tiene?- preguntó, sin mirar al muchacho, y hurgando en un cajón. Harry pensó en responderle “mucha”, pero algo le dijo que a la mujer no le agradaría.
- No... lo se.- contestó apenado. La frialdad y el aparente desinterés con que la Sra. Granger lo trataba lo habían dejado perplejo.
- Esto bastará. Una cada cuatro horas hasta que la fiebre le baje, y después cada ocho durante dos días.- dijo la dentista, entregándole al muchacho unas píldoras amarillas.- Mandale mis saludos. Y dile que me debe una charla.- agregó, abriendo la puerta para que Harry salga.
- Lo... lo haré. Saludos al Sr. Granger.- contestó Harry, y salió de la habitación rápidamente. Cuando escuchó que la Sra. Granger cerraba la puerta, miró a los dos lados del pasillo y desapareció, para aparecerse segundos después en la habitación donde Hermione leía un libro.
- ¿Cómo te fue?- preguntó sonriendo la chica, cerrando el libro y examinando la cara de Harry.-
- ¿Qué ocurrió?- indagó, al ver el rostro preocupado de éste.
- Eso mismo me pregunto.- respondió dejando las píldoras en la mesa de luz, y llenando el vaso que Hermione había dejado en ella de agua, para que pudiera tomar el medicamento.- ¿Tu... discutiste o algo con tu madre?- dijo, dándole el vaso y una de las píldoras. Hermione esperó a terminar de tragar para contestar.
- ¿Te ha dicho algo?- preguntó la chica, volviendo a poner el vaso en la mesa.
- No. No, solo me trato... con frialdad. No es común en tu madre. Es igual que tu en ese sentido.- explicó Harry
- Si tienes razón. Es igual que yo. Te amaremos siempre que estemos de buen humor.- respondió Hermione sonriendo. Harry la miró con el entrecejo fruncido, esperando a que la chica le explique que estaba pasando.
- ¿Y bien?- le dijo, expectante.
- ¿Qué?- contestó la chica sin mirarlo, jugando con Crookshanks.
- ¿Vas a decirme que pasó con tu madre?
- No es nada, no debes preocuparte. Le... dije algo, que no le agradó.- respondió Hermione sin mirarlo todavía. Harry la miró esperando que ella continúe, pero al ver que la chica no pretendía contarle más que eso, se limitó a acomodarle las almohadas y a acercar con su varita el sillón que había en el otro extremo de la habitación. Se sentó en él, y tomó una de las manos de la chica para acariciarla. Ella le sonrió, y se acostó de costado para quedar frente a él. Pasaron algunos minutos en silencio, mirándose, mientras que el gato trataba en vano de llamar la atención.
- ¿Recuerdas la primera vez que nos vimos?- preguntó Harry a la chica, tratando de cambiar de tema.
- Si. Neville había perdido a Trevor en el tren hacia Hogwarts. Entré en tu compartimiento, donde estabas comiendo ranas de chocolate con Ron. Enseguida comencé a hablarte al darme cuenta de quien eras. Debo haber parecido insoportable.- dijo Hermione riendo. Harry también comenzó a reir.
- Recordaré ese día por siempre. Ahí estabas, con tu pelo enredado y tu aspecto de mandona, diciendo que sabías mas de mi que yo mismo. Y lo peor era que tenías razon. Hasta creo que hoy, siete años después, sabes mas de mi que yo mismo.- siguieron riendo ante las declaraciones del joven. Harry miraba atentamente a Hermione, que se desternillaba de la risa en su cama, y se dio cuenta de lo mucho que amaba verla reír, de lo hermosa que era cuando estaba feliz. La chica se secó unas lágrimas que habían brotado de sus ojos producto de la risa, y Harry agregó: -Recuerdo que dijiste... que si tu hubieras aparecido en los libros, no habrías descansado hasta leerlos todos. Seguramente en unos años, aparezcas en muchos. Igualmente, leiste toda la biblioteca de Hogwarts, aun cuando no salías en ninguno de los libros.- la chica seguía riendo, mientras asentía con la cabeza.
- Con lo que haz dicho, en otro tiempo bastante lejano, me habrías ofendido. Hoy, lo tomo como un cumplido.- le respondió, y lo besó.
- Eso es porque sabes que te aprecio y que sería incapaz de hacerte algún daño.- contestó él. La chica le echo una mirada de incredulidad, y comenzaron a reir de nuevo.
- Voy a reconocerte que era mandona, eso no puedo negártelo. Y algo insoportable. Pero siempre me... llamaste la atención. Quería ser tu amiga desde el momento en que te vi en ese compartimiento. No lo se... sentía que... eras parecido a mi. No sabría explicártelo.- explicó Hermione cerrando los ojos. Le dolía la cabeza.
- Por cierto,- dijo el muchacho recordando de repente la escena de la mañana,- ¿cómo es eso de que no eres la Sra. Potter? ¿Qué acaso eres la... Sra. Krum o McLaggen?- indagó, haciéndose el ofendido.
- Para nada. Y nunca en tu vida vuelvas a nombrar a ese idiota. A McLaggen, quise decir.- Dicho esto, Harry sonrió.- Seré simplemente la Srita. Granger hasta que me case con quien corresponda. Si ese eres tu, pues bien, recién entonces seré la Señora Potter con todas las letras.- respondió. Harry la miró receloso, y antes de que pudiera decir nada, Hermione agregó.- Además... ni siquiera somos novios.
- No me vengas con esa tontería,- contestó el muchacho,- ¿qué somos si no? ¿Hermanos? ¿Amigos? Porque tengo entendido que, en ninguno de los dos casos, se besan al menos. Y a ti si que te gusta besarme.- respondió, sacándole la lengua.
- Eres muy idiota cuando quieres.- le dijo ella, y volvió a abrir su libro, dejándole en claro a Harry que no tenía ganas de hablar con él. El muchacho debatió consigo mismo unos instantes, intentando descifrar de que manera encarar aquella situación. Se encaminó hasta la puerta, y cuando llegó al umbral, se dio vuelta para mirar a Hermione, quien había vuelto a la lectura, y a acariciar a su gato distraídamente, aunque en realidad, estaba más que pendiente de los movimientos de Harry. El chico suspiró.


Continuara...

By La Belu Punchii!!! ^^

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