
Nunca en su vida, ni con Victor ni con Ronald ni con nadie había sentido aquel cosquilleo en su estómago, como una especie de adrenalina y de ansiedad por descifrar que era lo que realmente estaba pasando. Sintió como si algo nuevo habitara su cuerpo, una especie de interrogante que, fiel a su personalidad, no descansaría hasta ser descifrado. Debía tomar las riendas de aquel asunto. Sería ella la que daría el primer paso. Pero... ¿y si Harry no le correspondía? ¿si le había mentido y aun, en el fondo, seguía perdidamente enamorado de Ginny? Eso habría arruinado la hermosa relación que ambos tenían, y que la chica cuidaba como oro. Su cerebro funcionaba a miles de kilómetros por segundo, como si quisiera recordar algun tipo de insinuación por parte de su mejor amigo. Bueno... todas las acciones de Harry para con ella podían ser movilizadas por amor. Pero... ¿qué tipo de amor? Recordó como su mejor amigo tomaba sus manos, o la abrazaba, o le dedicaba palabras dulces de consuelo que nadie le decía. Y acababa de decirle que era hermosa. Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando sonó el timbre, y la Sra. Black comenzó a gritar su tan conocido discurso.
- ¿Puedes venir a ayudarme?- preguntó la vos de Harry por encima de los gritos. Hermione se apareció en el hall y el muchacho le pidió que abra la puerta mientras él cerraba el retrato. La chica abrió la puerta, y la figura de Hagrid entró con dificultades.
- ¿Cómo estás?- preguntó abrazando uno de los enormes brazos del gigante.
- ¡Espléndido!- contestó este palmeándole la cabeza, y haciendo que a Hermione se le doblaran las rodillas.- ¿Dónde esta mi cumpleañero?- Preguntó
- Aquí estoy.- Respondió Harry, y la escena anterior se volvió a repetir.
Pasaron al comedor, donde Hagrid se sentó en un sillón de dos cuerpos el solo, y Hermione se sentó frente a él. Harry buscó tres cervezas de manteca y se las acercó, sentándose al lado de la chica. Bastó con que éste la rozara con un brazo, para que la jovencita sintiera como una especie de escalofrío. “Esta todo dicho, pensó, en cuanto tenga la oportunidad le diré lo que siento”.
Fue asi como, hasta bien entrada la noche cuando se acomodó en su cama, Harry trató de recordar algun motivo por el cual su amiga podría estar comportándose de manera tan extraña: se había pasado la noche con la mirada perdida, y las pocas veces que Harry había tratado de mirarla, ésta había optado por desviar sus ojos hacia otro lugar. ¿Estaría enojada? De seguro algo le ocultaba, aunque en realidad no habían tenido tiempo de hablar. Entre la llegada de Hagrid, y de Teddy después, no había podido prestarle la debida atención. Pero el sólo hecho de que la chica hubiera permanecido callada toda la noche era un indicio de que algo no estaba del todo bien. Sus párpados le pesaban, y antes de que se diera cuenta, sus pensamientos se habían transformado en pacíficos sueños.
Despertó sobresaltado al sentir un llanto de bebe. En cuanto comprendió que era de Teddy, se apareció en el cuarto que habían arreglado para él. El bebe lloraba en su cuna, y Harry lo miró horrorizado sin saber que hacer. Atinó a tomarlo en brazos, y a mecerlo de lado a lado, como había visto una o dos veces en su vida. Milagrosamente, el bebe se calmó, en el preciso instante en que su abuela entraba en la habitación envuelta en una bata de verano.
- Veo que lo tienes bajo control.- Dijo somnolienta, y se fue antes de que Harry pudiera decir nada, dejándolo solo con un Teddy ahora casi dormido en sus brazos. Miró su reloj: eran las dos de la mañana y, por consiguiente, ya tenía dieciocho años. Volvió su mirada a Teddy que ahora dormía pacíficamente y sonriendo. “Feliz cumpleaños, se dijo, el mejor hasta ahora”. Se sentó en el sillón, y el también se quedó dormido.
Había que quitarse el sombrero: Hermione si que sabía como preparar una fiesta. Se habían pasado todo el día colgando globos y guirnaldas de las paredes, y el comedor era cruzado por una enorme pancarta que decía “Felices dieciocho Harry”, que cambiaba de colores y emitía ruidos como de fuegos artificiales. Harry estaba en su habitación vistiéndose antes de que llegaran los invitados, aunque en realidad, faltaba buen rato para la hora pautada. Alguien golpeó la puerta, aunque estaba abierta, y Harry se volteó. Hermione esperaba en el umbral. Tenía puesto un vestido estampado color verde agua, y había hecho... algo con su cabello que hacía que luciera completamente hermosa.
- ¿Puedes venir un segundo? Antes de que lleguen todos. Será sólo un momento, quiero darte tu regalo de cumpleaños.- Dijo la chica con un tomo entre misterioso y nervioso.
- Claro.- Respondió Harry, completamente intrigado por la actitud de la chica. Esta le pidió que cierre los ojos, y lo tomó de la mano. Harry notó de inmediato la sensación de que habían desaparecido y aparecido en algún lugar.
- Ábrelos ahora.- Le susurró Hermione al oído.
Continuaraaaa...
By La Belu Punchiii!!! ^^


No hay comentarios.:
Publicar un comentario