
Harry obedeció, y de inmediato soltó una carcajada: estaban en el cuarto del primer piso, aquel en donde la chica se había encerrado misteriosamente. No había un solo mueble en la habitación, la decoración estaba en las paredes: una tras otra las fotos en movimiento se amontonaban prolijamente. Debían ser, como mínimos, cientos de fotos, y no sólo eso: en la pared principal, entre más fotos y los escudos de Hogwarts y Gryffindor, había unas pancartas de colores con saludos de distintas personas: Neville y Luna, la inconfundible letra de Hagrid, los Sres. Weasley y una pequeña manito que, de seguro, era de Teddy. Harry pensó que necesitaría al menos veinte años para poder disfrutar de aquello y admirarlo realmente como se lo merecía.
- Harry...- murmuró Hermione, tratando de captar de nuevo la atención de su amigo.
- Gracias... gracias, muchísimas gracias Herms. No se... no se que decirte.- Caminó hasta donde estaba su mejor amiga, y la abrazó fuertemente. La chica suspiró: era el momento, era ahora o nunca.
- Harry debo decirte algo.- dijo rápidamente como para no volver a perder la atención de Harry.- ¿Recuerdas que siempre dices que yo rara vez me equivoco?
- Si lo recuerdo perfectamente.-
- Tu... ¿Confías en mi siempre? Quiero decir... aunque al principio te parezca tonto o ilógico.- Indagó Hermione.
- Bueno... si. Confío en ti en un ciento por ciento. Porque... no haces las cosas sin pensarlas.- Respondió el muchacho, y se dio cuenta de que, si no se equivocaba, su amiga iba a confiarle que era lo que le ocurría ese último tiempo. Hermione se separó un poco de él, puesto que aun estaban abrazados, y lo miró a los ojos. Entonces, para total sorpresa de Harry, lo tomó por las mejillas, se acercó lentamente y le dio un dulce beso en los labios. Totalmente anonadado, el chico se quedó perplejo: allí estaba besando a Hermione. En el preciso instante en que sintió una especie de cosquilleo, Hemione lo soltó.
- No hace falta que digas nada. Buscaré a mis padres.- dijo, sin mirarlo si quiera. Antes de que Harry pudiera como mínimo respirar, la muchacha ya había desaparecido, dejando al chico completamente atontado.
¿Qué acababa de ocurrir? ¿Había sido verdad? Hermione... ¿lo había besado? Para su sorpresa, Harry se sonrió: definitivamente, nunca en su vida se había esperado aquello. ¿O si? Un millón de personas habrían intentado predecir aquel momento, mal interpretando la relación que él y Hermione tenían. Y sin embargo, tanto él como Hermione habían hecho caso omiso a aquellos comentarios, y habían continuado con su relación como si nunca se hubieran hecho. ¿Y que le estaba pasando? ¡No podía dejar de sonreir! ¿Y desde hacía cuanto que su mejor amiga estaba sintiendo eso? ¿Qué iba a hacer ahora? Harry sabía que aunque Hermione decía no estar esperando respuestas, era completamente mentira: la chica no descansaría hasta que él reaccionara. Si bien lo más seguro era que no le dijera nada más a él, se quedaría esperando en silencio a que ocurriera algo, para bien o para mal. Harry hubiera querido en ese momento tener, como mínimo, un pensadero. No tenía a nadie con quien hablar de eso porque, lógicamente, habría acudido a Hermione para que esta le aclarara sus dudas en otra circunstancia. Se sentó en el piso para poder pensarlo mejor. Amaba a Hermione, de eso no tenía dudas. Valoraba su compañía y su amistad más que nada en el mundo. La había elegido a ella al momento de decidir a quien serle fiel, y por eso había perdido a Ron y a Ginny. Confiaba en ella mas que en nadie, y nunca en su vida había tenido una relación parecida. Con Hermione podía mantener todo tipo de diálogos, puesto que se sentía muy cómodo con ella, y sabían convivir perfectamente. Y ella lo conocía casi todo de el, como nadie mas lo hacía. Y el la conocía como nadie. Le encantaba hacerla participar de su vida en todos los aspectos, y tenía para ella un cariño que no le daba a nadie más. Pero... ¿qué significaba eso? Se incorporó. Nunca en su vida se había sentido de esa manera. Era como si supiera exactamente que tenía que hacer, pero no tuviera el valor suficiente. En realidad, hasta no aclarar las cosas con Ginny no se sentiría del todo bien... pero la idea de que Hermione lo quisiera de esa manera le abría un abanico de posibilidades que nunca hubiera imaginado. ¿O si? Sea como sea, algo debía de ocurrírsele rápido: no soportaba saber que su mejor amiga podía estar sufriendo por su culpa. Sonó el timbre, y su corazón dio un brinco. Se apareció en el hall. Se acercó lentamente a la puerta... ¿y si era Hermione?
Continuara...
By La Belu Punchiii!!!! ^^


No hay comentarios.:
Publicar un comentario