lunes, 31 de marzo de 2008

Fin del capitulo 14... Comienzo del 15...



- ¿Sabes? Me encantaría saber que tengo que hacer para demostrarte que... te quiero y que me preocupo por ti.- murmuró con cierto nerviosismo, bajando su mirada a sus pies. A Hermione el libro se le calló de la mano con la que lo tenía sujetado, y terminó en el suelo provocando un ruido seco. Crookshanks se sobresaltó. Harry volvió a mirarla, y descubrió que ella sonreía.
- Decírmelo, en primer lugar.- susurró Hermione, mirándolo radiante, tratando de aparentar indiferencia. Pero le era imposible. Harry se acercó a la cama, y se sentó a su lado.
- ¿Hace falta que te lo diga?- preguntó extrañado el muchacho.
- ¡Por supuesto que si! ¿Cómo quieres que lo sepa si no? No se Legeremancia.- respondió ella.
- Bien. Bueno yo... pensé que no hacía falta. Después de todo, tu tampoco me haz dicho que... que me quieres, o que me amas.- dijo él, convencido de que ese sería argumento suficiente.
- Si vas a esperar a que yo tome todas las iniciativas, esto nunca va a funcionar. Al menos como... pretendemos ahora que funcione.- contestó la chica con tono de reproche.
- No quise decir eso. Igualmente, tienes razón. Como generalmente la tienes.- dijo Harry tratando de encaminar aquel asunto hacia una reconciliación.
- Si tu lo dices.- contestó la chica, y tomó el libro del suelo, puesto que pensó que con eso culminaba la conversación. Harry le sacó el libro de las manos.
- Te diré ahora que te amo porque necesitas saberlo, y necesito decirlo. Así que hagamos de cuenta que toda la conversación anterior nunca existió. Toma el libro,- le dijo, y lo puso de nuevo en sus manos,- yo saldré de la habitación y volveré a entrar, como si no nos hubiéramos visto en todo el día. ¿Está bien?- preguntó. Hermione asintió sonriendo, y volvió a mirar el libro. Harry se paró y caminó hasta la puerta, salió, contó hasta cinco, y volvió a entrar.
- Buenos días Srita. Granger.- Le dijo, sentándose en la cama.
- Buenos días, Sr. Potter.- contestó ella, cerrando el libro y mirando al chico.
- ¿Sabe que? Esta mañana, cuando me desperté, me di cuenta que el primer y único rostro que quería ver durante el resto del día era el suyo. O, a lo sumo, el de su gato.- dijo Harry con un tono parecido al que Ernie o Percy solían usar.
- No sabe cuánto me halagan sus palabras. ¿Y a que se debe todo esto?- preguntó Hermione.
- Simplemente es que me he dado cuenta de cuanto la amo en el día de hoy. Y quería hacérselo saber.- respondió el chico, acercándose más.
- ¿Solamente el día de hoy?- indagó ella con cara triste.
- ¡Oh no se preocupe! Estoy seguro de que esto volverá a ocurrir mañana y pasado también. Seguramente, hasta el día en que me muera.- contestó Harry entrelazando sus dedos con los de Hermione.
- Debo decirle, Sr. Potter, que estaré encantada de corresponderle. Hoy, mañana, y hasta el día que me muera.- murmuró la chica. Harry se acercó más y la besó. No recordaba en su vida haberse sentido más feliz que en ese momento. Por un rato, sólo se sintió el ruido de la lluvia, y los vanos maullidos del gato para llamar la atención.
- ¿He podido convencerte?- preguntó Harry momentos después.
- No seré la Sra. Potter... pero estás encaminado.- respondió ella, apoyando su cara en el pecho del chico.
- Bueno, casi Sra. Potter, me marcharé ahora a prepararle algo para que coma.- contestó Sonriendo Harry, e intentó pararse, pero Hermione lo retuvo.
- ¿De veras quieres irte, casi Sr. Granger?- indagó Hermione.
- Eso no estaba en el contrato.- respondió el chico, extrañado.
- Quédate, y lo discutiremos.- le dijo ella, y volvió a besarlo.

Capítulo quince: ¿recompensa?

La casa era un desastre. Cualquiera que la viera sin detenerse mucho, diría que una bomba había estallado en ella o , al menos, en el comedor. La larga mesa estaba repleta de libros, pergaminos y apuntes de letra rápida y apretada. Plumas viejas, recipientes de comida, botellas de cerveza de manteca y un gato, reposaban sobre la misma de manera desordenada, como si los hubieran arrojado para ahorrar tiempo. La luz que penetraba en la cocina indicaba que, como mínimo, debía de ser mediodía. El gato color canela se desperezó, y miró con ojos somnolientos la habitación, en busca de alguien que le rasque detrás de las orejas. Caminó por sobre los libros, los apuntes, y la basura, olfateando, hasta que sintió el inconfundible perfume de su ama. Se bajó de la mesa y se deslizó hasta el sillón, donde ésta dormía con la cabeza caída sobre su propio hombro. Saltó al regazo de la chica, y se acurrucó en el , esperando sus caricias. Pero su ama parecía no estar ni enterada de sus reclamos de cariño. En eso, un chico moreno entraba a la cocina secándose la cabeza con una toalla.


Continuara...



By La Belu Punchii!!! ^^

viernes, 28 de marzo de 2008

Continuamos Cap. 14... Doble Fragmento...


- Her... Hermione está con fiebre, no se que es lo que tiene. Me envió aquí porque... ella está viviendo conmigo por unos días, y yo no tengo medicamentos. Me dijo que sus padres de seguro iban a tener.- explicó el muchacho rápidamente, puesto que quería volver lo antes posible al numero doce, primero porque quería ver como seguía Hermione, y segundo porque se sentía incómodo mostrando su pijama.
La secretaria tomó el teléfono, marcó un numero, y esperó.
- Jane,- dijo unos momentos después.- Harry está aquí. Dice que tu hija está con fiebre y que lo envió a buscar medicinas. ¿Lo hago pasar? Está bien.- colgó el telefono, y señaló la puerta a su izquierda.
- Gracias.- murmuró Harry, y se encaminó hacia el lugar que le señalaban. Abrió la puerta, y se encontró con un pequeño corredor que conducía a tres puertas. Dos de ellas tenían letreros dorados que decían “Dra. Jane Granger” y “Dr. Lucas Granger”. Antes de que pudiera tocar alguna de las puertas, la Sra. Granger salió de una de ellas. Harry, quien se esperaba como mínimo una cálida bienvenida o un preocupado interrogatorio, se asombró cuando la mujer lo saludó con frialdad, y se movió para hacerlo pasar.
- ¿cuánta fiebre tiene?- preguntó, sin mirar al muchacho, y hurgando en un cajón. Harry pensó en responderle “mucha”, pero algo le dijo que a la mujer no le agradaría.
- No... lo se.- contestó apenado. La frialdad y el aparente desinterés con que la Sra. Granger lo trataba lo habían dejado perplejo.
- Esto bastará. Una cada cuatro horas hasta que la fiebre le baje, y después cada ocho durante dos días.- dijo la dentista, entregándole al muchacho unas píldoras amarillas.- Mandale mis saludos. Y dile que me debe una charla.- agregó, abriendo la puerta para que Harry salga.
- Lo... lo haré. Saludos al Sr. Granger.- contestó Harry, y salió de la habitación rápidamente. Cuando escuchó que la Sra. Granger cerraba la puerta, miró a los dos lados del pasillo y desapareció, para aparecerse segundos después en la habitación donde Hermione leía un libro.
- ¿Cómo te fue?- preguntó sonriendo la chica, cerrando el libro y examinando la cara de Harry.-
- ¿Qué ocurrió?- indagó, al ver el rostro preocupado de éste.
- Eso mismo me pregunto.- respondió dejando las píldoras en la mesa de luz, y llenando el vaso que Hermione había dejado en ella de agua, para que pudiera tomar el medicamento.- ¿Tu... discutiste o algo con tu madre?- dijo, dándole el vaso y una de las píldoras. Hermione esperó a terminar de tragar para contestar.
- ¿Te ha dicho algo?- preguntó la chica, volviendo a poner el vaso en la mesa.
- No. No, solo me trato... con frialdad. No es común en tu madre. Es igual que tu en ese sentido.- explicó Harry
- Si tienes razón. Es igual que yo. Te amaremos siempre que estemos de buen humor.- respondió Hermione sonriendo. Harry la miró con el entrecejo fruncido, esperando a que la chica le explique que estaba pasando.
- ¿Y bien?- le dijo, expectante.
- ¿Qué?- contestó la chica sin mirarlo, jugando con Crookshanks.
- ¿Vas a decirme que pasó con tu madre?
- No es nada, no debes preocuparte. Le... dije algo, que no le agradó.- respondió Hermione sin mirarlo todavía. Harry la miró esperando que ella continúe, pero al ver que la chica no pretendía contarle más que eso, se limitó a acomodarle las almohadas y a acercar con su varita el sillón que había en el otro extremo de la habitación. Se sentó en él, y tomó una de las manos de la chica para acariciarla. Ella le sonrió, y se acostó de costado para quedar frente a él. Pasaron algunos minutos en silencio, mirándose, mientras que el gato trataba en vano de llamar la atención.
- ¿Recuerdas la primera vez que nos vimos?- preguntó Harry a la chica, tratando de cambiar de tema.
- Si. Neville había perdido a Trevor en el tren hacia Hogwarts. Entré en tu compartimiento, donde estabas comiendo ranas de chocolate con Ron. Enseguida comencé a hablarte al darme cuenta de quien eras. Debo haber parecido insoportable.- dijo Hermione riendo. Harry también comenzó a reir.
- Recordaré ese día por siempre. Ahí estabas, con tu pelo enredado y tu aspecto de mandona, diciendo que sabías mas de mi que yo mismo. Y lo peor era que tenías razon. Hasta creo que hoy, siete años después, sabes mas de mi que yo mismo.- siguieron riendo ante las declaraciones del joven. Harry miraba atentamente a Hermione, que se desternillaba de la risa en su cama, y se dio cuenta de lo mucho que amaba verla reír, de lo hermosa que era cuando estaba feliz. La chica se secó unas lágrimas que habían brotado de sus ojos producto de la risa, y Harry agregó: -Recuerdo que dijiste... que si tu hubieras aparecido en los libros, no habrías descansado hasta leerlos todos. Seguramente en unos años, aparezcas en muchos. Igualmente, leiste toda la biblioteca de Hogwarts, aun cuando no salías en ninguno de los libros.- la chica seguía riendo, mientras asentía con la cabeza.
- Con lo que haz dicho, en otro tiempo bastante lejano, me habrías ofendido. Hoy, lo tomo como un cumplido.- le respondió, y lo besó.
- Eso es porque sabes que te aprecio y que sería incapaz de hacerte algún daño.- contestó él. La chica le echo una mirada de incredulidad, y comenzaron a reir de nuevo.
- Voy a reconocerte que era mandona, eso no puedo negártelo. Y algo insoportable. Pero siempre me... llamaste la atención. Quería ser tu amiga desde el momento en que te vi en ese compartimiento. No lo se... sentía que... eras parecido a mi. No sabría explicártelo.- explicó Hermione cerrando los ojos. Le dolía la cabeza.
- Por cierto,- dijo el muchacho recordando de repente la escena de la mañana,- ¿cómo es eso de que no eres la Sra. Potter? ¿Qué acaso eres la... Sra. Krum o McLaggen?- indagó, haciéndose el ofendido.
- Para nada. Y nunca en tu vida vuelvas a nombrar a ese idiota. A McLaggen, quise decir.- Dicho esto, Harry sonrió.- Seré simplemente la Srita. Granger hasta que me case con quien corresponda. Si ese eres tu, pues bien, recién entonces seré la Señora Potter con todas las letras.- respondió. Harry la miró receloso, y antes de que pudiera decir nada, Hermione agregó.- Además... ni siquiera somos novios.
- No me vengas con esa tontería,- contestó el muchacho,- ¿qué somos si no? ¿Hermanos? ¿Amigos? Porque tengo entendido que, en ninguno de los dos casos, se besan al menos. Y a ti si que te gusta besarme.- respondió, sacándole la lengua.
- Eres muy idiota cuando quieres.- le dijo ella, y volvió a abrir su libro, dejándole en claro a Harry que no tenía ganas de hablar con él. El muchacho debatió consigo mismo unos instantes, intentando descifrar de que manera encarar aquella situación. Se encaminó hasta la puerta, y cuando llegó al umbral, se dio vuelta para mirar a Hermione, quien había vuelto a la lectura, y a acariciar a su gato distraídamente, aunque en realidad, estaba más que pendiente de los movimientos de Harry. El chico suspiró.


Continuara...

By La Belu Punchii!!! ^^

jueves, 27 de marzo de 2008

Fin Capitulo 13 y comienzo del 14... Dedicado a una de nuestras fervientes lectoras y amiga... Blanca =)


Oh... esta bien. Y... ¿Qué vamos a hacer ahora?- preguntó Harry.
- Lo mismo que hacemos desde hace años, solo que un poco diferente.- contestó sonriendo Hermione.
- Me parece bien. Perfecto.- asintió el chico.- Y, dígame Srita. Granger... ¿quiere que prepare algún otro manjar? ¿Qué le lea un libro? ¿Qué vallamos a la playa?- Preguntó, tomándola de las manos.
- La verdad es que tenía pensado... quedarme un rato mas aquí, contigo. Si es que no tienes nada mejor que hacer.- respondió ella, entrelazando sus dedos con los del muchacho.
- Créeme, que no hay otro lugar en el universo en que quisiera estar mas que aquí.- Contestó sonriendo, y la besó nuevamente.
Ese era el principio de sus nuevas vidas. Y, mientras el sol de la mañana entraba por las nuevas ventanas a la cocina, mientras que Teddy bailaba en su silla al compás de su programa de TV, mientras que cientos de personas se despertaban para salir a sus respectivos trabajos, y otras tantas recién se acostaban a dormir, Harry James Potter y Hermione Jane Granger se dedicaron a quererse todo lo que no se habían querido en siete años. Y el mundo entero ignoraba que, en ese momento, eran los dos chicos mas felices del universo.

Capítulo catorce: Señor y Señora Potter.

La lluvia azotaba las ventanas del número doce. En el interior, una chica de unos diecisiete años se arropaba en su cama, muerta de frío. Su cabello castaño estaba peinado con un lazo verde, y cerraba los ojos con expresión de dolor. Una tenue luz penetraba por las rendijas de la ventana cuando Hermione se despertó. Se sentía pésimo. Se tapó con la cobija hasta arriba de la cabeza, y los libros que reposaban sobre la cama cayeron al piso provocando un ruido seco. Oyó entonces que la puerta de la habitación se abría, y sonrió.
- ¿Está despierta Sra. Potter?- Murmuró la voz de Harry desde el umbral de la puerta.
- No me llames Sra. Potter, porque aun no lo soy. Y creo que estoy enferma.- respondió Hermione sin sacarse las sábanas.
- ¿Enferma? ¿Qué tienes?- Preguntó el muchacho, y la chica sintió que la cama se undía por el peso de él. Se destapó la cara, y vió al chico de ojos verdes y pelo alborotado sentado a su lado en la cama.
- No lo se. Creo que es una gripe.- contestó la chica. Harry se acercó y le dio un beso en la frente. Hermione sonrió.- ¿Tiene algo para la fiebre Sr. Potter?
- No tengo medicamentos.- Dijo el chico apenado, mientras le acariciaba el pelo con gesto preocupado.
- Puedes pedirle a mi madre.- contestó Hermione en un bostezo. Se sentía realmente mal, pero no quería preocupar a Harry. Cerró los ojos. El chico la besó, y antes de que los volviera a abrir, sintió que el peso desaparecía de la cama.- Cámbiate primero, deberás aparecerte en el consultorio...- Agregó, pero al abrir los ojos, Harry ya no estaba. Sonrió al pensar el susto que se llevaría el muchacho, y se acomodó de nuevo en la cama, mientras acariciaba a su gato que acababa de acurrucarse a su lado.

A pocos kilómetros de distancia, un chico apareció de la nada en la cocina de la familia Granger. Las luces de toda la casa estaban apagadas, y Harry se dio cuenta de que no había nadie allí. Miró el reloj que reposaba sobre la chimenea. Eran las diez de la mañana, y los Sres. Granger debían de estar atendiendo el consultorio. Bajó las escaleras hasta la planta baja, y tocó el timbre del portero eléctrico.
- ¿Quien es? – resonó una vos malhumorada desde el parlante.
- Soy... Harry Potter. Necesito ver a alguno de los Sres. Granger de inmediato. Soy... el... amigo de Hermione, ella está enferma...- antes de que pudiera seguir explicándose, una especie de chicharra eléctrica sonó en la cerradura, y la puerta se abrió. Harry entró entonces en una especie de lobby, lleno de cómodos sillones que daban a la calle. La misma vos que había sentido en el portero lo sacó de su asombro.
- ¿Quién dices que eres?- Preguntó con vos aburrida una señora pequeña y flacucha que lo miraba desde un escritorio en el otro extremo de la habitación. Lo examinaba con sus anteojos como si le hubieran pedido que emitiera un juicio sobre el aspecto del muchacho. Harry calló en la cuenta de que estaba en pijama, y se sonrojó muchísimo.
- Soy Harry Potter, el mejor amigo de Hermione. No se si la conoce, es la hija de... los doctores.- contestó casi murmurando y tratando de ocultar en vano su vestimenta.
- ¿Qué si la conozco? Oh muchacho no te imaginas como. La vi dar sus primeros pasos en esta misma habitación. Así que te eres el famoso amigo de Hermione. EL Harry.- dijo la señora, y le echo una elocuente mirada.- ¿Y para que quieres ver al Doctor?


Continuara...



By La Belu Punchi!!! ^^

miércoles, 26 de marzo de 2008

Perdon por demorar... voy a tratar de mantener la frecuencia... CONTINUAMOS CAPITULO 13...


- De más está decir que si fuera una niña, quedarían comprometidos al instante.- agregó la Sra. Tonks riendo.- Ahora que lo tienes entretenido, voy a echarle un vistaso al tapete del segundo piso. ¿Sigue ahí no?
- Por supuesto. No hubo manera de sacarlo..- contestó Harry con disgusto.
- Lo imaginé. Supongo que a mi primo Sirius no le gustaba para nada.- dijo sonriendo.
- Esta en lo cierto.- respondió Harry.
- Yo... emm... voy a... tomar aire fresco. Si, eso voy a hacer.- dijo Hagrid, y cuando pasó por al lado de Harry le guiñó un ojo, tratando de que Hermione no lo notara, y le susurró un “suerte” al muchacho.
Harry suspiró. Ese era el momento, estaban solos. Hermione seguía comiendo su cereal, y leía El Profeta distraídamente, aunque en realidad estaba pendiente de cada uno de los movimientos de su mejor amigo, que ahora le limpiaba la cara a Teddy... aunque este no la tenía sucia. Justo cuando estaba por decir algo para cortar con el incómodo silencio, Harry se giró hacia ella.
- Anoche no pude dormir.- dijo. Hermione esperó unos segundos a que su amigo dijera algo más, pero Harry parecía haber terminado con su discurso.
- Y... ¿porqué no pudiste?- Preguntó la chica realmente interesada, pero sin levantar los ojos del periódico.
- Porque... estuve toda la noche pensando en... ya sabes... nosotros.- contestó él nervioso.
- Te dije que no tenías que darle importancia. Tómate el tiempo que quieras.- Dijo amablemente Hermione, y le echo una breve mirada. “No seas idiota, te mueres por saber, y deja de mirarlo porque se dará cuenta de cuanto lo quieres en realidad”, se dijo a si misma. Ambos bajaron la mirada.
- No puedo restarle importancia porque... tu eres importante. Muy importante para mi. Eres... fundamental e indispensable.- respondió el muchacho casi en un murmullo, y comenzó a mirarse los pies como hacía generalmente cuando estaba nervioso. Trataba de no mirar a Hermione para no ponerse más nervioso. La chica tenía ahora la mirada perdida, y de repente se paro y comenzó a caminar a la puerta. Harry la detuvo.
- Aun no he terminado de hablar.- le dijo.
- Pero no quiero escuchar lo que sigue. No quiero que me digas que... me ves sólo como a tu mejor amiga, o como a una hermana, y que no puedes estar conmigo. No puedo oír como nuestra amistad llega a su fin por mi culpa, por no poder guardar mis sentimientos...- dijo Hermione comenzando a llorar. Harry la abrazó.
- Cállate la boca una vez en tu vida y déjame hablar. No arruines este momento.- le dijo al oído. Hermione paró de llorar como si hubiera leído la mente de su mejor amigo. Levantó la vista, y vió que Harry sonreía.
- Eso... ¿qué significa?- preguntó mirando al chico a los ojos color verde esmeralda.
- Significa que eres la mejor amiga y compañera que existe en el universo, y que me siento completamente orgulloso por eso. Pero desde hace varias horas me di cuenta de que no es suficiente. Quiero tenerte conmigo todos los dias de mi vida, de una u otra forma, y quiero ser tuyo hasta que... la muerte nos separe. Porque ahora se, ahora entendí después de siete años, que lo único que logrará separarnos es la muerte. ¡Y valla si hemos estado al borde de ella!.- Dijo Harry mirando a Hermione a los ojos, adorando la manera en que ella le sonreía ahora, radiante de felicidad.- se que tendremos un millón de problemas por esto... pero la verdad es que no me importan. Estoy contigo a un ciento por ciento. Como siempre.- finalizó el muchacho.
- ¿Sabes? Lograste que me quede callada.- respondió Hermione.
- Y eso es mucho decir.- agregó Harry, acercándose para besarla. Era terriblemente extraño, una mezcla entre algo completamente nuevo, pero a su vez tenían la impresión de que siempre había estado ahí, esperando a ser sacado a la luz. Harry pensó que, con aquel recuerdo, podría haber construido un Patronus del tamaño de Grawp, mientras que Hermione pensó que estaba soñando, que se había quedado dormida por el cansancio. Pero entonces sintió ese infalible cosquilleo que significaba que aquello era real. Teddy había olvidado por completo su programa de televisión, y ahora miraba con fascinación la escena de su padrino besando a su “Tía” Hermione. Gritaba sílabas sin sentido, radiante de felicidad, y aplaudía descontroladamente, como si quisiera que todo el mundo se enterase de lo que él estaba viendo. Harry y Hermione se separaron y comenzaron a reir. Pasaron pocos minutos hasta que volvieron a la normalidad, y Harry recordó la pregunta que acechaba en su mente desde la noche anterior.
- ¿Qué pasó con Ron? ¿Le dijiste que... bueno... tu y yo?- Indagó torpemente el muchacho.
- Le dije que... que no podía estar con él... nunca más. Que lo había pensado con detenimiento y que... bueno, no sentía lo mismo que en un principio. Pero no le dije que yo... bueno... tu sabes. Pensé que era mucho para decírselo todo junto.- Respondió ella.


Continuara...


By La Belu Punchi!!! ^^

martes, 18 de marzo de 2008

Capitulo 13...


Pero Harry no le prestaba atención: miraba el cuerpo inerte de su mejor amiga, deseando que esta reaccione, que se despierte en cualquier momento y comience a retarlo por lo mal que estaba planchada su camisa, o limpie las lágrimas que ahora resbalaban por sus mejillas. Pasaban minutos, horas. El cuerpo se enfriaba rápidamente hasta parecer de hielo, y la piel se tornaba más pálida a cada segundo. “La perdiste idiota, tardaste demasiado, ¿cómo pudiste perderla así? ¿qué será ahora de tu vida sin ella? ” repetía una y otra ves una vos en su cabeza.
Se despertó. Un sudor frío le recorría el cuerpo. Una vez más, y esta ves satisfactoriamente, había sido sólo un sueño. Se incorporó, y caminó hasta el baño para lavarse la cara. Colocó nuevamente sus anteojos en su lugar, y volvió caminando lentamente a su habitación. Al llegar a la puerta del cuarto de Hermione, vio la puerta entreabierta. Un haz de luz proveniente del interior iluminaba el corredor. Harry la abrió lentamente para no despertar a su amiga, que dormía profundamente con un libro abierto en su regazo. El chico se sentó a su lado en la cama, cerró el libro y lo colocó en la mesita de luz. Contempló como su mejor amiga sonreía en sueños, y lo bonita que se veía con la luz de la primera mañana iluminándole la cara. Le acarició el cabello, y Hermione se estremeció y suspiró, sin despertarse. Harry sonrió y le acomodó las sábanas. Le besó la frente, y bajó a la cocina, a perderse en sus pensamientos una vez más.
Hagrid roncaba en el sillón como si hicieran siglos que no dormía. Harry prendió el televisor, pero no encontró nada para ver. Pensó entonces en preparar el desayuno, después de todo, la Sra. Tonks y Teddy despertarían en cualquier momento. Tal vez por la televisión, o por le ruido que Harry hacía al prepara el desayuno, Hagrid despertó sobresaltado y de mal humor.
- Cielos... ¿qué ocurre? ¿Cuándo se desató la batalla? UHF.. se me parte la cabeza.- murmuró, y se acercó tambaleando hasta donde estaba Harry.- ¿Qué estás haciendo?- preguntó extrañado al ver como Harry ponía con dificultad los huevos en la sartén.
- Preparo el desayuno.- contestó Harry como si fuera lo más obvio del mundo.
- Ya se que estás preparando el desayuno. Me refiero a que... bueno... tu sabes.- respondió el gigante. A Harry se le acababa de ocurrir algo.
- Hagrid... ¿qué pensaría si te dijera que... bueno, que estoy saliendo con Hermione?- preguntó Harry sin mirar a su amigo. Hagrid largó una carcajada y, ante la mirada asesina de Harry, carraspeó y respondió.
- Te diría que... ya era hora. Que demoraron demasiado en darse cuenta de que son el uno para el otro. ¿Eso contesta tu pregunta?- concluyó.
- Si. Y... ¿tu crees... que le hubiera agradado a mis padres?- indagó el muchacho.
- ¿Nunca te dije que Hermione me recuerda mucho a tu madre?- respondió Hagrid. El muchacho negó con la cabeza, y sonrió extrañado.- Si, es muy parecida. Tu madre era tan inteligente como ella, y nunca se quedaba con una duda en la cabeza. Y era igual de dulce, y de leal... y debo decir que también era bastante mandona. Pero tu padre la amaba. Estaba loco por ella, eso te lo aseguro. También él demoró años en tomar coraje, pero en cuanto lo hizo, él maduró y ella se suavizó mucho. Creo, sin temor a equivocarme, que estarían orgullosos de ti. Con todo lo que eso implica. Y creo también que amarían a Hermione. En especial tu madre.- concluyó, y le palmeó el hombro al muchacho, quien casi se cae sobre los huevos recién cocidos. Harry sonrió como muestra de agradecimiento. Terminó con el tocino, las tostadas, el café y la leche para Teddy, en el presiso momento en que este y su abuela entraban a la cocina. La Sra. Tonks se sentó junto a Hagrid y comenzaron a platicar sobre la noche anterior, mientras Harry le daba a Teddy su desayuno.
- ¿Qué me dices? ¿Te agrada Hermione?- Preguntó a su ahijado. Teddy balbuceó unas pocas palabras, y continuó bebiendo de su mamadera.- Bueno... tomaré eso como un si.- Concluyó Harry sonriendo. Siguió alimentando al bebe que miraba con mucho interés el programa de televisión que habían puesto para él.
- ¿No creen que Fleur estaba un poco... gordita?- Preguntó con una sonrisa pícara en la cara.
- Eso es porque está levemente embarazada.- contestó Hermione, que estaba entrando a la habitación en ese momento. Miró la mesa que Harry había preparado, y agregó asombrada: - Oh, gracias a Dios, ¿Quién ha sido el genio que preparó todo esto? ¡Estaba famélica!
- Yo... porque noté que anoche no habías comido nada y... bueno, no podía dormir.- contestó Harry, sonriéndole. La chica le devolvió la sonrisa, se sentó a su lado, y empezó a comer.
- Así que Fleur esta embarazada. ¿Quién lo diría? Tendrás competencia Ted.- Dijo Hagrid mirando al bebe.


Continuara...


By La Belu Punchy!!! ^^




lunes, 3 de marzo de 2008

Fin Cap. 12 y comienzo del 13...


Luna, Fleur, y las Sras. Tonks, Weasley y Granger estaban reunidas en torno a Teddy, mirando con ternura como éste mezclaba sus pociones de juguete. El Sr. Granger y Bill sostenía una conversación sobre la economía, y el señor Weasley seguía obnubilado con el televisor, puesto que Harry le había enseñado como cambiar los canales. Soltaba una carcajada cada vez que pasaba a un canal nuevo, y ahora miraba un programa de cocina, asombrado por como la cocinera usaba la licuadora. Ginny hablaba con Neville, Dean y Seamus, que habían sido los últimos en llegar. Fue sólo entonces cuando Harry se percató de que ni Hermione ni Ron estaban en la habitación. Se preguntó donde estarían, y si su mejor amiga estaría en problemas, pero antes de que pudiera salir a buscarlos, Hermione entró de nuevo en la habitación, seguida por Ron, quien no podía ocultar la evidente furia que sentía, puesto que tenía el entrecejo fruncido y las orejas mas rojas que nunca.
- Mamá, me marcho.- Murmuró a la Sra. Weasley, y desapareció.
Harry miró de inmediato a Hermione. Esta le sonrió tristemente, y volvió a mirar a Teddy. Harry hubiera deseado poder practicar la Legeremancia para saber que había pasado.
Harry sabía que en ese momento Luna le estaba hablando, puesto que veía a la chica sentada a su lado, dirigiéndole la palabra. Pero, en realidad, no la escuchaba: prestaba más atención a cierta castaña que charlaba animadamente con Bill y su padre. Los tres se reían a carcajadas, y la chica miró distraídamente en dirección a Harry. Este bajó su mirada, y fingió seguir escuchando a Luna.

Capítulo trece: ¿Y ahora qué?

Eran casi las cinco cuando Neville y Luna, los últimos que quedaban, se fueron. Hagrid dormía en el sillón, y Harry, pensó que era mejor dejarlo ahí. La Sra. Tonks y Teddy dormían desde hacia rato, y cuando Harry volvió a la cocina, encontró a Hermione encantado las copas y los platos para que se laven solos. Harry se puso a su lado y comenzó a secar las vasos en silencio. La chica le dirigió una tímida mirada, acompañada de una sonrisa.
-¿Te comió la lengua el gato?- Preguntó con tono bromista.
-No... no claro que no.- Respondió Harry.
-Mejor así. Me iré a acostar, esto se terminará solo.- dijo Hermione, y le dio un beso en la mejilla. Estaba por llegar a la puerta, cuando se volteó para ver a su mejor amigo, y agregó.- Harry... ¿puedo pedirte algo?
-Si. Claro.- contestó el muchacho mientras seguía limpiando la misma copa distraídamente.
-No le des tanta importancia. En serio. Tómate el tiempo que necesites, no te presiono para nada, y no quiero que te sientas incómodo.- Dijo Hermione tratando de que su vos suene lo mas despreocupadamente posible. Harry solo se limitó a asentir y bajar la cabeza, y cuando volvió a mirar, su mejor amiga ya no estaba.
Ya era prácticamente de día cuando se metió en la cama. Estaba cansado, pero su cerebro funcionaba tan rápido que no podía conciliar el sueño. Las preguntas volaban en su cabeza a la velocidad de a luz, y ni siquiera la mitad podían llegar a ser contestadas. La imagen de Hermione con su vestido verde besándolo se le dibujaba una y otra vez. Harry recordaba entonces como habían sido sus otros primeros besos, con Cho y con Ginny, y en ambos había tenido la misma sensación: como si se sacara un peso de encima, una carga, una duda. Pero el beso de Hermione era completamente distinto: sentía ahora esta especie de adrenalina y un deseo ferviente de correr a la habitación de ella y despertarla, para besarla de nuevo y sentir... lo que sea que había sentido. Pero entonces, algo lo detenía. Era como una fuerza superior que lo mantenía acostado en su cama, y no le dejaba levantarse. ¿Qué ocurriría si las cosas no funcionaban? ¿Volvería a ser todo como antes? Ni con Cho, ni con Ginny por el momento, las cosas habían terminado bien. Y sin embargo... Hermione era distinta. Para todo. Ella era mucho mas comprensiva... y leal... y compañera...
Y ahí estaba, corriendo por el laberinto de las paredes de arbustos de nuevo. Izquierda, derecha, otra vez derecha, su corazón latía deprisa, y le dolía el costado. Estaba a punto de quedarse sin respiración, sin fuerzas. Pero tenía que llegar al final. No importaba si moría en el medio. Dobló a la derecha, y ahí estaba. En el medio del laberinto, tirada en le piso, inconsciente. ¿Inconsciente... o muerta? Se acercó, la tomó en brazos, y miró sus ojos castaños que ahora estaban vacíos de vida. Había llegado tarde. ¿Quedaban esperanzas? Entonces aparecía Malfoy de entre los arbustos, y reía a carcajadas al ver la escena. Gritaba cosas como “Eres un inservible Potter, ni siquiera pudiste salvar a la sangre sucia".



Continuara...




By La Belu Punchiii!!! ^^