
- Vete ya de aquí. Ha sido un error enorme por mi parte dejar que te quedes. He arruinado tu amistad con las dos personas que mas quieres en el mundo, y eso nunca me lo perdonaré. Ya basta quiero estar sola, sola. No quiero ver a nadie, no quiero que me molesten, estoy cansada de causarle problemas a la gente.- lloraba desconsoladamente y no miraba a Harry a la cara, puesto que estaba de espaldas a él. Harry poso una mano en su espalda, y Hermione se dio vuelta para mirarlo a los ojos. Su cara tenía una mezcla entre tristeza y enojo que el muchacho consideró explosiva.
- No me ire. Me quedaré aquí.- Intentó abrazarla, pero ella lo empujó, y se volvió a poner de espaldas a él.- Hermione escuchame, tu no le causas los problemas a la gente. Te ves envuelta en ellos, pero no los causas. ¡Vamos mirame a mi! ¡Mira a tu mejor amigo, a Harry Potter! Mi vida ha sido un problema, un peligro, pero tu igualmente confiaste en mi sabiendo lo que eso significaba. Y no me abandonaste nunca, nunca me dejaste solo. Para... para mi, mas que taerme problemas, siempre has sido la solución a todos ellos.- Hizo una pausa y se acercó a su amiga que lloraba en silencio. La rodeó con sus brazos y continuó diciendo: -Pídeme otra ves que me marche y lo haré.
Hermione no dijo nada. Se quedó inmovil, y se dió la vuelta para abrazar ella a su amigo también.
A kilómetros de allí, dos pelirrojos se abrazaban de la misma manera. La chica lloraba de la impotencia, y el chico juraba entre dientes que no se quedaría tranquilo hasta conseguir lo que quería: Hermione Granger sería su novia, como que el se llamaba Ronald Weasley.
Capítulo Nueve: Teddy.
El calor iba abanzando poco a poco sobre los jardines del barrio. El árbol de la puerta del numero 12 reclamaba agua inmediatamente, y por la ventana del piso superior, se veía a un muchacho moreno que trataba de acomodar sus bermudas para que no parecieran tan arrugadas. Sostenía en su mano un papel que releía una y otra ves, y se paseaba por la habitación un con aire de nerviosismo, como si estubiera a punto de rendir un exámen. Una muchacha de cabello castaño dio vuelta la esquina, y se paró en la acera del número doce, mirando a la ventana por la que se veía al nervioso muchacho.
- Harry, ¿quieres abrirme?- Gritó. El chico se sobresaltó, miró por la ventana, y sonrió a la muchacha. A los dos segundos, la puerta de entrada se abrió, y la muchacha se perdió de vista.
- ¿Cómo estas?- Preguntó Harry mirando a Hermione de manera inquisidora.
- Mejor. Mucho mejor. Ansiosa ahora. ¿Tu no lo estás?- Contestó la muchacha mientras le arreglaba el cuello de la camisa.- Podrías haberme pedido que te planche la ropa.- Le dijo. Sacó su varita, y con un simple movimiento, la camisa y las bermudas de Harry se plancharon como si estuvieran recién salidas de una casa de ropas.
- Debo aprender a hacer eso.- Dijo éste con una sonrisa.- O podría traerte a vivir conmigo para que me planches.
- No seas estúpido. ¿No estamos llegando tarde?- Dijo ella tambien sonriendo, y miró su reloj.
- Eh... probablemente. Dios... estoy tan nervioso.
- No debes de estarlo. No tienes porque. ¡Vamos has casi-muerto miles de veces, y te asusta conocer a tu ahijado!- La chica lo tomó por el brazo en cuanto llegaron a la calle, y se encaminaron a la estación de trenes, que se hubicaba a unas seis calles de allí.
- No lo se. Es... todo demasiado nuevo para mi.- Con su brazo libre, Harry cargaba las bolsas con los regalos para Teddy.
- Lo entiendo, pero veraz como todo saldrá bien. No hay manera de que no te quiera Harry.- Dijo Hermione tratando de consolarlo, y le dio un suave apretón en el braso que le tenía agarrado.
- Dios te oiga. Y bien... ¿has tenido novedades?- Preguntó el muchacho sin hacer referencia a nada en especial, pero esperando si una respuesta en especial.
- Bueno, Victor me respondió la carta que le envié, y Luna me ha escrito tambien. Mis padres se irán todo ese fin de semana a una conferencia en Paris, pero no estoy de humor como para ir. Y... nada mas.- Concluyó Hermione, que miraba distraídamente las casas de la calle que transitaban.- Tu... ¿hablaste con alguien?
- Fui a ver al Señor Weasley al ministerio.- Dirigió una rápida mirada a su mejor amiga, y le pareció notar que el rostro de ella se ensombrecía un poco.- Quería saber como debía hacer para conectar la Red electrica en la mansión, y preguntarle si sabía algo de... de los Dursley. Estuvimos charlando un rato de todo, y... bueno, ni él ni la Sra. Weasley estan enfadados con nosotros. Según él, lo que pase entre sus hijos y nosotros es... cosa nuestra. Que nos quieren demasiado como para dejar de hablarnos por... esta pelea con Ron y Ginny.- Hizo una pausa esperando que Hermione dijera algo, pero la chica miraba a otro lado, como si no estuviera pestando atención a lo que Harry le decía.- Yo creo... que estaría bien mantener conversación con ellos porque... bueno, han sido muy amables con nosotros todos estos años...nos han tratado como si fueramos sus hijos, y nunca pidieron nada a cambio. Me parece algo idiota dejar de hablarles por mucho que no tengamos dialogo con sus hijos. Ellos... no tienen la culpa. ¿Me... me estas escuchando?- Preguntó Harry un poco cansado ya de la aparente falta de interés de Hermione sobre ese tema.
- Por supuesto que te estoy escuchando.- Contestó esta mirándolo.- Es solo que a la ves estoy evaluando la situación.
- Y... llegas a alguna conclusión?
- Bueno... estoy de acuerdo contigo. No podemos dejar de hablarles. Seria una enorme falta de respeto, y no podría vivir con ese cargo de conciencia. Sin embargo... esto me hace reflexionar sobre... otra cosa.- Dijo Hermione misteriosamente.
- ¿podrías ser un poco más específica?- Indagó Harry
- Es que... bueno, hace un mes que no tenemos contacto ni con Ginny ni con Ron. Después de la Vociferadora, nunca mas supimos nada de ellos. Corrígeme si me equivoco.- Agregó Hermione.
- No... lo que dices es... dolorosamente cierto.
- A lo que voy es que no creo que ellos sean los primeros en ceder. Tu los conoces tanto como yo. Y no se... si vale la pena sacrificar la relación que tenemos con ellos desde hace siete años por una simple pelea.- concluyó Hermione, y miró a Harry. El muchacho le devolvió la mirada un segundo, y no contuvo el impulso de abrazar a su amiga, puesto que , aunque ella tratara de evitarlo, su cara estaba repleta de una evidente aflicción.
- ¿sugieres que demos el primer paso? ¿Qué cedamos nosotros ante... los caprichos de ellos?- Preguntó Harry tratando de no alterar la vos, puesto que no le agradaba para nada la idea.
- Sugiero que de a poco tratemos de recuperar lo perdido.- Dijo Hermione, retirándole la mirada al muchacho, puesto que había entendido que a su amigo no le atraía su idea.
- ¿Entiendes realmente lo que eso significa? ¡Hermione, vamos utiliza tu inteligencia! Lo he pensado miles de veces, y no creo que Ronald quiera volver a ver nuestros rostros a menos que halla una sortija en tu dedo que él te halla regalado.- Contestó Harry un poco exaltado, y Hermione soltó su brazo.
- ¡Yo también lo he pensado una y un millón de veces no creas que no lo he hecho! ¡Sabes perfectamente que no hago nada sin pensarlo cien veces! ¡Pero los extraño Harry! ¡Tu debes de extrañarlos también! ¡Por mucho que ame tu compañía, o que nos llevemos bien, no podrás negarme que los extrañas!- Dijo Hermione, y soltó una o dos lágrimas. Harry se paró en seco, tratando de mantener la compostura.
- Los extraño, si. No voy a negártelo, sería una idiotez de mi parte. Pero... no es ni la mínima parte de lo que pensé que los extrañaría.- Se acercó Hermione y le tomó la mano, tratando de mirarla a los ojos.- Vamos Hermione... te lo diré por última vez. Las cosas están como están por algo. Estoy aquí contigo, y por ti. Si quieres que volvamos a hablarles, perfecto, pero es tu decisión. Sólo piensa que... bueno, en algún sentido te maltrataron.- Dicho esto, comenzaron a caminar en silencio.
Subieron al tren y se sentaron en el primer vagón. Los pasajeros miraban extrañados la bolsa que Harry llevaba, ya que por momentos emitía débiles sonidos, o pequeñas bocanadas de humo. Hermione permanecía en silencio, mirando por la ventana como la estación de tren se perdía en la distancia, y ahora las casa se veían cada ves mas pequeñas y lejanas. Harry también miraba a la ventana, pero como una excusa para, de ves en cuando, mirar a su mejor amiga esperando que esta reaccione. De pronto, ella volvió a tomarlo del brazo, y apoyó su cabeza en el hombro del muchacho, dejando escapar algunas lágrimas.
- Gracias.- Le dijo.
Harry esperó unos momentos a que ella agregara algo mas, pero en vistas de que volverían a sumirse en el silencio, le dijo sonriendo:
- Oh... bien, me encanta que seas tan específica.-
- Gracias por... cuidarme. Por preocuparte por mi.- continuó la muchacha.-
- De nada. Es... bueno, es un placer para mi.
- ¿Puedo... preguntarte algo?- Dijo Hermione mirándolo ahora.
- ¿Será una de esas preguntas incómodas que no podré responder, o algo relacionado al colegio que de seguro tampoco recordaré?- Indagó el sonriendo.
- Es una de esas preguntas que si no respondes, no me enfadaré contigo.- dijo simplemente la chica.
- Bueno, pregúntame.- contestó él.
- ¿Amas a Ginny aún?- Preguntó Hermione.
- No. Desde hace tiempo que no la amo. Y es por eso que no... no la extraño lo que debería.- Contestó él luego de unos momentos.
- ¿Es... por mi culpa que dejaste de amarla? Quiero decir... por la pelea y todo eso.
- No es tu culpa, porque la pelea no fue tu culpa. Ya te lo dije, fuiste uno de los... factores pero no el único. Sus actitudes... me molestaban desde antes de todo eso. Ya te lo había dicho también. Son muchas cosas.
Continuara...
By La Belu Punchy!!!! ^^


2 comentarios:
he he estoy esperandoo!!!!!!! el sigueinte capitulo!!!!!
Esta muy muy bien y lo estoy leyendo en 2015 lo buen ha de durar xD
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