miércoles, 27 de febrero de 2008

Aun el Capitulo 12 ( Al haberse hecho publico ya el 7mo. y ultimo libro de la saga esta es la ultima vez que hago advertencia de spoilers...SPOILERS!)


¿Qué le diría? Actuaría con normalidad. Pero... no indiferente, puesto que ella pensaría que no le había afectado. Y tampoco demasiado efusivo o cariñoso, puesto que podía entender otra cosa. Si, con naturalidad. Sería el mismo Harry de siempre. Después de todo, ella era la misma Hermione de siempre. La Sra. Black aun chillaba, y el timbre volvió a sonar. Al abrir se encontró con nada mas y nada menos que con la familia Weasley en pleno.
- ¡Feliz cumpleaños!- Gritaron algunas voces, y la Sra. Weasley lo abrazó fuertemente, seguida por Fleur. George, Bill y el Sr. Weasley le tendieron una mano, y este último salió corriendo al comedor, puesto que había visto el televisor que Harry había comprado. Entonces, y para sorpresa de Harry, Ron y Ginny aparecieron detrás de todos sus familiares. El primero se limitó a darle un apretón en la mano, mientras que la chica paso a su lado sin saludarlo, esperando que Harry cierre la puerta.
- ¿Podemos hablar?- Preguntó la pelirroja, con vos un tanto temerosa.
- Si claro. Sígueme.- Harry la condujo a su habitación, pero dejó la puerta abierta. En cuanto entraron, Ginny lo miró por un segundo a los ojos, y desvió su mirada hacia el placard. Harry se apoyó en el marco de la puerta, previendo lo que sería una larga y no muy agradable charla.
- Lamento muchísimo todo lo que ha pasado. Realmente.- murmuró la muchacha.
- Yo también. En serio.- respondió el chico.
- Oh cuanto me alegro de que no estes enojado conmigo.- suspiró Ginny y se acercó a Harry para abrazarlo, pero el muchacho no le devolvió el abrazo.- ¿Qué ocurre?- preguntó ante el evidente desinterés de su novio.
- No estoy enfadado, pero si desilusionado. A lo que voy es que... las cosas no volverán a ser las mismas. Y no es solo por esto es porque... bueno, no puedo continuar.- Dijo Harry tratando de no mirarla a los ojos.- Lamento mucho por todo lo que hemos pasado, juro que si, y te aseguro que no me arrepiento de nada, que estar contigo fue una de las mejores cosas que me paso en la vida. Pero... no puedo mas. Sería lastimarme, y lastimarte a ti. Y no puedo permitirme eso.- concluyó. La chica lo soltó.
- Sabía que esto pasaría. Estaba segura. A fin de cuentas, no soy lo suficiente para ti.-
- Yo no dije eso.- la interrumpió Harry.
- No, yo lo digo. Si quieres terminar con esto, bien. Pero no esperes que seamos amigos de un día para el otro.- Respondió la muchacha al borde de las lágrimas, y dejó la habitación. Harry esperó unos segundos para darle ventaja, y bajó al comedor. La Sra. Weasley cargaba a Teddy mientras hablaba con la Sra. Tonks., y el Sr. Weasley le explicaba a Hagrid como se suponía que funcionaba el veletisor. Harry no sabía nada de electrónica, pero le pareció que la versión del Sr. Weasley del funcionamiento del aparato no era para nada correcta: según él, también te veían los del otro lado. Sonó una vez más el timbre, y Harry atendió. Luna y Neville entraron, y en la desesperación por cerrar el retrato, dejó sin querer la puerta abierta. Cuando se dio vuelta, vio como Hermione y sus padres entraban en el hall. Notó que la chica lo buscaba con la mirada, y se sonrojó un poco. Hermione hablaba con sus padres y les explicaba lo que a Harry le pareció que eran las reformas de la casa, puesto que en ese momento no escuchaba: estaba mas pendiente de su mejor amiga, de verla hablar, o caminar, ¡o lo que sea! Era como si por primera vez notara lo hermosa que era, o como si nunca la hubiera visto en los siete años que hacía que se conocían. Sin embargo... era la misma Hermione. No era ella lo que había cambiado, era la forma de mirarla de Harry, como si le hubieran puesto otros anteojos. Antes de que se diera cuenta, la Sra. Granger le estaba dando un abrazo, y el Sr. Granger le tendía una mano al tiempo que decía “Feliz cumpleaños chico”. Buscó con la mirada a su mejor amiga. Ésta le sonrió de una manera tan espontánea que cualquiera en al habitación hubiera jurado que nada había pasado entre ellos dos, y que era imposible que minutos antes la chica hubiera besado al muchacho. Se quedó mirándola. Tal vez fuera por la cara de estúpido que debía tener, o por algún desconocido motivo, pero la chica empezó a reir, y continuó hablando con sus padres y mostrándoles la casa. Harry sacudió la cabeza, como tratando de sacarse agua de los oidos, y se dirigió de nuevo al comedor, donde todo el mundo lo esperaba para su fiesta.

Sencillamente, no podía creer que fuera verdad: toda esa gente estaba reunida alli por él. La cocina comedor resultaba extrañamente pequeña debido al amontonamiento de gente y, aunque eran casi las tres de la mañana, nadie parecía con ganas de irse. Hagrid estaba un poco pasado de copas, y canturreaba una canción irreconocible.


Continuara...


By La Belu Punchiii!!! ^^

martes, 26 de febrero de 2008

Seguimos con el capitulo 12 (Spoilersss!!!!) eh implementamos chat en el blog...


Harry obedeció, y de inmediato soltó una carcajada: estaban en el cuarto del primer piso, aquel en donde la chica se había encerrado misteriosamente. No había un solo mueble en la habitación, la decoración estaba en las paredes: una tras otra las fotos en movimiento se amontonaban prolijamente. Debían ser, como mínimos, cientos de fotos, y no sólo eso: en la pared principal, entre más fotos y los escudos de Hogwarts y Gryffindor, había unas pancartas de colores con saludos de distintas personas: Neville y Luna, la inconfundible letra de Hagrid, los Sres. Weasley y una pequeña manito que, de seguro, era de Teddy. Harry pensó que necesitaría al menos veinte años para poder disfrutar de aquello y admirarlo realmente como se lo merecía.
- Harry...- murmuró Hermione, tratando de captar de nuevo la atención de su amigo.
- Gracias... gracias, muchísimas gracias Herms. No se... no se que decirte.- Caminó hasta donde estaba su mejor amiga, y la abrazó fuertemente. La chica suspiró: era el momento, era ahora o nunca.
- Harry debo decirte algo.- dijo rápidamente como para no volver a perder la atención de Harry.- ¿Recuerdas que siempre dices que yo rara vez me equivoco?
- Si lo recuerdo perfectamente.-
- Tu... ¿Confías en mi siempre? Quiero decir... aunque al principio te parezca tonto o ilógico.- Indagó Hermione.
- Bueno... si. Confío en ti en un ciento por ciento. Porque... no haces las cosas sin pensarlas.- Respondió el muchacho, y se dio cuenta de que, si no se equivocaba, su amiga iba a confiarle que era lo que le ocurría ese último tiempo. Hermione se separó un poco de él, puesto que aun estaban abrazados, y lo miró a los ojos. Entonces, para total sorpresa de Harry, lo tomó por las mejillas, se acercó lentamente y le dio un dulce beso en los labios. Totalmente anonadado, el chico se quedó perplejo: allí estaba besando a Hermione. En el preciso instante en que sintió una especie de cosquilleo, Hemione lo soltó.
- No hace falta que digas nada. Buscaré a mis padres.- dijo, sin mirarlo si quiera. Antes de que Harry pudiera como mínimo respirar, la muchacha ya había desaparecido, dejando al chico completamente atontado.
¿Qué acababa de ocurrir? ¿Había sido verdad? Hermione... ¿lo había besado? Para su sorpresa, Harry se sonrió: definitivamente, nunca en su vida se había esperado aquello. ¿O si? Un millón de personas habrían intentado predecir aquel momento, mal interpretando la relación que él y Hermione tenían. Y sin embargo, tanto él como Hermione habían hecho caso omiso a aquellos comentarios, y habían continuado con su relación como si nunca se hubieran hecho. ¿Y que le estaba pasando? ¡No podía dejar de sonreir! ¿Y desde hacía cuanto que su mejor amiga estaba sintiendo eso? ¿Qué iba a hacer ahora? Harry sabía que aunque Hermione decía no estar esperando respuestas, era completamente mentira: la chica no descansaría hasta que él reaccionara. Si bien lo más seguro era que no le dijera nada más a él, se quedaría esperando en silencio a que ocurriera algo, para bien o para mal. Harry hubiera querido en ese momento tener, como mínimo, un pensadero. No tenía a nadie con quien hablar de eso porque, lógicamente, habría acudido a Hermione para que esta le aclarara sus dudas en otra circunstancia. Se sentó en el piso para poder pensarlo mejor. Amaba a Hermione, de eso no tenía dudas. Valoraba su compañía y su amistad más que nada en el mundo. La había elegido a ella al momento de decidir a quien serle fiel, y por eso había perdido a Ron y a Ginny. Confiaba en ella mas que en nadie, y nunca en su vida había tenido una relación parecida. Con Hermione podía mantener todo tipo de diálogos, puesto que se sentía muy cómodo con ella, y sabían convivir perfectamente. Y ella lo conocía casi todo de el, como nadie mas lo hacía. Y el la conocía como nadie. Le encantaba hacerla participar de su vida en todos los aspectos, y tenía para ella un cariño que no le daba a nadie más. Pero... ¿qué significaba eso? Se incorporó. Nunca en su vida se había sentido de esa manera. Era como si supiera exactamente que tenía que hacer, pero no tuviera el valor suficiente. En realidad, hasta no aclarar las cosas con Ginny no se sentiría del todo bien... pero la idea de que Hermione lo quisiera de esa manera le abría un abanico de posibilidades que nunca hubiera imaginado. ¿O si? Sea como sea, algo debía de ocurrírsele rápido: no soportaba saber que su mejor amiga podía estar sufriendo por su culpa. Sonó el timbre, y su corazón dio un brinco. Se apareció en el hall. Se acercó lentamente a la puerta... ¿y si era Hermione?



Continuara...


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domingo, 24 de febrero de 2008

Seguimos capitulo 12... (spoilerrrrsssss)


Nunca en su vida, ni con Victor ni con Ronald ni con nadie había sentido aquel cosquilleo en su estómago, como una especie de adrenalina y de ansiedad por descifrar que era lo que realmente estaba pasando. Sintió como si algo nuevo habitara su cuerpo, una especie de interrogante que, fiel a su personalidad, no descansaría hasta ser descifrado. Debía tomar las riendas de aquel asunto. Sería ella la que daría el primer paso. Pero... ¿y si Harry no le correspondía? ¿si le había mentido y aun, en el fondo, seguía perdidamente enamorado de Ginny? Eso habría arruinado la hermosa relación que ambos tenían, y que la chica cuidaba como oro. Su cerebro funcionaba a miles de kilómetros por segundo, como si quisiera recordar algun tipo de insinuación por parte de su mejor amigo. Bueno... todas las acciones de Harry para con ella podían ser movilizadas por amor. Pero... ¿qué tipo de amor? Recordó como su mejor amigo tomaba sus manos, o la abrazaba, o le dedicaba palabras dulces de consuelo que nadie le decía. Y acababa de decirle que era hermosa. Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando sonó el timbre, y la Sra. Black comenzó a gritar su tan conocido discurso.
- ¿Puedes venir a ayudarme?- preguntó la vos de Harry por encima de los gritos. Hermione se apareció en el hall y el muchacho le pidió que abra la puerta mientras él cerraba el retrato. La chica abrió la puerta, y la figura de Hagrid entró con dificultades.
- ¿Cómo estás?- preguntó abrazando uno de los enormes brazos del gigante.
- ¡Espléndido!- contestó este palmeándole la cabeza, y haciendo que a Hermione se le doblaran las rodillas.- ¿Dónde esta mi cumpleañero?- Preguntó
- Aquí estoy.- Respondió Harry, y la escena anterior se volvió a repetir.
Pasaron al comedor, donde Hagrid se sentó en un sillón de dos cuerpos el solo, y Hermione se sentó frente a él. Harry buscó tres cervezas de manteca y se las acercó, sentándose al lado de la chica. Bastó con que éste la rozara con un brazo, para que la jovencita sintiera como una especie de escalofrío. “Esta todo dicho, pensó, en cuanto tenga la oportunidad le diré lo que siento”.
Fue asi como, hasta bien entrada la noche cuando se acomodó en su cama, Harry trató de recordar algun motivo por el cual su amiga podría estar comportándose de manera tan extraña: se había pasado la noche con la mirada perdida, y las pocas veces que Harry había tratado de mirarla, ésta había optado por desviar sus ojos hacia otro lugar. ¿Estaría enojada? De seguro algo le ocultaba, aunque en realidad no habían tenido tiempo de hablar. Entre la llegada de Hagrid, y de Teddy después, no había podido prestarle la debida atención. Pero el sólo hecho de que la chica hubiera permanecido callada toda la noche era un indicio de que algo no estaba del todo bien. Sus párpados le pesaban, y antes de que se diera cuenta, sus pensamientos se habían transformado en pacíficos sueños.
Despertó sobresaltado al sentir un llanto de bebe. En cuanto comprendió que era de Teddy, se apareció en el cuarto que habían arreglado para él. El bebe lloraba en su cuna, y Harry lo miró horrorizado sin saber que hacer. Atinó a tomarlo en brazos, y a mecerlo de lado a lado, como había visto una o dos veces en su vida. Milagrosamente, el bebe se calmó, en el preciso instante en que su abuela entraba en la habitación envuelta en una bata de verano.
- Veo que lo tienes bajo control.- Dijo somnolienta, y se fue antes de que Harry pudiera decir nada, dejándolo solo con un Teddy ahora casi dormido en sus brazos. Miró su reloj: eran las dos de la mañana y, por consiguiente, ya tenía dieciocho años. Volvió su mirada a Teddy que ahora dormía pacíficamente y sonriendo. “Feliz cumpleaños, se dijo, el mejor hasta ahora”. Se sentó en el sillón, y el también se quedó dormido.

Había que quitarse el sombrero: Hermione si que sabía como preparar una fiesta. Se habían pasado todo el día colgando globos y guirnaldas de las paredes, y el comedor era cruzado por una enorme pancarta que decía “Felices dieciocho Harry”, que cambiaba de colores y emitía ruidos como de fuegos artificiales. Harry estaba en su habitación vistiéndose antes de que llegaran los invitados, aunque en realidad, faltaba buen rato para la hora pautada. Alguien golpeó la puerta, aunque estaba abierta, y Harry se volteó. Hermione esperaba en el umbral. Tenía puesto un vestido estampado color verde agua, y había hecho... algo con su cabello que hacía que luciera completamente hermosa.
- ¿Puedes venir un segundo? Antes de que lleguen todos. Será sólo un momento, quiero darte tu regalo de cumpleaños.- Dijo la chica con un tomo entre misterioso y nervioso.
- Claro.- Respondió Harry, completamente intrigado por la actitud de la chica. Esta le pidió que cierre los ojos, y lo tomó de la mano. Harry notó de inmediato la sensación de que habían desaparecido y aparecido en algún lugar.
- Ábrelos ahora.- Le susurró Hermione al oído.



Continuaraaaa...

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lunes, 11 de febrero de 2008

Continuación Capitulo 12 (Spoilerrrrrrrssssss!!!!!)


- Oh... está bien. Pero cámbiate porque falta solo media hora para que lleguen.- culminó Harry un tanto fastidiado.
Mientras se duchaba, barajaba las posibles sorpresas que Hermione podría haberle preparado. Trató de recordar si la chica había comprado algo en especial la vez que habían ido al Callejón Diagon, pero no se le ocurrió nada. En fin, Hermione lo conocía lo suficiente como para saber si algo no le agradaría al muchacho. Se cambió en su habitación, vistiéndose para parecer lo más prolijo posible, y bajó de nuevo al comedor para esperar a sus invitados. Hermione bajó unos quince minutos después, y Harry la silvó con tono burlón, haciendo que la chica se sonrojara.
- No seas idiota, no te burles de mi.- le dijo sonriendo.
- No me burlo, es que estas... hermosa.- contestó. Y era verdad: una vez mas la chica había demostrado que, cuando quería, podía ser toda una belleza.
- Oh... bueno, gracias.- respondió Hermione sonriendo tímidamente. Se sentó de frente a él, y comenzó a leer El Profeta.
- ¿Alguna novedad?- Preguntó Harry, ya que no había tenido tiempo de leer el periodico con las ocupaciones de aquel día.
- Podría decirse.- Respondió la chica con indiferencia.- Rita sigue rogando que le demos una nota. Me envió una lechuza la semana pasada.- Agregó.
- Lo se. Pero no pienso darle una nota a nadie, y menos a ella. No soy... un heroe, y menos todavía alguna especie de... famoso.- Contestó Harry y se cruzó de brazos como si aquello zanjara la cuestión.
- Debes entender que si eres un heroe, y que eso te hace famoso. No negarás que hiciste grandes cosas. Grandiosas diría yo. ¡Eras famoso en un mundo que no conocías antes de que supieras realmente quien eras! Recuerdo que yo sabía mas de ti que tu mismo.- Dijo sabiamente Hermione. Cerró el periódico y miró al muchacho.- Ya se lo que vas a decirme, y ni te molestes, porque no me harás cambiar de opinión, y yo nunca lograré que realmente te valores del todo.- Concluyó la muchacha. Se quedaron en silencio. Harry se miraba los pies, y Hermione hubiera dado su vida por sabes en que estaba pensado su mejor amigo. Se dio cuenta entonces de lo mucho que disfrutaba de estar con él, de lo que amaba su compañía, aun en ese tipo de momentos en los que no se decían nada. Y le gustaba la manera en que Harry la incluía cada vez mas en su vida. Eran pequeñeces, pero el hecho de que la hubiera elegido a ella para redecorar la casa, o que la dejara elegir su ropa, que tomara tan en serio sus opiniones o sus concejos, y que le demostrara su cariño como no lo hacía con otras personas. Todo lo que Harry hacía, por algun motivo, le caía bien: desde sus hábitos hasta su perfume, desde sus mañas o sus gestos hasta la música que escuchaban cuando estaban juntos, la manera en la que se peleaban las veinticuatro horas del día, y sin embargo nunca llegaban a pelearse seriamente. La sinceridad con la que se trataban, y la certeza de que siempre se acompañarían. Harry era, en definitiva y por donde se lo mirase, lo mejor que tenía en la vida. Era simplemente mucho más que su mejor amigo. ¡ERA MUCHO MAS QUE SU MEJOR AMIGO! ¡Por Dios! ¿podía ser cierto? ¿Sería que, al fin de cuentas, ella... amaba a Harry? Claro que lo amaba, por supuesto que si, pero... ¿de que manera? Bueno, nunca se había planteado entablar una relación más que amistosa con él... ¿pero acaso no eran mucho mas que simples amigos? ¿Cuál era la diferencia? ¿habría posibilidades de que él también sintiera lo mismo? ¡Como saberlo! No podía preguntárselo, eso era seguro, y estaba segura también de que, hasta que él no tuviera las cosas frente a sus narices, no se daría cuenta. Se incorporó: necesitaba estar sola para pensar. Harry la miró extrañado, y preguntó a donde iba. Se limitó a contestar que buscaría algo en su habitación. Trató de no mirar a su amigo, pero no pudo: el impulso fue más fuerte, y sus ojos se cruzaron por un instante en el que la chica se quedó paralizada. Sintió de repente como sus brazos pedían a gritos abrazar a su mejor amigo, y salió casi corriendo de la habitación, para poder controlar su conducta. Subió la escalera, y entró en su cuarto. Cerró la puerta y apoyó su espalda en ella. Se deslizó hasta llegar al suelo, y se sentó abrazando sus rodillas. No podía ser. Nunca en su vida, ni con Victor ni con Ronald ni con nadie había sentido aquel cosquilleo en su estómago, como una especie de adrenalina y de ansiedad por descifrar que era lo que realmente estaba pasando.


Continuara...


By La Belu Punchi!!!! ^^

lunes, 4 de febrero de 2008

Fin Cap. 11, comienzo del 12 (SPOILERSSSSS!!!)


Y entonces, después de unos instantes, la chica comprendió, tal vez por arte de magia, que era lo que le pasaba a su mejor amigo.
- Dime... que no estabas soñando con ellos cuando te desperté.- preguntó apenada. Harry no contestó de inmediato. Se separó de Hermione, y asintió con la cabeza, mirándola brevemente.- Lo siento mucho.- agregó ella.
- Está bien. Siempre ocurre ¿sabes?. Sólo que... no se, mañana es mi cumpleaños...
- Y te habría gustado tenerlos aquí.- concluyó la muchacha por él.
- Una vez mas compruebas que raramente te equivocas.- contestó Harry sonriendo brevemente. Hermione también sonrió
- No te diré que se lo que sientes y como te duele, o como los extrañas, porque no es verdad. Pero te entiendo, y te acompaño. Siempre. Como en todo.- dijo la chica tratando de animarlo.
- Creo que... siempre me sentiré algo incompleto. Será como un vacío imposible de llenar.- explicó el muchacho tratando de arreglar su pelo.
- Es completamente lógico. Son seres... irremplazables en tu vida. Y es lógico que los extrañes o que los añores, o que te preguntes como sería todo si los tuvieras aquí y nunca se hubieran ido. Pero no te culpes Harry, agradece. Trata de entender que dieron sus vidas para que tu seas feliz, no para que vivas sufriendo la pérdida de ellos.- dijó hábilmente la jovencita.
- Si, lo se. Siempre lo tengo presente.- respondió Harry. Se paró y comenzó a vestirse. Hermione estaba por salir de la habitación, cuando Harry la llamó. Se acercó a ella, la abrazó, le dio un beso en la mejilla y agregó: - Es gracias a gente como tu que a pesar de todo, puedo mantenerme en pie.-
- He llegado a la conclusión de que verte feliz es una de las metas de mi vida.- Contestó ella.- Pero estás después de la PEDDO, así que no te des importancia. El desayuno esta en la esa, y debemos terminar con el cuarto de Teddy.
- Si lo se, ya iré a ayudarte.- Hermione se retiró de la habitación, dejando a Harry solo con sus pensamientos.
La chica se dirigió al tercer piso, y comenzó a pintar distraídamente de un color celeste la pared del séptimo cuarto de invitados, que de ahí en adelante le correspondería a Teddy. Otras tres brochas pintaban el techo y el ropero por si solas. Hermione se paró en seco y se llevó una mano a la frente con gesto preocupado: acababa de darse cuenta de algo que, en aquel momento, por donde se lo mirase, sólo significaba una cosa: problemas.

Capítulo doce: Feliz cumpleaños Harry.

Eran las seis de la tarde. Harry terminaba de darle los toques finales a la cocina y el comedor. La casa estaba realmente espléndida: era mucho más luminosa y, exceptuando el cuadro de la Sra. Black y el árbol genealógico de la familia de esta, no quedaban casi rastros de lo que algún día había sido la espeluznante mansión. Las paredes brillaban por los divertidos colores con los que habían sido pintadas, y los pisos eran ahora de simple madera pulida. Algún que otro adorno un tanto moderno y juvenil se posaba en los corredores y las paredes mostraban cuadros de paisajes rurales o costeros, mucho mas apropiados que las espantosas cabezas de elfos. Kreacher se había enfadado hasta que Harry le permitió quedarse con lo que quisiera, y el elfo se vio obligado a mudarse de la alacena al armario de escobas del segundo piso, puesto que sus nuevas pertenencias no cabían en el primero. Las habitaciones eran mucho mas acogedoras, en especial la de Harry, que ahora era de un color rojo furioso, y estaba repleta de adornos dorados. Su Saeta de fuego colgaba de la pared, y las pancartas de Gryffindor colmaban el lugar. También había una habitación especial para Hermione, puesto que ella había elegido toda la decoración, y una para Teddy para que el bebe tuviera su espacio cada vez que quisiera ir a visitar a su padrino. Harry revisó una ves mas su reloj. Hagrid llegaría a las siete, y se quedaría hasta dos días después, con motivo del cumpleaños de Harry. Y la Sra. Tonks y Teddy irían a las siete treinta. Tenía media hora para bañarse y cambiarse. Supuso que Hermione se estaría bañando, por lo que se dirigió al baño del segundo piso. Pero al pasar por la puerta del dormitorio mas pequeño del primer piso, en donde solo cabía una cama (y con mucha dificultad) vio la puerta cerrada y oyó música en el interior. Extrañado, intentó abrir la puerta, pero notó que estaba trabada del lado de adentro, por lo que golpeó.
- ¿Qué ocurre?- Preguntó la vos de Hermione desde adentro.
- A ti que te ocurre. ¿Qué haces metida ahí dentro?- contestó el muchacho completamente extrañado.
- Yo... es una sorpresa, no entres.- respondió Hermione con un tono misterioso en su vos.
- Es mi casa y entraré si se me place.- dijo hábilmente Harry.
- Perfecto, pero me arruinarás tu sorpresa de cumpleaños para la que tanto he trabajado.-



Continuara...



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