
- Oh... está bien. Pero cámbiate porque falta solo media hora para que lleguen.- culminó Harry un tanto fastidiado.
Mientras se duchaba, barajaba las posibles sorpresas que Hermione podría haberle preparado. Trató de recordar si la chica había comprado algo en especial la vez que habían ido al Callejón Diagon, pero no se le ocurrió nada. En fin, Hermione lo conocía lo suficiente como para saber si algo no le agradaría al muchacho. Se cambió en su habitación, vistiéndose para parecer lo más prolijo posible, y bajó de nuevo al comedor para esperar a sus invitados. Hermione bajó unos quince minutos después, y Harry la silvó con tono burlón, haciendo que la chica se sonrojara.
- No seas idiota, no te burles de mi.- le dijo sonriendo.
- No me burlo, es que estas... hermosa.- contestó. Y era verdad: una vez mas la chica había demostrado que, cuando quería, podía ser toda una belleza.
- Oh... bueno, gracias.- respondió Hermione sonriendo tímidamente. Se sentó de frente a él, y comenzó a leer El Profeta.
- ¿Alguna novedad?- Preguntó Harry, ya que no había tenido tiempo de leer el periodico con las ocupaciones de aquel día.
- Podría decirse.- Respondió la chica con indiferencia.- Rita sigue rogando que le demos una nota. Me envió una lechuza la semana pasada.- Agregó.
- Lo se. Pero no pienso darle una nota a nadie, y menos a ella. No soy... un heroe, y menos todavía alguna especie de... famoso.- Contestó Harry y se cruzó de brazos como si aquello zanjara la cuestión.
- Debes entender que si eres un heroe, y que eso te hace famoso. No negarás que hiciste grandes cosas. Grandiosas diría yo. ¡Eras famoso en un mundo que no conocías antes de que supieras realmente quien eras! Recuerdo que yo sabía mas de ti que tu mismo.- Dijo sabiamente Hermione. Cerró el periódico y miró al muchacho.- Ya se lo que vas a decirme, y ni te molestes, porque no me harás cambiar de opinión, y yo nunca lograré que realmente te valores del todo.- Concluyó la muchacha. Se quedaron en silencio. Harry se miraba los pies, y Hermione hubiera dado su vida por sabes en que estaba pensado su mejor amigo. Se dio cuenta entonces de lo mucho que disfrutaba de estar con él, de lo que amaba su compañía, aun en ese tipo de momentos en los que no se decían nada. Y le gustaba la manera en que Harry la incluía cada vez mas en su vida. Eran pequeñeces, pero el hecho de que la hubiera elegido a ella para redecorar la casa, o que la dejara elegir su ropa, que tomara tan en serio sus opiniones o sus concejos, y que le demostrara su cariño como no lo hacía con otras personas. Todo lo que Harry hacía, por algun motivo, le caía bien: desde sus hábitos hasta su perfume, desde sus mañas o sus gestos hasta la música que escuchaban cuando estaban juntos, la manera en la que se peleaban las veinticuatro horas del día, y sin embargo nunca llegaban a pelearse seriamente. La sinceridad con la que se trataban, y la certeza de que siempre se acompañarían. Harry era, en definitiva y por donde se lo mirase, lo mejor que tenía en la vida. Era simplemente mucho más que su mejor amigo. ¡ERA MUCHO MAS QUE SU MEJOR AMIGO! ¡Por Dios! ¿podía ser cierto? ¿Sería que, al fin de cuentas, ella... amaba a Harry? Claro que lo amaba, por supuesto que si, pero... ¿de que manera? Bueno, nunca se había planteado entablar una relación más que amistosa con él... ¿pero acaso no eran mucho mas que simples amigos? ¿Cuál era la diferencia? ¿habría posibilidades de que él también sintiera lo mismo? ¡Como saberlo! No podía preguntárselo, eso era seguro, y estaba segura también de que, hasta que él no tuviera las cosas frente a sus narices, no se daría cuenta. Se incorporó: necesitaba estar sola para pensar. Harry la miró extrañado, y preguntó a donde iba. Se limitó a contestar que buscaría algo en su habitación. Trató de no mirar a su amigo, pero no pudo: el impulso fue más fuerte, y sus ojos se cruzaron por un instante en el que la chica se quedó paralizada. Sintió de repente como sus brazos pedían a gritos abrazar a su mejor amigo, y salió casi corriendo de la habitación, para poder controlar su conducta. Subió la escalera, y entró en su cuarto. Cerró la puerta y apoyó su espalda en ella. Se deslizó hasta llegar al suelo, y se sentó abrazando sus rodillas. No podía ser. Nunca en su vida, ni con Victor ni con Ronald ni con nadie había sentido aquel cosquilleo en su estómago, como una especie de adrenalina y de ansiedad por descifrar que era lo que realmente estaba pasando.
Continuara...
By La Belu Punchi!!!! ^^


1 comentario:
me facino muy lindo...publica
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