jueves, 31 de enero de 2008

Fin Capitulo 10, Comienzo del 11!!! (Spoilerssssssssssss!!!)


- Yo... bueno...- A decir verdad, Harry tenía miedo de decir la verdad, puesto que era evidente que si le contestaba a Hermione que no tenía pensado contarle ni una sola palabra, la chica se enfurecería mas de lo que estaba. Para su suerte, Hermione pareció entender que el silencio del muchacho correspondía a una respuesta afirmativa.
- Bien. Bien.- Hermione suspiró, y cerró su baul. Miró por ultima vez la habitación, para asegurarse de que no se olvidaba nada, y salió de esta para dirigirse a la cocina, donde la Sra. Granger aun estaba ordenando.
- Adios mamá. Cuídate y saludos a papá.- le dijo, dándole un breve abrazo y un beso.- Ya lo sabes, vendré en cualquier momento.
- Lo se cariño. Te estaremos esperando.- contestó cariñosamente la Sra.- Y a ti también Harry, siempre serás bienvenido.- Agregó dándole un abrazo a el también.
- Recuerde que la próxima semana es mi cumpleaños, y que usted y su marido están invitados. Avísenos después si quieren que los pasemos a buscar.- Dijo Harry.
- Gracias es muy amable de tu parte. Bueno... estaremos en contacto.- contestó.
Se dirigieron entonces los tres de nuevo a la habitación. Entre Harry y Hermione tomaron los bolsos y el baul, y se tomaron de las manos. La Sra. Granger les sonrió y saludó con la mano, y ambos desaparecieron para aparecerse, segundos más tarde, en el número 12 de Grimmauld Place.

Capítulo once: Sólo en sueños.

Estaba allí, podía verla. A unos siete metros del piso, brillando sobre el césped frenéticamente. Una cabellera rubia pasó a su lado como un trueno, y Harry comprendió que no sólo él la había visto: Malfoy también había encontrado la Snich. Se zambulló en picada. Sentía el viento en su cara, despeinando su cabello. Había llegado a la par de Malfoy, lo había pasado, faltaban sólo centímetros para estrellarse con el suelo y... Bam! ¡Lo había logrado! La Snich se sacudía en su mano reclamando libertad, y el tonto de Malfoy se había estrellado contra el suelo. Habían ganado el partido. Ahora los simpatizantes de Gryffindor lo llevaban en andas, y gritaban su nombre y el de los demás jugadores. En las gradas, Hermione sonreía acompañada de hermosa mujer de cabellos levemente rojizos y ojos verde esmeralda. Harry sólo la había visto en sueños, una y otra vez, pero ahora estaba allí, a metros de él. Como si hubiera visto la Snich de nuevo, corrió hasta las gradas y abrazó a la mujer en cuanto llegó.
- Bien hecho, hijo.- le murmuró al oido. Y entonces se sintió una estruendosa carcajada, y muchos mas brazos se unieron al abrazo. Harry se separó, y los vio: jóvenes, de nos mas de veinte años, su padre y su padrino le sonreían repletos de orgullo. Harry sentía que no podía ser mas feliz. La vos de Hermione lo llamaba desde algún lado, y sintió un pequeño tirón en el brazo, como si le reclamaran su atención. ¡Pero ¿Qué importaba?! ¡allí estaba con las tres personas que más ansiaba ver! El tirón seguía, y los demás se alejaban, todo se cernía en oscuridad. ¿Qué estaba pasando? Serían Dementores? O... tal ves Voldemort? Una luz lo cegó, y el contorno de una sombra se dibujó ante sus ojos, sombra que de a poco, resultó ser el rostro de su mejor amiga.
- Vamos despiértate. Te he dejado dormir bastante. Demasiado diría yo. ¡Anda despierta nos queda mucho por hacer y Hagrid y Teddy llegarán esta noche!- gritó Hermione exasperada, y salió de la habitación. Harry se dio vuelta en la cama. Sólo un sueño. Simplemente eso. Un sueño una y otra vez. Se sintió estúpido. Estaban muertos. Él lo sabía perfectamente. No había nada que pudiera hacerlos regresar. No de la manera en la que él los quería, no para siempre. Se le escapó una lágrima: mañana cumpliría dieciocho años, y todos sus seres queridos habían sido invitados a la fiesta. Por un momento, Harry pensó que cambiaría a todos los que estaban allí por traer, aunque sea, a su madre y a su padre a la fiesta. O a Sirius. O a Lupin y a Tonks. Se dio cuenta de cuanto extrañaba a los que ya no estaban. Las lágrimas ya eran incontenibles. Sintió la vos de Hermione en el pasillo, llamándolo para desayunar. La chica entró en la habitación con el entrecejo fruncido, dispuesta una vez mas a reprender al muchacho. Pero en el momento en que notó que este estaba llorando, borró toda expresión de su cara, y se sentó a su lado en la cama. Harry trató de secarse con las sábanas. No le molestaba que Hermione lo viera llorar, pero no tenía ganas de hablar. La chica le acariciaba el brazo y lo miraba con gesto preocupado, pero se mantenía en silencio: sabía que si Harry quería contarle lo sucedido, lo haría por si sólo. Pasaron minutos en los cuales el chico no podía parar de llorar por mucho que lo intentara. Hermione se acercó y lo abrazó. Le murmuraba al oido tratando de consolarlo cualquier cosa que se le ocurriera...


Continuara...


By La Belu Punchi!!! ^^

domingo, 27 de enero de 2008

Continuamos con el FanFic ahora si... (SPOILERSS!!!!)


De nada servirá que te diga que estas equivocado.- Lo interrumpió Harry.- Es obvio que vienes convenciéndote de esto desde hace meses. O años tal vez. Te diré que si crees que esto es una competencia, te equivocas. Si vas a arruinar la amistad que tienes conmigo y con Hermione desde hace mas de siete años, perfecto. Pero no nos eches la culpa. La defendí a ella como te hubiera defendido a ti, como te defendí cientos de veces, y como tu me defendiste. Se que no debía haber tomado partido, pero no podía verla sufrir. Estás a tiempo... estamos a tiempo de volver el a atrás. Si haces las cosas bien, si olvidas este tonto capricho o demuestras que realmente la amas, en dos días seremos los mismos de siempre.-
- Ah si, haré las cosas bien. ¡PERO NO PIENSO PEDIRTE CONCEJOS A TI!- Ron se dio vuelta de golpe, y se encaminó a la puerta. Harry se metió en el medio para no dejarlo pasar.
- Esto no ha terminado.- Esas fueron las últimas palabras de Harry antes de que Ron le hundiera la cara de un golpe, y cerrara la puerta de un azote.
Harry se quedó allí, tumbado en el suelo, y pensó por un momento que, con seguridad, esa sería la última vez que vería a Ron Weasley en mucho tiempo.


La nutria plateada de Hermione irrumpió en la habitación, en el momento en que Harry se abrochaba los botones de su camisa. Se posó a la altura de su hombro, y la voz de la muchacha salió de la boca del animal diciendo: “Ya estoy lista.”
- Llego en cualquier momento.- Dijo Harry, y se apareció en el living de los Granger. La Sra. Granger, que estaba en la cocina, se sobresaltó al ver aparecer al muchacho, pero en cuanto lo reconoció se acercó prácticamente corriendo para abrazarlo.
- ¿Cómo estás Harry?- Preguntó luego de soltarlo.- ¡Oh Dios que golpe tienes en la cara! ¿Qué te ha pasado?
- Yo... nada, resvalé ayer... en el baño. Sólo eso.- contestó el muchacho tratando de esconder la herida, aunque en realidad no surtía ningún efecto: tenía el ojo izquierdo tan hinchado como si Norbert, la antigua mascota de Hagrid, lo hubiera usado como juguete nuevo.- No se preocupe, estaré bien. ¿Hermione ya estará lista?- agregó ante la cara de preocupación de la Sra. Granger.
- Si, está en su habitación, ve a buscarla. Ha empacado como si fueran a casarse y nunca volviera aquí.
Harry subió las escaleras, y tocó la puerta de la habitación de Hermione.
- Si eres Harry pasa.- Contestó la voz de la muchacha desde el interior. Harry abrió la puerta, y de inmediato notó a que se había referido la Sra. Granger: la habitación era un desastre, pero aun asi estaba completamente vacía. Los cajones de madera yacían sobre la cama, y los libros de la biblioteca se metían uno a uno adentro de un baúl por si solos. La melena de Hermione se asomó por detrás de una pila de jeans, que cayeron al suelo en cuanto la chica vio el ojo de Harry.
- Por las Barbas de Merlín! ¿Qué demonios te ocurrió?- Preguntó Hermione con vos chillona acercándose a su mejor amigo para mirarlo de cerca.
- Me cai en el baño.- contestó Harry tratando de sonar convincente.
- No intentes mentirme a mi Potter. Quien te hizo esto?- Inquirió Hermione echándole una mirada severa que bien podría haberse comparado con las de McGonaggall.-
- Te diré si me prometes que no harás nada disparatado.- respondió el chico levantando los jeans que Hermione había dejado caer e intentando ocultar nuevamente el golpe de su cara.
- Gárgolas galopantes... fue Ron... ¿No es así?- murmuró ella tapándose la cara con las manos.
- Bueno... ahora no me creerás si te digo que fue un colacuerno.- agregó Harry tratando de hacer reir a su amiga.
Hermione se giró sobre sus talones y continuó metiendo su ropa en los bolsos. De vez en cuando murmuraba cosas para si que a Harry le sonaban como “¡Increíble!” o “Inmadurez!” o frases incompletas del tipo “..pero yo lo sabía”. El muchacho decidió no interrumpirla, puesto que, en definitiva, prefería aquella reacción antes de tener que ver una vez mas como la chica irrumpía en un mar de lágrimas.
Pasaron unos veinte minutos, en los que Harry se dedicó a mirar una vez mas la asombrosa pared repleta de fotos, hasta que Hermione pareció recordar que su mejor amigo se hallaba en la habitación, y le dirigió la palabra:
- ¿Cuándo ocurrió?- Preguntó de golpe, provocando que el muchacho se sobresaltara.
- La... semana pasada.- contestó este tratando de restarle importancia.
- ¡Ah perfecto la semana pasada! ¡Hemos hablado al menos diez veces en estos dias, y al señor se le paso por alto el pequeño detalle de que ahora una mitad de su cara parece a punto de caerse por culpa de Ron! ¡Y por culpa mia!- Hermione hizo una pausa en su encolerizado discurso para tomar aire, puesto que se había agitado bastante. Pero continuó antes de que Harry pudiera interrumpirla.- Y dime... imagino que si no fuera tan visiblemente evidente que tuviste un conflicto, no pensabas decirme nada... ¿No es así?


Continuara...


By La Belu Punchy!!! ^^

viernes, 25 de enero de 2008

Feliz Cumpleaños a nuestra escritora!!!! =) LIBRE DE SPOILERS...


Hoy hacemos un stop al fanfic... por ke es el cumpleaños de nuestra escritora... en realidad no se si es hoy o fue ayer =S ke mal... jajaja... pero bueno... en fin... ella es la que dia a dia nos trae ese tan fabuloso fanfic!!!! =) esperemos que la pase muy bien... desde aca nuestros mejores deseos y saludos...


FELIZ CUMPLE BELU!!!!!


Continuara...



martes, 22 de enero de 2008

Comienzo del capitulo 10 (Spoilerssssssss!!!!) =)


Capitulo diez: Mejores amigos y peores enemigos.

Dos semanas para sus dieciocho años. No podía creerlo. Allí estaba, comprándose sus auto-regalos de cumpleaños: un televisor y un sistema de audio. ¿Quién lo hubiera dicho? Harry Potter ahora combinaba lo mejor del mundo mágico, con la tecnología del mundo muggle. No sabía a ciencia cierta que había comprado, sólo había entrado a la casa de artículos electrónicos y había elegido el primero que había visto. Estaba pesando donde iba a ponerlo, cuando la empleada del local lo sacó de su ensimismamiento.
- Señor... Potter. ¿No es así?- Preguntó la morena del otro lado del mostrador, mirando un papel que el vendedor le había dado.
- Si, ese soy yo.- Contestó Harry y se acomodó la gorra de manera de que la cicatriz no se le viera.
- ¿Desea que le enviemos su compra a algún lado?- Volvió a preguntar la cajera, que escribía enérgicamente en el teclado de su computador.
- No. No, yo lo llevaré.-
- Muy bien, retire su pedido por la puerta cuatro. Gracias por su compra.-
Harry se dirigió a la puerta señalada, y tomó las dos enormes cajas de cartón que el empleado le tendía. Con un debil “Gracias” a causa del peso de su carga, se retiró.
Caminó hasta dar vuelta la esquina, y asegurándose de que nadie lo vea, buscó su varita en el interior de su camisa, y murmurando unas pocas palabras, las cajas perdieron prácticamente todo su peso. Volvió a mirar a los lados cautelosamente, por si algun muggle podría llegar a captar sus movimientos, y con un ligero “Plop!” desapareció, para aparecerse en la cocina del Numero 12. Colocó las cajas en la mesa, y había comenzado a desarmarlas, cuando sonó el timbre de entrada. Harry se sobresaltó: ningun muggle podría haber tocado la puerta, y no esperaba visitas, o en realidad nadie le había avisado que iría a visitarlo.
Pasó su varita sobre las cerraduras, y abrió la puerta. El sol lo cegó en un primer momento y, cuando sus pupilas se acostumbraron a la luz, estuvo a punto de caerse de la sorpresa: Ronald Weasley estaba parado en la escalera, esperando a que Harry le cediera el paso para entrar. Sin decir una sola palabra, el moreno se corrió y Ron entró en la casa y se dirigió directamente a la cocina.
- Oh bien. A mi también me da gusto verte mejor amigo.- Murmuró Harry, pero asegurándose de que Ron pudiera oirlo.
- ¿Está ella aquí?- Preguntó bruscamente este.
- No se a que te refieres.- Dijo Harry con indiferencia. Trató de ocultar la inminente expresión de que sabía perfectamente de quien estaban hablando.
- No seas idiota. ¿Está Hermione aquí? ¿Adonde está?- Indagó nuevamente el pelirrojo, y sus orejas comenzaron a adoptar el típico color rojo fuego que en aquella ocación sólo significaba una cosa: peligro cerca.
- No está aquí. No se adonde está, y si lo supiera no te lo diría si me lo preguntas en ese tono.- Contestó Harry mirando la espalda de su mejor amigo y tratando de controlar su vos: aquella escena no le estaba agradando para nada.
- Tienes... tienes que decirme donde está. Tu sabes donde está. De seguro que se la pasan todo el dia juntos ¿no?- Ron se dio vuelta y miró con gesto burlón a los ojos verdes que, en ese momento, largaban chispas como si fueran dos varitas mágicas.
- Lo que hago o hacemos en nuestro tiempo libre no te incumbe. Si maduraras de una vez e hicieras bien las cosas, tal vez pasaríamos el resto del verano los tres juntos.- Dijo Harry devolviendo la mirada y apretando su varita dentro del bolsillo de su pantalón. Estaba listo para cualquier cosa.
- Claro. Ya lo entiendo. ¿Tu si que sabes hacer las cosas bien no? Si, tu eres un experto en la materia. En esta, y en todas. TU SIEMPRE SABES EXACTAMENTE QUE HACER ¿NO POTTER? – Ron comenzó a dar vueltas por la habitación, y le pegó una pata a una silla enfurecido. Se quedó unos instantes callado, mientras tomaba aire y recomponía la compostura.- El tema aquí,- continuó aun de espaldas a Harry,- es que siempre la preferiste a ella. Siempre. Tendría que haberme dado cuenta. Tu eras el héroe, ella era el resto. El cerebro, la lógica, y también la sensibilidad por que no. ¿Y el pobre de Ron Weasley? El tonto amigo de Harry Potter. Una y otra vez. Siempre en segundo plano, esperando su momento de gloria que nunca llega. Creí que con Hermione era distinto. Que ella me prefería a mi. Pero no. Tal vez Rita tuvo razón. Deben de atraerle los famosos.- En aquel momento, Ron parecía estar manteniendo una conversación con él mismo mas que con Harry. Se mecía sobre sus pies y no miraba a su amigo, y este recordó vagamente los mejores momentos de desconcierto de Tio Vernon.
- De nada servirá que te diga que estas equivocado.- Lo interrumpió Harry.- Es obvio que vienes convenciéndote de esto desde hace meses. O años tal vez. Te diré que si crees que esto es una competencia, te equivocas. Si vas a arruinar la amistad que tienes conmigo y con Hermione desde hace mas de siete años, perfecto. Pero no nos eches la culpa.


Continuara...


By La Belu Punchy!!! ^^

martes, 15 de enero de 2008

Sigue Capitulo 9 (Spoilerrrrssss!!!!!)


Habían llegado a la puerta del número doce. Harry abrió, y después de deshacerse del maleficio, se dirigió a la cocina. Se sentaron en la larga mesa, y mientras Harry buscaba algo de comer, Hermione se sentó a mirar viejos ejemplares de El Profeta, que habían quedado de los tiempos de la Orden. El muchacho se sentó a su lado para poder leer también. Pasaron varios minutos, hasta que Hermione cerró le periódico y miró al ahora extrañado Harry con el entrecejo fruncido.
- Harry...
- Oh no! ¿Vas a hacerme otra pregunta sobre Ginny?- Indagó al muchacho, y en su cara apareció una leve expresión de disgusto.
- No. Iba a preguntarte algo sobre... mi.- Contestó la chica, y como para cerrar el tema ante el evidente disgusto de su amigo, volvió a abrir el diario.
- ¿Algo... sobre ti?- Preguntó Harry, y le arrancó el periódico de las manos.- ¿Qué quieres saber?
- Yo... bueno... es que tu eres... no lo se, eres mi mejor amigo.- Dijo Hermione tratando de ocultar sus nervios con una mirada de superioridad que no convenció al muchacho.
- Si tu lo dices, ese soy yo. ¿Entonces?.- Agregó Harry para que esta continuara.
- Bueno tu... eres sincero conmigo. Y creo que si te pregunto algo, no responderás para conformarme. Que me dirás la verdad. No lo que yo quiero oir.- Continuó la muchacha hablando con la típica rapidez que indicaba que su discurso había sido planeado de ante mano.
- Si. Si, claro que si. Lo mismo que tu harías conmigo... ¿no?- Preguntó Harry, a quien toda la situación lo había tomado por sorpresa, y no sabía a que quería llegar Hermione.
- A lo que voy es que... desde tu opinión... como mi mejor amigo y como hombre... ¿crees... tu crees que soy... bonita?- concluyó Hermione y se ruborizó bastante. Le sostuvo la mirada al extrañado Harry durante un segundo y luego comenzó a mirarse las manos, como si no se las hubiera visto nunca. Pasaron lo que a ella le parecieron siglos, hasta que, de repente, Harry comenzó a reir a carcajadas.- Oh bien, esto es justo lo que yo esperaba como respuesta. Gracias por aumentarme el autoestima.- Concluyó la muchacha, y amagó con levantarse de la silla.
- No, espera no te vallas.- Dijo Harry aun riendo, y la tomó por el codo, obligándola a sentarse de nuevo.- No es que no seas bonita, es que me sorprende que me preguntes esto a mi, y en este momento, y... y siendo tu. Creí que no le dabas importancia a esas cosas.
- Claro que le doy importancia. Todas las mujeres le damos importancia a eso. No está en mis prioridades, pero no por eso no deja de... importarme.- Dijo Hermione mirando con recelo a su mejor amigo.
- Lo que quiero decirte es que muchas veces, si no todas, le das mas importancia al... intelecto que a la belleza.- concluyó Harry hábilmente.
- Gracias eso es de mucha ayuda. ¿Porqué no me dices que no soy bonita y ya?- Preguntó Hermione, y sus ojos comenzaron a nublarse, amenazando con soltar alguna que otra lágrima.
- ¡Pero si eres bonita! Yo no he dicho que no lo seas. Es más, cuando realmente te lo propones, eres realmente hermosa.- contestó el dándole un apretón en la mano.- El problema es que los hombres sólo ven un aspecto de ti, pero porque no te conocen. Yo que te conozco, y bastante bien, puedo decirte que eres una hermosa persona... y mujer.- Concluyó.
- Y... ¿Crees que Ron... tenía razón? Quiero decir... cuando dijo que... no estaba a tu altura.- dijo Hermione casi murmurando, pero con la gratitud reflejada en sus ojos, producto de las hermosas palabras que su mejor amigo le acababa de profesar.
- Eso de... estar o no estar a la altura... no me agrada. Me recuerda mas a Malfoy que a ... nosotros. Pero se que te mereces mi amistad, mi confianza, mi lealtad, mi cariño, mi protección y mi respeto. Y... tal vez más que nadie. No se siquiera si yo merezca tanto de tu parte.- concluyó y miró tímidamente a la muchacha.
- Claro que lo mereces. Gracias por... tu comprensión.- Dijo Hermione sonriendo, y ella también tomó las manos de su amigo.- Y yo también creo que eres muy bonito. Te faltaría un poco de maquillaje, pero por el resto, estás bastante pasable.
- Olvidé decirte que cuando te enfadas, te pareces a un Troll.- agregó Harry sonriendo maléficamente.
- Luego de este derroche de imaginación por tu parte, me voy.- Dijo Hermione incorporándose. Harry también se paró.- No me extrañes demasiado, vendré en unos días, mantenme al tanto de todo, come bien pero no de más...
- Ya se ya se, ¿vas a irte que quiero dormir?- La interrumpió Harry.
Hermione lo abrazó y le besó la mejilla.
- Eres el mejor.- Dijo, y con un suave “Crack”, desapareció.
Harry subió las escaleras hasta su habitación. Se tiró en la cama vestido, y recordó que al día siguiente tendría que despertarse temprano para recibir al electricista que el Sr. Weasley había prometido enviarle.
Mirando al techo, y rememorando en fantástico día que había vivido, se quedó dormido.

Continuara...


By La Belu Punchy!!! ^^

jueves, 10 de enero de 2008

Continuación Cap. 9 (Spoilersssssss!!!!)


Ahora Teddy jugaba con sus anteojos.


Se habían trasladado a una playa cercana, y admiraban a Teddy mientras jugaba con sus nuevos juguetes.
- Se parece mucho a Remus. ¿No lo crees?- Preguntó Hermione.
- Me sentiría orgulloso si fuera aunque sea la mitad de honrado que su padre.- Contestó Harry.
- Y tuviera el sentido del humor de su madre.- agregó Hermione sonriendo.- Míralo, te sonríe todo el tiempo. Te lo dije Harry, te dije que te querría. Es imposible no hacerlo.
Harry no contestó de inmediato. Se limitó a mirar a su ahijado un momento. Teddy tenía entre sus manos uno de los libros de cuentos, y reía a carcajadas de la historia que este le contaba. Harry lo miró largo rato, tratando de grabar aquel instante en su mente.
- Serás feliz, ya lo verás. Haré lo que sea necesario para que así lo seas. Es lo menos que puedo hacer por tus padres. Te daré todo lo que esté al alcance de mi mano, seré el mejor padrino, consejero, y compañero que puedas pedir. Lo prometo.- Dicho esto, tomó a Teddy entre sus brazos y lo abrazó fuertemente. Unas lágrimas escaparon de sus ojos, y el bebe continuó riendo como si fuera la persona mas feliz del mundo. Hermione contemplaba la escena en silencio. Las lágrimas también se le escapaban a ella, y se sintió totalmente orgullosa de poder presenciar ese momento. Aquel día marcaría una diferencia en la vida de Harry, y por consecuencia, en la suya también.
La tarde había volado sin que se dieran cuenta, y cumpliendo la promesa hecha a la Sra. Tonks, regresaron la pueblo para devolver a Teddy a su hogar. El niño venía dormido en brazos de Hermione. Se aparecieron en el jardín de la Sra. Tonks, y esta se sobresaltó, pero de inmediato se incorporó y tendió sus brazos para que Hermione le devolviera a su ahora dormido nieto. Se despidieron, prometiendo volver lo antes posible, y cruzaron el pueblo hasta la estación del tren. Sonreían en silencio, esperando para subir y regresar a casa. Harry trataba de grabar aquel día en su mente, cada una de las sonrisas de su ahijado, y la evidente alegría que ésta había demostrado al conocer a su padrino.
Harry salió de su ensimismamiento, y se volteó para mirar a Hermione, que escribía enérgicamente en un cuaderno.
- ¿Qué haces?- Preguntó extrañado.- ¡No me irás a decir que estás haciendo tarea!
- Claro que no. Sólo... escribo lo que hicimos hoy.- Contestó la muchacha, sin dejar levantar la pluma de la hoja ni por un segundo.
- ¿Y desde cuando haces eso?
- Desde siempre.
- Entonces... quiero decir... ¿tienes absolutamente todo escrito de... digamos... los últimos siete años?- Harry trataba de leer lo que Hermione escribía, pero la letra de la chica era indescifrable, producto tal vez del movimiento del tren, y de la energía de esta por escribir rápidamente.
- Bueno... no es necesariamente todo. Es obvio que hay detalles que debo de haber olvidado.
- No lo creo. Conociéndote, de seguro que debe decir hasta la talla de zapatos que Voldemort usaba.- Contestó él sonriendo.
- Ok, ríete. Pero cuando tengamos ochenta años y no recuerdes nada, vendrás corriendo a que te lea esto.- Dijo Hermione, y le sacó la lengua, cerrando con un golpe el cuaderno.
- ¿Debo ser tu amigo hasta los ochenta años?- Preguntó Harry en tono bromista.
Hermione se limitó a fulminarlo con la mirada, y pegarle con el cuaderno en la nuca.
- Cuando te pones de buen humor puedes llegar a ser insoportable.- Agregó la chica, y ambos empezaron a reir.
El tren se detuvo. Esperaron a que todos bajaran, y luego salieron ellos. La noche se presentaba estrellada, y una suave brisa movía las altas copas de los árboles.
- ¿Estás mas tranquilo ahora?- Preguntó Hermione. Su amigo sonreía de una manera que denotaba una inmensa felicidad.
- Estoy más que tranquilo. Estoy feliz. Feliz como hace mucho tiempo que no estoy. ¡Dios creo que podría...!- Se interrumpió, y se soltó del brazo de Hermione. Antes de que esta se diera cuenta, el muchacho había rodeado con sus brazos las rodillas de la chica, y la tenía suspendida en el aire.
- Bájame ahora mismo Harry James Potter, o conocerás mi verdadera furia.- Gritó Hermione entre pataleos y forcejeos. Sin embargo, sonreía de tal manera que el muchacho no se tragó ni por un momento sus palabras.
- No te bajaré. Si pude contra Lord Voldemort y sus respectivos Mortífagos, de seguro podré contra uno o dos de tus supuestos buenos maleficios.- Contestó Harry en tono burlón. Bajó un poco a Hermione, y amagó con dejarla caer al suelo. La chica sacó su varita, y en ves de echarle algún maleficio, se le hundió en la mejilla. Harry la soltó.
- Agradece que la calle esta llena de muggles, de otra forma tendrías que haber corrido a San Mungo para que te arreglen la cara.- Dijo Hermione manteniendo la mirada seria con la que solía mirar a los alumnos inferiores cuando se ocupaba de alguna de sus tareas de Prefecta.
- Esta bien Sargento.- Contestó Harry.


Continuara...



By La Belu Punchy!!! ^^

miércoles, 9 de enero de 2008

Continuación Capitulo 9 (Spoilerssss!!!)


- ¿Es... por mi culpa que dejaste de amarla? Quiero decir... por la pelea y todo eso.
- No es tu culpa, porque la pelea no fue tu culpa. Ya te lo dije, fuiste uno de los... factores pero no el único. Sus actitudes... me molestaban desde antes de todo eso. Ya te lo había dicho también. Son muchas cosas. Pero, por mucho que ella te eche a ti la culpa de nuestro distanciamiento, es solo una excusa. Sabe perfectamente que la única culpable es ella. Y yo, yo también tengo parte de la culpa. Pero grábatelo bien entre alguna que otra poción o hechizo en tu cabeza, no importa por donde lo mires, no eres ni serás nunca la culpable. ¿Eso contesta tu pregunta?- Concluyó Harry.
- Si. Si claro que la contesta.- El tren se detuvo, y muchos pasajeros comenzaron a bajar. Harry se incorporó, tomó la bolsa y esperó a Hermione.
- Bueno... son tres calles abajo y luego una a la derecha.- Dijo el muchacho mirando una ves más el papel que la Sra. Tonks le había enviado. Empezaron a caminar por el pequeño pueblo. Las casas estaban muy separadas unas de otras, y las calles no eran de asfalto si no de piedra. Parecía bastante antiguo. El día ahora estaba soleado y corría una suave brisa fresca, aliviando un poco el calor. Llegaron al numero 3 de la calle Thomson, y se encontraron con una casa muy bien cuidada y con un enorme jardín que la rodeaba. Nervioso, casi temblando, Harry tocó el timbre. Hermione le tomó la mano y le dio un suave apretón, y por un momento aquél gesto le recordó a Harry la noche en el Cementerio del Valle de Godric. La puerta se abrió, y la Sra. Tonks apareció, con una sonrisa radiante en su rostro. Era una mujer bajita, rubia, y tenía la típica imagen de las abuelas de los libros de cuentos.
- Buenos días. Encantada de tenerte aquí por fin Harry.- Dicho esto, le tendió la mano. Harry la tomó, lamentando que esta estuviera sudada por sus nervios.
- El... el gusto es realmente mio.- Contestó.
- ¿ Y esta hermosa muchachita es...?
- Hermione Granger señora. Gusto en conocerla. Apreciaba mucho a su hija y a su yerno.- dijo Hermione, y tomó tambien la mano que la Sra. Tonks le tendía.
- Puedo asegurarles que el cariño era mutuo. Pasen por favor. Teddy esta en su habitación, lo ire a buscar.
Pasaron al jardin. La Sra. Tonks había preparado emparedados y jugo. Harry llegó primero, puesto que Hermione se había detenido a mirar unas fotos de Tonks de cuando era pequeña. Por mucho que Harry hubiera querido verlas, sus nervios lo llevaron directamente al patio, sin detenerse a mirar lo que había alrededor. Se sentó en un banco de madera, y comenzó a mirarse las zapatillas como si nunca las hubiera visto. Era la tercera vez en su vida que estaba asi de nervioso. La primera ves que recordaba era sentado en un taburete de madera, con el sombrero seleccionador murmurándole al oido: “Harías grandes cosas en Slytherin”. La segunda vez, había sido en una silla con cadenas a los costados, mientras escuchaba como el ex Ministro de la Magia Cornelius Fudge le leía la sentencia por la cual querían expulsarlo de Hogwarts.
“Bueno, se dijo a si mismo, ambos casos terminaron bien. Demasiado bien.” Sonrió ante esta perspectiva. Hermione salió entonces al patio también sonriendo, y se sentó a su lado.
- Me hubiera encantado pasar más tiempo con Tonks. O conocerla de pequeña.- Miró a Harry con su típica y tan conocida mirada examinadora, y preguntó: -¿Estas mejor?
- Creo... que si.- Contestó el muchacho y alzo la mirada para dirigirla a su mejor amiga. En ese instante, Hermione se incorporó y caminó hacia la puerta. Harry se volteó siguiendo con la mirada a su amiga, y entonces lo vió: Hermione traía en brazos un bebe de unos siete meses con un gracioso jopo turquesa en la cabeza. La sonrisa que la muchacha portaba era sólo comparada con la del niño, que la miraba con un dejo de fascinación. Hermione se acercaba a Harry lentamente, y el muchacho sentía como si el suelo se estuviera derritiendo bajo sus pies.
- Este... es Teddy. Teddy, este es Harry. Tu padrino.- Hermione le hablaba al bebe como si este fuera a entender, y por un momento Harry creyó que su amiga se había vuelto loca. Pero entonces, Teddy extendió sus pequeños bracitos, reclamando que su padrino lo agarre, y Harry sintió que iba a vomitar.
- Debo... ¿debo agarrarlo?- Preguntó confuso.
- Solo si tu quieres.- contestó la Sra. Tonks que miraba con una sonrisa la extraña escena.
Harry dudó un solo instante en contestar, instante que le bastó a Hermione para poner a Teddy entre sus brazos.
El niño miraba con fascinación a su padrino, y con su pequeño dedo tocó la cicatriz. Harry sintió como un escalofrío, y miró al bebe a los ojos. Por un momento Teddy le sostuvo la mirada, y comenzó a reir y a saltar sobre el regazo de su padrino. Harry también sonrió, y sintió como el peso de los nervios se escapaba de repente. Ahora Teddy jugaba con sus anteojos.
- Se parece mucho a Remus. ¿No lo crees?- Preguntó Hermione.



Continuara...


By La Belu Punchi!!! ^^

domingo, 6 de enero de 2008

Final Capitulo 8... Comienzo del 9!!!! (Spoilerssss)


- Vete ya de aquí. Ha sido un error enorme por mi parte dejar que te quedes. He arruinado tu amistad con las dos personas que mas quieres en el mundo, y eso nunca me lo perdonaré. Ya basta quiero estar sola, sola. No quiero ver a nadie, no quiero que me molesten, estoy cansada de causarle problemas a la gente.- lloraba desconsoladamente y no miraba a Harry a la cara, puesto que estaba de espaldas a él. Harry poso una mano en su espalda, y Hermione se dio vuelta para mirarlo a los ojos. Su cara tenía una mezcla entre tristeza y enojo que el muchacho consideró explosiva.
- No me ire. Me quedaré aquí.- Intentó abrazarla, pero ella lo empujó, y se volvió a poner de espaldas a él.- Hermione escuchame, tu no le causas los problemas a la gente. Te ves envuelta en ellos, pero no los causas. ¡Vamos mirame a mi! ¡Mira a tu mejor amigo, a Harry Potter! Mi vida ha sido un problema, un peligro, pero tu igualmente confiaste en mi sabiendo lo que eso significaba. Y no me abandonaste nunca, nunca me dejaste solo. Para... para mi, mas que taerme problemas, siempre has sido la solución a todos ellos.- Hizo una pausa y se acercó a su amiga que lloraba en silencio. La rodeó con sus brazos y continuó diciendo: -Pídeme otra ves que me marche y lo haré.
Hermione no dijo nada. Se quedó inmovil, y se dió la vuelta para abrazar ella a su amigo también.
A kilómetros de allí, dos pelirrojos se abrazaban de la misma manera. La chica lloraba de la impotencia, y el chico juraba entre dientes que no se quedaría tranquilo hasta conseguir lo que quería: Hermione Granger sería su novia, como que el se llamaba Ronald Weasley.

Capítulo Nueve: Teddy.


El calor iba abanzando poco a poco sobre los jardines del barrio. El árbol de la puerta del numero 12 reclamaba agua inmediatamente, y por la ventana del piso superior, se veía a un muchacho moreno que trataba de acomodar sus bermudas para que no parecieran tan arrugadas. Sostenía en su mano un papel que releía una y otra ves, y se paseaba por la habitación un con aire de nerviosismo, como si estubiera a punto de rendir un exámen. Una muchacha de cabello castaño dio vuelta la esquina, y se paró en la acera del número doce, mirando a la ventana por la que se veía al nervioso muchacho.
- Harry, ¿quieres abrirme?- Gritó. El chico se sobresaltó, miró por la ventana, y sonrió a la muchacha. A los dos segundos, la puerta de entrada se abrió, y la muchacha se perdió de vista.
- ¿Cómo estas?- Preguntó Harry mirando a Hermione de manera inquisidora.
- Mejor. Mucho mejor. Ansiosa ahora. ¿Tu no lo estás?- Contestó la muchacha mientras le arreglaba el cuello de la camisa.- Podrías haberme pedido que te planche la ropa.- Le dijo. Sacó su varita, y con un simple movimiento, la camisa y las bermudas de Harry se plancharon como si estuvieran recién salidas de una casa de ropas.
- Debo aprender a hacer eso.- Dijo éste con una sonrisa.- O podría traerte a vivir conmigo para que me planches.
- No seas estúpido. ¿No estamos llegando tarde?- Dijo ella tambien sonriendo, y miró su reloj.
- Eh... probablemente. Dios... estoy tan nervioso.
- No debes de estarlo. No tienes porque. ¡Vamos has casi-muerto miles de veces, y te asusta conocer a tu ahijado!- La chica lo tomó por el brazo en cuanto llegaron a la calle, y se encaminaron a la estación de trenes, que se hubicaba a unas seis calles de allí.
- No lo se. Es... todo demasiado nuevo para mi.- Con su brazo libre, Harry cargaba las bolsas con los regalos para Teddy.
- Lo entiendo, pero veraz como todo saldrá bien. No hay manera de que no te quiera Harry.- Dijo Hermione tratando de consolarlo, y le dio un suave apretón en el braso que le tenía agarrado.
- Dios te oiga. Y bien... ¿has tenido novedades?- Preguntó el muchacho sin hacer referencia a nada en especial, pero esperando si una respuesta en especial.
- Bueno, Victor me respondió la carta que le envié, y Luna me ha escrito tambien. Mis padres se irán todo ese fin de semana a una conferencia en Paris, pero no estoy de humor como para ir. Y... nada mas.- Concluyó Hermione, que miraba distraídamente las casas de la calle que transitaban.- Tu... ¿hablaste con alguien?
- Fui a ver al Señor Weasley al ministerio.- Dirigió una rápida mirada a su mejor amiga, y le pareció notar que el rostro de ella se ensombrecía un poco.- Quería saber como debía hacer para conectar la Red electrica en la mansión, y preguntarle si sabía algo de... de los Dursley. Estuvimos charlando un rato de todo, y... bueno, ni él ni la Sra. Weasley estan enfadados con nosotros. Según él, lo que pase entre sus hijos y nosotros es... cosa nuestra. Que nos quieren demasiado como para dejar de hablarnos por... esta pelea con Ron y Ginny.- Hizo una pausa esperando que Hermione dijera algo, pero la chica miraba a otro lado, como si no estuviera pestando atención a lo que Harry le decía.- Yo creo... que estaría bien mantener conversación con ellos porque... bueno, han sido muy amables con nosotros todos estos años...nos han tratado como si fueramos sus hijos, y nunca pidieron nada a cambio. Me parece algo idiota dejar de hablarles por mucho que no tengamos dialogo con sus hijos. Ellos... no tienen la culpa. ¿Me... me estas escuchando?- Preguntó Harry un poco cansado ya de la aparente falta de interés de Hermione sobre ese tema.
- Por supuesto que te estoy escuchando.- Contestó esta mirándolo.- Es solo que a la ves estoy evaluando la situación.
- Y... llegas a alguna conclusión?
- Bueno... estoy de acuerdo contigo. No podemos dejar de hablarles. Seria una enorme falta de respeto, y no podría vivir con ese cargo de conciencia. Sin embargo... esto me hace reflexionar sobre... otra cosa.- Dijo Hermione misteriosamente.
- ¿podrías ser un poco más específica?- Indagó Harry
- Es que... bueno, hace un mes que no tenemos contacto ni con Ginny ni con Ron. Después de la Vociferadora, nunca mas supimos nada de ellos. Corrígeme si me equivoco.- Agregó Hermione.
- No... lo que dices es... dolorosamente cierto.
- A lo que voy es que no creo que ellos sean los primeros en ceder. Tu los conoces tanto como yo. Y no se... si vale la pena sacrificar la relación que tenemos con ellos desde hace siete años por una simple pelea.- concluyó Hermione, y miró a Harry. El muchacho le devolvió la mirada un segundo, y no contuvo el impulso de abrazar a su amiga, puesto que , aunque ella tratara de evitarlo, su cara estaba repleta de una evidente aflicción.
- ¿sugieres que demos el primer paso? ¿Qué cedamos nosotros ante... los caprichos de ellos?- Preguntó Harry tratando de no alterar la vos, puesto que no le agradaba para nada la idea.
- Sugiero que de a poco tratemos de recuperar lo perdido.- Dijo Hermione, retirándole la mirada al muchacho, puesto que había entendido que a su amigo no le atraía su idea.
- ¿Entiendes realmente lo que eso significa? ¡Hermione, vamos utiliza tu inteligencia! Lo he pensado miles de veces, y no creo que Ronald quiera volver a ver nuestros rostros a menos que halla una sortija en tu dedo que él te halla regalado.- Contestó Harry un poco exaltado, y Hermione soltó su brazo.
- ¡Yo también lo he pensado una y un millón de veces no creas que no lo he hecho! ¡Sabes perfectamente que no hago nada sin pensarlo cien veces! ¡Pero los extraño Harry! ¡Tu debes de extrañarlos también! ¡Por mucho que ame tu compañía, o que nos llevemos bien, no podrás negarme que los extrañas!- Dijo Hermione, y soltó una o dos lágrimas. Harry se paró en seco, tratando de mantener la compostura.
- Los extraño, si. No voy a negártelo, sería una idiotez de mi parte. Pero... no es ni la mínima parte de lo que pensé que los extrañaría.- Se acercó Hermione y le tomó la mano, tratando de mirarla a los ojos.- Vamos Hermione... te lo diré por última vez. Las cosas están como están por algo. Estoy aquí contigo, y por ti. Si quieres que volvamos a hablarles, perfecto, pero es tu decisión. Sólo piensa que... bueno, en algún sentido te maltrataron.- Dicho esto, comenzaron a caminar en silencio.
Subieron al tren y se sentaron en el primer vagón. Los pasajeros miraban extrañados la bolsa que Harry llevaba, ya que por momentos emitía débiles sonidos, o pequeñas bocanadas de humo. Hermione permanecía en silencio, mirando por la ventana como la estación de tren se perdía en la distancia, y ahora las casa se veían cada ves mas pequeñas y lejanas. Harry también miraba a la ventana, pero como una excusa para, de ves en cuando, mirar a su mejor amiga esperando que esta reaccione. De pronto, ella volvió a tomarlo del brazo, y apoyó su cabeza en el hombro del muchacho, dejando escapar algunas lágrimas.
- Gracias.- Le dijo.
Harry esperó unos momentos a que ella agregara algo mas, pero en vistas de que volverían a sumirse en el silencio, le dijo sonriendo:
- Oh... bien, me encanta que seas tan específica.-
- Gracias por... cuidarme. Por preocuparte por mi.- continuó la muchacha.-
- De nada. Es... bueno, es un placer para mi.
- ¿Puedo... preguntarte algo?- Dijo Hermione mirándolo ahora.
- ¿Será una de esas preguntas incómodas que no podré responder, o algo relacionado al colegio que de seguro tampoco recordaré?- Indagó el sonriendo.
- Es una de esas preguntas que si no respondes, no me enfadaré contigo.- dijo simplemente la chica.
- Bueno, pregúntame.- contestó él.
- ¿Amas a Ginny aún?- Preguntó Hermione.
- No. Desde hace tiempo que no la amo. Y es por eso que no... no la extraño lo que debería.- Contestó él luego de unos momentos.
- ¿Es... por mi culpa que dejaste de amarla? Quiero decir... por la pelea y todo eso.
- No es tu culpa, porque la pelea no fue tu culpa. Ya te lo dije, fuiste uno de los... factores pero no el único. Sus actitudes... me molestaban desde antes de todo eso. Ya te lo había dicho también. Son muchas cosas.


Continuara...


By La Belu Punchy!!!! ^^

miércoles, 2 de enero de 2008

Fin Capitulo 7 y comienzo del 8 (Spoilersssss!!!!!!!)


Iban del brazo puesto que Hermione aun estaba un poco mareada, y en cuanto pisaron el jardín, la señora Weasley salió a su encuentro.
- ¡Que bueno que han podido venir!- Dicho esto, les dio un beso en la mejilla a cada uno.- Hermione, cariño, estás algo pálida... ¿estás enferma? ¿Qué te ocurrió en la frente?
- Nada tube un pequeño accidente esta mañana. Aun estoy un poco mareada, pero nada que me impida tomar un buen te y comer algunos panecillos de anís que le salen tan ricos a usted.- Contestó Hermione con una sonrisa.
Se dirigieron al interior de la casa, y se encontraron con Neville y Luna en la cocina. Después de intercambiar amistosos saludos, se sentaron a esperar que la Sra. Weasley despertara a los agasajados de la siesta, puesto que ni Ginny ni Ron tenían conocimiento de la visita de sus amigos.
Luego de unos instantes, los dos pelirrojos aparecieron en la habitación, con caras de suma extrañeza. Ginny corrió hacia Harry y le dio un fuerte beso que tomó por desprevenido al muchacho, y después saludó cariñosamente a Neville y a Luna, y solamente le tendió la mano a Hermione. La castaña la miró con un dejo de tristeza, pero permaneció sentada sin hacer acotaciones. Ron, por su parte, se acercó a ella y dudó un instante. Luego le dio un beso en la mejilla y sus orejas tomaron un color rojo sangre. Hermione le sonrió timidamente, y por algún extraño motivo, intercambió una mirada con Harry que el muchacho no supo interpretar.
- Me encanta tu remera Hermione. Es realmente muy bonita. Muy personal.- Dijo Luna rompiendo el silencio del que, probablemente, no se había ni persacatado.
- ¡Gracias Luna! Me la... me la regalo Harry.- contestó Hermione terminando casi en un susurro. En aquel instante, tanto Ron como Ginny miraron al moreno.
- ¿Se han visto ustedes en estos dias?- Preguntó la pelirroja.
- Si. Fui a conocer a los padres de Hermione. Es que estaba bastante aburrido en la mansión y ella me lo propuso. Así que fui a Londres y bueno... le debía el regalo de navidad.- Contestó Harry hablando muy rápido y sin mirar a su novia. Pensó entonces que más tarde se enojaría con Hermione por su sinceridad, pero que ese momento la chica presentaba una mirada muy triste como para hacerle algún reclamo.
- Que... interesante.- Dijo Ron.- ¿Cómo están tus padres?
- Fascinados. A decir verdad, han tomado todo mucho mejor de lo que yo esperaba. Pero ahora estan con mucho trabajo, asi que me la paso sola en mi casa.- Contestó la muchacha mirando con una sonrisa a Ron, sonrisa que él no le devolvió. A decir verdad, ni siquiera la miraba. Hermione volvió a bajar la cabeza con gesto triste. El pequeño volcán que se había formado en el pecho de Harry en aquellos días de enfado hacia su mejor amigo estaba pronto a hacer erupción, y se alegró bastante cuando decidieron salir a caminar en vez de quedarse alli sentados compartiendo sus miserias. - Harry aprovecho el momento de desconcierto del resto, y tomó por un segundo la mano de Hermione para darle un apretón. Esta le sonrió sin siquiera mirarlo, y Harry pensó que la muchacha estallaría en llanto en cualquier momento.
Salieron a los jardines bañados por el sol otoñal. Neville aun estaba con muletas, puesto que no se había recuperado del todo de su lesión. Así que él y Luna iban más despacio, y esta le relataba una fascinante historia sobre una lucha de hipogrifos que había presenciado de pequeña. Ginny había tomado a Harry de la mano, y le estaba contando de sus vacaciones, pero Harry no le escuchaba: Ron y Hermione les habían sacado mucha ventaja, y de un momento a otro, se metieron en el bosque que había a un costado del camino. Ni Ginny ni Neville ni Luna se percataron de aquello, puesto que todos estaban muy ocupados en sus conversaciones, pero Harry aprovechó la distracción de sus amigos, y los condujo hasta el bosque sin que ellos se dieran cuenta. Un pequeño sendero se filtraba entre los árboles, y comenzaron a caminarlo. Luna y Neville ya los habían alcanzado, y ahora hablaban con Ginny de lo que sería el próximo año escolar con McGonaggall como directora. Harry estaba altamente concentrado tratando de escuchar las voces de sus dos mejores amigos. Queria... necesitaba saber que era lo que estaba pasando. Ahora él era el que se había adelantado, despues de que disimuladamente se había soltado del brazo de Ginny. Se adelantó dos metros, tres, cuatro, dobló y ya no los veía, iba prácticamente corriendo. Sintió que Ginny lo llamaba, pero no respondió. Tenía que encontrarlos, era la unica manera de enterarse de lo que estaba pasando. Hermione le contaría, estaba seguro de eso, pero si podía verlo por si mismo sería mucho mejor. Y entonces, los oyó.
- Yo no se que es lo que quieres que haga Ronald, estoy cansada de tener que descifrarte para saber que es lo que pretendes de mi.- la vos de Hermione estaba cargada de angustia, y tenía un tono suplicante que a Harry le revolvió el estómago. Nadie se merecía tener que suplicarle asi a una persona. Harry se adentró más en el bosque, y vió un claro en el cual sus dos amigos estaban parados. Ron le daba la espalda a Hermione, y esta tenía el rostro bañado en lágrimas.
- ¿Qué pretendo? Que me seas sincera, eso quiero. ¡Claro no tienes tiempo para ocuparte de mi pero para andar de compras del brazo con Harry te sobra!- Contestó Ron furioso.
- ¡No metas a Harry en esto! Él fue el único que se preocupó por mi en estos días.- Dijo Hermione más furiosa aun.
- Claro, el perfecto Harry Potter, defensor de las mujeres. Yo no lo meto en esto, ¡tu lo haces al buscarlo siempre a él, al correr hacia él en ves de venir por mi!
- No voy a estar persiguiéndote Ronald Weasley. Que el me respete mas que tu no es su culpa, en todo caso, es la tuya. Yo no voy a tomar más iniciativas, eres tu el que debe jugársela ahora.
- Escúchame bien. Te hemos acostumbrado a que siempre tienes la razón y nadie puede contradecirte.- Ron se fue acercando y la tomó fuertemente por el brazo, haciendo que Hermione de callara, puesto que ya estaba dispuesta a replicar.- Lo único que pienso decirte es que no ganaras esta discusión.
- Eres tu el que discute! Solo te pido que me digas que es lo que quieres, y metes a Harry en esto. Te diré una cosa: ¡Trágate tus estúpidos celos, estoy harta de ellos! Basta de hacerte la victima, y por una ves en tu vida decide realmente que es lo que quieres. He dejado un montón de cosas por ti, pero no dejare a mi mejor amigo por tu autoestima bajo. ¡Yo no soy un premio que hay que ganar, no soy una copa de Quiddich o algo por el estilo! Soy una persona Ronald, una que sufre tanto como tu o como cualquiera. ¡Y si esto fuera una competencia, comportándote de esta manera llevas todas las de perder conmigo!
- Muy bien... muy bien. Quédate con tu tonto Harry Potter. Quiérelo, cásate con él. Pero por si no te has dado cuenta no eres para nada parecida a las chicas que él frecuenta.
- ¿Qué es lo que estas queriendo decirme?- Dijo Hermione, y nuevas lágrimas saltaron de sus ojos.
- Bueno que no tienes precisamente la... altura a la que Harry está acostumbrado.-
Harry no aguantó mas y saltó de los arbustos donde estaba escondido. Ron se sobresaltó y soltó a Hermione. Harry se metió entre ambos, y apuntando a Ron con su varita, le dijo con la vos mas amenazadora del mundo:
- Nunca... nunca mas trates asi a nadie. En especial a Hermione.-
- No te metas en esto Potter.- Contestó Ron, mirando preocupado la varita, y buscando la suya en vano: la había dejado en su habitación. Hermione lloraba desconsoladamente, y aunque Harry no la veía porque estaba de espaldas a ella, sintió como la chica se fue acercando, hasta aparecer a su lado.
- Basta Ronald. Terminemos con esto. Si hay alguien que arruinó todo fui yo. Has lo que quieras con tu vida, y llámame cuando me necesites.- Se secó las lágrimas y agarró su varita. Harry comprendió al instante lo que la chica iba a hacer. Tomó su mano antes de que ella pudiera soltarse, y desaparecieron.
Segundos mas tarde, estaban en la terraza de la residencia Granger. Hermione lloraba de una manera en la que Harry nunca la había visto. Se acercó y la abrazó lo mas fuerte que pudo. No sabía que decirle, o si decirle algo. Si quedarse ahí parado abrazandola, o si soltarla y dejarla sola.
- Herms... por favor deja de llorar. No... no puedo verte asi.- Le daban ganas de llorar a él al verla sufrir de esa manera.
- No tienes... no tienes que esta aquí Harry no debes involucrarte más de lo que... de lo que ya lo hiciste.- la chica se soltó de Harry y se puso de espaldas a él.- Ron es tu mejor amigo y pelearse con él por esto sería... una insensatez. En cinco segundos te arrepentiras de lo que acabas de hacer y te enfrentaras con la realidad de que si no corres ahora a pedirle disculpas, nunca mas te perdonará.
- No digas tonterías. Estoy aquí contigo. No me arrepiento de estar aquí. Es en este sitio, a tu lado, donde realmente debo de estar. Dejame por una vez en la vida demostrar que haría lo que sea por ti, que sacrificaria las cosas como tu lo hiciste.- Harry la tomó por los hombros y la giró para poer verla a los ojos.- Haré lo que quieras, loque sea si me prometes que dejarás de llorar. ¿Quieres que te cante una canción, que te lea un libro, que... veamos una película? Nunca leí Historia de Hogwarts podríamos empezar ahora, no tengo nada mejor que hacer.
Hermione levantó la vista y miró a Harry a los ojos, este seguía proponiendo un millón de cosas que a la chica le interesaban, pero ella no le prestaba atención. Ahí estaba Harry Potter... pero no el Harry Potter que todo el mundo conocía, no el salvador del mundo mágico, ni el niño que vivió. Ahí estaba su mejor amigo, ese que sólo ella conocía de esa manera. Se sintió feliz, muy feliz, y no pudo reprimir el impulso de abrazarlo. Pasó sus manos alrededor de la cintura del muchacho, y apoyó su cara en tu pecho.
- Limítate a abrazarme.- dijo la muchacha, ante la cara de incertidumbre de Harry. Y agregó.- No prometo dejar de llorar, sabes como soy en estas cosas.
- El simple hecho de que me dejes quedarme, ya es un avance.- contestó el muchacho, y la rodeó con los brazos también.



Capitulo 8: ira pelirroja.

Lo primero que sintió Harry al despertar fue una suave brisa en su brazo, y un aroma floral que le llenó los pulmones. Abrió los ojos, y divisó una cabellera castaña apoyada en su pecho. Estaban en el living de los Granger, y se habían quedado dormidos en el sillón, mirando una película. Harry miró el rostro de su mejor amiga que dormía recostada en su pecho. La brisa que sentía era la respiración de ella. Sus ojos estaban hinchados después de haberse pasado el día anterior llorando, y la chica se sonreía en sueños. Harry se dio cuenta de que tenía muchas ganas de ir al baño, pero no quería despertarla. Así que con todo el amor del mundo, lentamente la fue recostando en el sillón. Miró su reloj, y vio que eran las once de la mañana. Pensó entonces en los Sres. Granger, que estaban en una conferencia y volvían al mediodía, y se dio cuenta de que eso había sido un punto a favor. Cuando volvió del baño, Hermione aun dormía, por lo que Harry se sentó a ver televisión.
La muchacha despertó, y vio a Harry sentado en el piso, al lado del sillón. Este no se había dado cuenta de que ella ya estaba despierta, y miraba con interés un programa de deportes. Hermione se quedó unos instantes mirándolo, hasta que decidió que no se aguantaba más las ganas de hablar con su mejor amigo. Entonces se dio cuenta de que no sabía que decirle. Se sintió muy avergonzada por lo que había ocurrido el día anterior, puesto que a ella no le gustaba que la gente la viera llorar. Y entonces recordó las veces en que ella había consolado a Harry, en que lo había acompañado, y sintió por primera ves que lo merecía, que merecía que el muchacho estuviera ahí con ella. Sintió como una especie de orgullo que la hizo sonreír, y posó su mano en el hombro de Harry, quien se sobresaltó.
- Buenos días. Veo que estás de mejor humor.- contestó el muchacho al ver que ella sonreía.
- Gracias a ti. Te prepararé el desayuno.- Dijo Hermione, y se incorporó.
- Estaba pensando en que podríamos salir. No se ir a dar una vuelta al parque o algo asi.
- Bueno si es lo que quieres, iremos. Hay uno muy lindo por esta zona.- dicho esto, se metió en la cocina. Harry se desperezó, y se dirigió a la cocina para ayudarla. De pronto, una lechuza entró volando por la ventana, y dejó un sobre rojo sobre la mesita del living. Harry y Hermione la miraron extrañados, y cuando se acercaron mas, se dieron cuenta de que no era nada más ni nada menos que una Vociferadora. En cuanto se dio cuenta, Harry corrió para tomarla antes de que esta comenzara a hablar sola, pero no llego a tiempo, por lo que la carta comenzó a gritar.
- ¡QUE HAS HECHO HARRY JAMES POTTER! ¿COMO TE ATREVES A INSULTAR ASI A MI HERMANO EN MI PROPIA CASA?- No hizo falta mucha investigación para darse cuenta de que la carta provenía de Ginny.- Y POR SI FUERA POCO POR ESA SANGRE SUCIA DE LA GRANGER. ME HAS DESILUSIONADO COMPLETAMENTE, Y PASARÁN SIGLOS HASTA QUE YO O MI HERMANO TE PERDONEMOS.- el sobre explotó, y Harry de acercó para limpiar la mesa. Tomó las cenizas, y al darse vuelta vio una nube castaña que se dirigía rápidamente a su habitación. Previendo lo que sería una nube de lágrimas por parte de su mejor amiga. Harry caminó lentamente hasta la habitación de Hermione, quien asotó la puerta. El muchacho tocó, y esperó en vano la respuesta de su mejor amiga para dejarlo pasar.
- Por favor Hermione déjame entrar o... o sal de ahí. O solo deja de llorar.- Harry escuchaba los sollozos que se filtraban por la puerta. Hermione no contestaba, y el estaba entrando a desesperarse. Tomó su varita y abrió la puerta, y se encontró a la chica tirada en su cama, llorando desconsoladamente. Se acercó despacio, y se sentó a su lado en la cama.
- Vete ya de aquí. Ha sido un error enorme por mi parte dejar que te quedes. He arruinado tu amistad con las dos personas que mas quieres en el mundo, y eso nunca me lo perdonaré. Ya basta quiero estar sola, sola. No quiero ver a nadie, no quiero que me molesten.



Continuara...


By La Belu Punchy!!! ^^